Dr. Alvaro Pandiani
Históricamente, la Iglesia Católica Romana siempre estableció sus templos según un sistema de parroquias, subdivisión de la diócesis, siendo la diócesis una circunscripción territorial que toma su nombre de las antiguas divisiones administrativas del Imperio Romano, que la Iglesia Católica adoptó. La Iglesia Católica no pone sus templos uno al lado del otro, o tan cercanos entre sí que sea ridículo dividir los grupos de feligreses, en vez de unirlos y multiplicar los resultados. Algo similar puede decirse de los testigos de Jehová, Mormones, Adventistas, etc., que en su establecimiento de locales de culto siguen un orden que emula el parroquial. Cada confesión cristiana, cada organización que comparte una teología, una doctrina y una liturgia, por elemental que sea, se expanden plantando sus lugares de culto y predicación allí donde no hay quién predique el mensaje cristiano según ellos lo entienden; en otras palabras, no ponen sus congregaciones donde ya hay quienes prediquen lo que ellos predican.
Los únicos omisos en cumplir con este criterio básico, lógico y coherente, somos los evangélicos.
Porque, y repito, las Iglesias Evangélicas son un abigarrado conjunto de denominaciones que se distinguen a veces en el entendimiento y puesta en practica de determinados puntos doctrinales que podrían considerarse secundarios. Muchas de esas denominaciones están unidas en organizaciones administrativas, de diferente tamaño; desde iglesias independientes aisladas, generalmente fruto de la iniciativa personal de uno o más individuos para “comenzar una obra”, es decir, una congregación (siempre en el entendido de que tal o tales individuos fueron llamados por Dios para iniciar esa obra), pasando por iglesias locales asociadas en una única estructura institucional, o una iglesia principal con un número variable de iglesias “hijas”, hasta la DENOMINACIÓN GRANDE, NUMEROSA, INTERNACIONAL. En realidad, todos los tipos mencionados representan diferentes etapas de desarrollo de las iglesias cristianas: nacimiento; crecimiento; multiplicación en congregaciones hijas o asociadas, que adquieren progresivamente las características de la iglesia “madre”, y a su vez se multiplican; expansión territorial, que prosigue hasta salir de fronteras, diseminándose por los países de la región, y en tierras lejanas, simultáneamente o más tarde. La mayoría de estas iglesias se unen para proyectos conjuntos, saltando los límites de las estructuras administrativas desarrolladas para que cada conjunto tenga la necesaria cohesión interna. La siempre perseguida y en general lograda unidad orgánica entre estas iglesias y denominaciones institucionales, en procura de alcanzar metas en común, es evidencia de un vínculo más potente que el administrativo: el vínculo del amor de Cristo y la comunión en el Espíritu Santo de Dios; es evidencia de armonía en las relaciones entre los creyentes y pastores de las diferentes congregaciones. Armonía que surge de compartir una misma esperanza y una misma fe, lo que en líneas generales significa compartir una misma doctrina, semejante conducta y similar forma de culto. Si proseguimos en esta línea, es evidencia de que ellos (los hermanos de esa otra iglesia evangélica) predican lo que nosotros predicamos.
Por lo tanto, allí en ese barrio, en la zona donde ellos tienen su iglesia, ya hay quién predique lo que nosotros predicamos. Ergo, allí en ese barrio no es necesario que yo vaya y plante una iglesia. Y si se “abre una puerta” para que yo vaya y ponga una célula de oración, un anexo, o una iglesia en ese barrio, al lado, enfrente, a media cuadra, a una cuadra o a dos del lugar donde estos hermanos tienen su iglesia, yo debería pararme a pensar. Debería meditar si fue realmente Dios quién abrió esa puerta, o lo hizo el enemigo, procurando conducirme al territorio (a la “parroquia”) de estos hermanos; algo que puede ser visto con suspicacia por ellos, y hacer que se pongan a la defensiva. Porque tal vez, si yo insisto en ir allí y ponerles una iglesia al lado, les estoy dando a entender que desconfío de cómo hacen ellos la obra de Dios; que desconfío de la pureza del evangelio que predican; que desconfío de la eficacia de su testimonio cristiano. Les estoy trasmitiendo, indirectamente, el mensaje de que yo soy quién va a salvar las almas en ese barrio. Les estoy diciendo que, en ese barrio, la obra de Dios no estará hecha hasta que yo haya llegado. Y eso daña la unidad.
Jamás creí que dijeran la verdad quienes hablando sobre el tema, al predicar acerca de la unidad, y procurando bienintencionadamente restarle gravedad al tema, expresaban su deseo de que hubiera una iglesia en cada esquina (es decir, a una cuadra una de otra, o menos). Jamás les creí.
