Radio TransMundial Uruguay

Semejanzas mentirosas: Cristo y Mitra – 2a Parte

Por: Dr. Álvaro Pandiani.

Finalizamos hoy este ciclo en el que venimos discutiendo las supuestas similitudes entre mitos y personajes centrales de religiones antiguas y modernas, y la persona de Jesucristo, en un intento por  desacreditar a Jesús de Nazaret como personaje histórico, base y fundamento de la fe cristiana. El entramado de estas supuestas similitudes entra en lo que se conoce como “tesis mitológica”, es decir, que el mito de Jesucristo fue construido en base a características de mitos previos.

Al terminar la columna anterior dejamos para el final la afirmación más crucial en relación a Mitra, ese dios mitológico cuya religión fue dura competidora del cristianismo durante sus primeros siglos: según la aserción del artículo que estamos refutando, que Mitra muere como Cristo en el equinoccio de primavera y sus penas redimieron a la humanidad.

Este punto merece una aclaración, pues pone en el tapete algo respecto a Mitra: que este dios habría muerto y resucitado. Me resultó interesante encontrar, al profundizar un poco en los mitos acerca de este dios, que no había sido él el muerto, sino que él (Mitra), ¡en realidad sacrifica un toro! Supuestamente, es un toro “primordial”, del cual mana sangre, trigo y semen. Alfred Loisy dice en su libro, citado en www.meta-religion.com: La tradición avéstica retuvo la leyenda del toro inmolado en el origen del mundo, del cual surgieron las plantas; su simiente recogida y purificada por la luna dio nacimiento a las especies de animales útiles; su alma, elevada hasta los dioses, se había convertido en genio protector de los ganados. Éste es el toro al cual mató Mitra, y sin duda se honraba también anticipadamente a éste con el sacrificio del toro divino que, según la creencia avéstica, debe tener lugar al final de los tiempos por obra de Saoshiant: la grasa de este toro, mezclada con la savia del haoma blanco, será un brebaje de inmortalidad para los elegidos. Éste es el sacrificio de Mitra, que según los reaccionarios anticristianos, es equiparable al sacrificio de Jesucristo en la cruz; sacrificio al que llegó como resultado de un proceso judicial fraudulento (acorde a las cosas humanas) pero perfectamente encuadrable en el mundo real, y al que se entregó voluntariamente para cargar con los pecados de la humanidad, y traer así redención al género humano.

Pero hay más sobre el mitraísmo. Repasemos algo interesante escrito en uno de los artículos que hemos citado:

La información existente sobre el mitraísmo (bastante fragmentaria) se refiere a su práctica durante el Bajo Imperio Romano. Era una religión mistérica, de tipo iniciático, basada en la transmisión oral y ritual de iniciado a iniciado, y no en un cuerpo de escrituras sagradas, por lo que la documentación escrita concerniente al mitraísmo es prácticamente inexistente. El estudio de esta religión se ha basado sobre todo en la iconografía que decoraba los mitreos. (Mitraísmo; Wikipedia).

No se dice que los manuscritos más antiguos de la religión mitraica son del s. VII, salvo menciones que se hace a la misma, que se remontan al s. II. Por el contrario, los manuscritos más antiguos del cristianismo están fechados en el s. II. No se dice que ya san Justino en el s. II se quejaba de que los mitraístas copiaban el ritual cristiano de la eucaristía. (Objeciones al artículo anteriormente citado, enviadas por un lector)

Fue un culto al dios solar Mitra que floreció en Roma y en otras partes del Imperio Romano en los siglos II y III DC (¡después de Cristo!). No se conoce ningún texto sagrado de esta religión, por lo cual lo poco que se sabe de ella proviene de hallazgos arqueológicos o de indicios aislados. (Cristo y Mitra; Daniel Iglesias Grèzes; www.feyrazon.org/DanMitra.htm) (Énfasis míos).

Se dice que el mitraísmo se expandió por el Imperio Romano fundamentalmente por la adhesión a este culto por parte de los soldados romanos (particularmente legionarios que habían servido a Roma en las fronteras orientales del Imperio). Era una religión no exclusivista, en el sentido de que un adorador de Mitra podía adorar otros dioses; pero era una religión exclusivamente masculina: las mujeres no tenían entrada a su culto. No existen escrituras sagradas con las enseñanzas del mitraísmo, como ya se dijo, y lo que se sabe de esta religión, sus relatos, sus valores, sus mitos, es extraído de los íconos, pinturas y bajorrelieves encontrados en los mitreos (lugares de adoración). Las referencias más tempranas al mitraísmo son del siglo I antes de Cristo, en menciones de Plutarco acerca de ritos practicados por piratas de Cilicia; inscripciones de soldados romanos de la guarnición de Carnuntum, en Panonia Superior, y una mención de la tauroctonía (el sacrificio del toro por Mitra) en la Tebaida de Estacio, en el siglo I d.C.; y el registro arqueológico de este culto, procedente de Roma y otras partes del Imperio, a partir del siglo II d.C. Es de hacer notar que las menciones del siglo II d.C. proceden de escritores cristianos (Justino, Tertuliano) quienes condenan las prácticas del mitraísmo, y a los que se critica por no ser imparciales (eran apologistas cristianos; ¿cómo iban a ser imparciales?).

