Dicen que Enero es el mes más largo del año, pues luego de “reventar” aguinaldo, sueldo y todo lo que llega a los bolsillos, nos damos cuenta que no hay para vivir el resto del mes. Además, ahora comienzan a llegar las liquidaciones de las tarjetas de crédito, los vencimientos de pagos, y los escasos pesos no dan.
Como dice la inefable tira de Quino, “Mafalda”, ahora hasta el más ateo pronuncia el “¡Ay, Dios mío!”; esa frase que se convierte en lamento y súplica a quien durante el año no creen ni prestan atención. Miguelito, el amigo de Mafalda le responde: “Eso se llama: Teología del endeudado”.
Sí, nos acordamos de Dios luego y no durante las celebraciones, cuando el centro de la Navidad es justamente él, a quien negamos en los templos del consumismo.
Año tras año, parece que no aprendemos la lección y seguimos cometiendo los mismos errores, y siendo presa de malas decisiones, estimuladas por un mercado voraz que nos seduce a contraer deudas peligrosas.
Ahora que todo el fervor terminó y que la dinámica de “Las Fiestas” nos devoró solo quedan las deudas.
Creo que este es buen momento para que pensemos y revisemos nuestra pobre teología de las deudas, y dejemos de quejarnos con el “¡Ay, Dios mío!” por las malas decisiones que tomamos sin utilizar los recursos materiales de manera responsable.
¡Pero hay esperanza! Tenemos todo un año para planificarnos, para que las próximas fiestas sean otra cosa, y no esta loca carrera por endeudarnos descontroladamente. Abandonemos esta triste teología y asumamos la de la responsabilidad.
Lic. Esteban D. Larrosa
Director – RTM Uruguay

Creo que los uruguayos (no se lo que ocurre en otros lados) es un comprador compulsivo por lo menos en éstas fechas y enero es sumamente largo.
Debemos ser precavidos porque además de los gastos excesivos tenemos que tener en cuenta que en enero se hace el reajuste del IRPF y además a esto se agrega que las vacas se están muriendo paradas.Esto tb. repercutirá trasladándose a los precios.
Sabemos que Dios no nos deja nunca y lo hablo desde su Palabra y desde la vivencia personal ; El hace su parte y si podrá hacerla pero nosotros debemos hacer la nuestra;la pregunta ¿estamos dispuestos?
Si eres comprador compulsivo creo que es el momento de poner esto en las manos de Dios y el te dará las fuerzas para lograr el control necesario.
Debemos planificar , claro que si y da resultado, debemos ser ordenados en nuestros gastos y poner éstos en oración y el guía.
Debemos madurar en esto también por supuesto nadie es perfecto. Debemos seguir creciendo en todo y con esto también otros podrán leer en nuestras vidas al Señor. A comenzar YA!!!! TODO SE PUEDE EN CRISTO Y ESTO TAMBIEN.