Ver iglesias evangélicas a media cuadra una de otra, o casi enfrente; verlas tan cerca que es absurdo dividir los grupos de creyentes, en vez de unirlos para multiplicar resultados; ver iglesias de diferentes denominaciones evangélicas casi rozándose, puede ser síntoma de varias cosas: falta de comunicación; ausencia de respeto mutuo; falta de consideración al trabajo evangelístico y pastoral del otro (en general, el del que llegó primero); soberbia del que planta la congregación donde ya está otra; indolencia respecto a la necesaria unidad espiritual entre los cristianos; falta de amor.
Y es desorden; desorden territorial, fruto de la noción o el concepto de que el otro, como pertenece a otra denominación u organización, puede hacer lo que quiera, pero yo vengo y pongo la iglesia acá.
Y sin orden, relajo (del verbo relajar: debilitar, desgastar). Debilito y desgasto a la Iglesia Evangélica; su testimonio, la eficacia de su predicación al mundo, y la necesaria unidad espiritual.
Quiera Dios que todos los queridos hermanos que tienen el maravilloso llamado para predicar la Palabra de Dios, y poseen el empuje de avanzar, conquistar territorio, y levantar nuevas congregaciones para proseguir anunciando el evangelio, tengan en cuenta esto, y sigan la recomendación del apóstol Pablo. Leámosla de nuevo: “…me esforcé en predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiera sido anunciado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído de él, entenderán” (Romanos 15:20,21).
Dr. Alvaro Pandiani Figallo
Publicado originalmente en www.iglesiaenamarcha.net

Me parece esto tan impresionante y como dijo el columnista”fantástico”. Creo que estamos construyeno y difundiendo “la cultura de la participación”Esto implica compromiso, comunicación, diálogo, debate responsable eso si delante de Dios y en oración sin perder la fe, la esperanza y el compromiso.
Parece que en ésta problemática “Relajo sin orden” estuviéramos en un desierto pero ha aparecido un hilo de agua. Dios nos lleva muchas veces al desierto pero no nos abandona. Aparece de pronto un hilo de agua, Amén debemos dar gracias ( en lo poco has sido fiel en lo mucho te pondré), de pronto aparecen lagos, fuentes con abundante agua. Porque Dios es así nos prueba. Todo tiene su tiempo.
Exitos y bendiciones. Lic. Carolina Vallejo
Hola Sembrador,
Gracias, el Señor te bendiga. Perdone mi tarda respuesta, no he podido encontrar el foro hasta ahora por error.
“Ahora, sobre el artículo en cuyo blog escribiste, ¿tenés alguna opinión para dejar?
Afectuosamente, un hermano en Cristo.”
No, solo era para decir que mientras sepamos que somos pecadores y que estamos perdidos, y que solo hay salvación en Cristo, dejando de lado doctrinas heréticas claro está, porque en tal caso, como podríamos tener comunión? Esto incluye las doctrinas del movimiento de fe (pide y tendrás), o las doctrinas liberales emergentes (tristemente famosas en USA), o creyentes profesantes quienes se adhieran a doctrinas destructoras que niegan incluso la deidad de Cristo, en tal caso ellos tienen que saber la verdad y hasta que no la abrazen, por la gracia de Dios, no puede haber unidad.
Abrazos
Joao
Joao, Dios te bendiga. Me alegra que reaparecieras. En realidad, sí estás haciendo un aporte, porque todo lo que mencionás es evidencia del Relajo sin Orden que hay en el cristianismo a nivel doctrinal. Claro, es un tema demasiado espinoso, pero ¿quién sabe? Capaz que en algún momento esta gente también le entra.
Un abrazo.
Continúa siendo fantástico y maravilloso porque Dios está detras y por lo tanto bendice. Si examinamos rápidamente la página veremos una interrelación entre temas. Por un lado el Mayo francés todo lo que significó y de alguna manera su continuidad en el tiempo(sociedad compleja, caótica,etc) Por otro lado el artículo Jóvenes “NI” y toda una realidad que vivimos, no tengo hijos pero como docente la vivo y a todo nivel.
Por otro lado “Relajo sin orden” y “Quemados con la iglesia” plantea una realidad externa “el relajo territorial” y por otro lado la realidad interna.
Este es el estado de la cuestión pero debemos seguir adelante ser útiles a nuestro amado Señor y ser instrumentos en sus manos porque la Obra es de El.El camino es arduo , no olvidemos la fe, la esperanza y por sobre todo el amor.
Sigamos construyendo éste espacio de participación para la Gloria de Dios.
Adelante y Bendiciones. Lic. Carolina Vallejo
Amen Sembrador.
Gloria al Señor por su bondad y misericordia hacia nosotros. Seguimos en contacto.
Dios te bendiga hermano.
SDG
Joao
Creo que llegando al fin del abordaje de éste tema o mejor dicho al PRINCIPIO porque principio tienen las cosas; les dejo éste versículo para que todos meditemos Job 23:13.
Creo que estamos sin lugar a dudas en el camino que Dios quiere por lo tanto bendice.
Los gigantes no nos pueden vencer, somos más fuertes en Cristo y sólo en El no se nos olvide.
Bendiciones. Lic. Carolina Vallejo