Resulta aún más interesante si se piensa que la reconstrucción del mito de Mitra y de las creencias del mitraísmo se hace a partir de la iconografía, a la sombra de una cultura cristiana ya establecida por siglos, por lo que uno se pregunta: en el caldero religioso que era el Imperio Romano de los primeros siglos después de Cristo, ¿cuál fue el sentido en que realmente fluyeron las semejanzas entre ambas religiones? ¿Del mitraísmo al cristianismo, o en sentido inverso? En otras palabras, ¿quién copió a quién? ¿Puede plantearse que Mitra es un mito del cual Cristo tomó forma, cuando lo que se sabe de Mitra se interpreta a partir de pinturas y bajorrelieves, ya en plena era cristiana, y los rasgos más distintivos del mitraísmo surgen entre sus adeptos del Imperio Romano, cuando ya el cristianismo diseminaba sus doctrinas desde Palestina hasta España y desde el norte de África hasta por lo menos la Galia? En uno de los artículos citados, Mitra de Wikipedia, leemos: De acuerdo a lo que argumentan algunos autores cristianos, los textos más antiguos encontrados acerca del mitraísmo datan del siglo II, siendo tardíos respecto a los del Nuevo Testamento, por lo que la hipótesis de que los relatos evangélicos fueron copiados de los del mitraísmo no tendría fundamento historiográfico. Sostienen que mientras no se encuentren documentos “mitraístas” más antiguos, los existentes hasta el momento sugieren que el mitraísmo adoptó algunos de los mitos del cristianismo mientras coexistieron. Así que ésta no es una idea peregrina, sino que otros autores cristianos ya la han planteado.

La interpretación del mito de Mitra a la sombra de la cultura cristiana puede llegar a conclusiones llamativas, como la de Alfred Loisy, teólogo católico disidente citado dos veces en este artículo, quién después de un análisis argumental de tipo religioso sobre la supuesta “eucaristía” mitraica, concluye que el toro es Mitra mismo que se autoinmola: el pan y el brebaje sagrados eran la substancia del toro, del toro místico y divino que era Mitra… El toro no ha dejado de ser la víctima perpetua sobre la que reposa el equilibrio del mundo y la salvación de los hombres; no ha dejado de ser y, en cierta medida, será hasta el fin Mitra mismo. Por esto los alimentos que salieron de él, el pan proveniente del trigo, la bebida sagrada, también producto de una planta, están penetrados de una virtud divina; son un alimento y una bebida de inmortalidad. Son la substancia del toro, la substancia de Mitra. La semejanza con elementos cristianos es notable: el banquete sagrado del que participan los iniciados (pan y agua o vino, según Justino); una víctima sacrificada por la salvación de los hombres; la víctima es en definitiva el mismo dios; el alimento y la bebida del banquete sagrado, proporcionan inmortalidad. La conclusión no deja de ser interesante, amén de insólita: para lograr la equiparación con Jesús, que se ofreció a sí mismo en sacrificio, Mitra termina siendo, en definitiva, algo así como un dios esquizofrénico, que se desdobla para inmolarse (y también depresivo, ya que se suicida).

En resumen, acerca de Mitra y el mitraísmo, comparto las conclusiones del teólogo católico Daniel Martínez, quién en su artículo citado Cristo y Mitra dice:

El resto de las supuestas semejanzas entre mitraísmo y cristianismo cabe en alguna de estas tres categorías:

  1. Semejanzas inexistentes (frutos de la imaginación de algún autor).

En este rubro podríamos ubicar la supuesta utilización en los banquetes sagrados “mitranos” de las palabras de Jesús en la Última Cena (la institución de la eucaristía). Este desvarío se puede encontrar en algunos de los muchos sitios web anticristianos que recurren a la “hipótesis mitológico-mitrana”.

  1. Semejanzas como resultado de desarrollos independientes (frutos de la universal tendencia religiosa del ser humano).

En este rubro podríamos ubicar la existencia en ambos cultos de procesos de iniciación (muy diferentes entre sí), de ritos de purificación con agua (con significados muy diferentes), de sacrificios o banquetes rituales (la Santa Misa es un sacrificio-banquete sumamente diferente de los respectivos ritos “mitranos”), etc.

  1. Semejanzas como resultado de influencias en sentido inverso (es decir, del cristianismo al mitraísmo).

En este rubro podríamos ubicar la adoración de los pastores y de los magos en el nacimiento de Mitra. No incluyo aquí el supuesto nacimiento de Mitra de una virgen sólo porque, según mis modestas investigaciones, Mitra no nació de una virgen sino de una roca (!!).

Antes de terminar, hagamos un comentario sobre una variante de la idea contenida en la “tesis mitológica”: que la figura de Jesús fue construida a través de una interpretación de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. Es decir, parece que según estos individuos, los primitivos cristianos dijeron: ¿qué dicen las profecías del Antiguo Testamento sobre el Mesías? Bien, inventemos a un hombre que las haya cumplido todas, y en base a las mismas construyamos la historia de la vida de este hombre. Este argumento pretende negar la evidencia de la actividad sobrenatural de Dios, implícita en la profecía cumplida, planteando que dichas profecías fueron cumplidas intencionalmente, o más bien que intencionalmente se inventó un personaje que sí las cumplió. Uno podría preguntarse qué motivaría a aquellos oscuros primeros cristianos del siglo I a actuar así. Conformar una secta disidente del judaísmo, para ser odiados y perseguidos por sus compatriotas judíos, ser despreciados y luego perseguidos por los romanos, sin perspectivas de ganar, por pertenecer a dicha secta, ni riquezas, ni prestigio, ni poder, ni siquiera tranquilidad, sin tampoco obtener un mejor lugar en el ignoto mundo de ultratumba, todo por creer en un personaje legendario, que sabían falso, pues ellos mismos se lo estaban inventando.

Un personaje legendario por el que muchos murieron. Por ejemplo el apóstol Pablo, del que muchos críticos dicen que fue el creador del cristianismo tal como lo conocemos, por la doctrina asentada en sus epístolas. Se hace necesario entonces plantear que Pablo no murió decapitado por su fe, o aún que tampoco Pablo existió (y algunos lo hacen), o aceptar que él es el autor de la Gran Broma de la humanidad. Aceptar que el apóstol Pablo dijo: voy a crear un Mesías para todos, y a morir por mi creación, para que el mundo entero se trague mi Gran Broma, por los siglos de los siglos, amén.

Las conclusiones que esto nos merece, caen por su propio peso: todo apunta a que Jesús de Nazaret fue un personaje histórico claramente definido; su nacimiento, su vida, su ministerio, su sacrificio en la cruz y su resurrección, son el más sólido de los cimientos para que aún hoy, dos mil años después, nuestra fe descanse en su Magnífica Persona.

El Dr. Alvaro Pandiani es columnista de RTM UY en el espacio “Diálogos a Contramano” que se emite los martes de 21:00 a 21:30 hs.

Compartir:
  • Print
  • Facebook
  • email

Esta entrada fue escrita el Miércoles, Febrero 10th, 2010 a las 13:41 pm y esta archivada en Columna 3, Temas de Actualidad. Tu puedes seguir los comentarios de esta entrada en el RSS 2.0 feed. Y puedes escribir un comentario o enviar un trackback desde tu sitio.

3 Comentarios en “Semejanzas mentirosas: Cristo y Mitra – 2a Parte”

  1. andres dice:

    hombre graxias por sacarme de dudas tengo un libro que se llama nacimiento del cristianismo en el que primero dice que quien fundo la eucaristia es jesucristo pero postriormente dice que la apologia 66 de justino “afirma que la eucristia fue imitada en los misterios de mitra por perversos demonios”. por esta razon el mismo libor se contradice por que el qu s contradice sufre el libor es de jose maria blazquez martinez

  2. Minde dice:

    ¿Jesucristo un personaje histórcio? Eso es cuando la ignorancia y la fe tienen más importancia que el conociemiento. La existencia de Jesucristo no puede ser probada históricamente, al no ser que lo haga alguien que está tan metido en el mundo cristiano, que no quiere ver las cosas tal y como son. Una cosa es la fe y otra la historia, no los mezcléis solo para no sentir que teneís fe en una secta de asesinos que esclavizaron y mataron a tantos durante su historia.

    • Sembrador dice:

      Minde, pegáos de nuevo una leída al artículo, porque me parece que no leistéis ni el título.
      La existencia de Jesucristo no puede ser probada históricamente para alguien que está tan afuera del mundo cristiano que no quiere ver las cosas tal y como son, que además está lleno de prejuicios por doctrinas e ideologías anticristianas, que además es un opositor al cristianismo (tal vez por razones morales personales), ……… y que además es un asno que de historia nunca leyó nada.
      Os saludo.

Escribir un Comentario