No cabe duda de que la mujer de nuestro tiempo se enfrenta cada vez más a un cúmulo de desafíos y responsabilidades que exigen de ella el deber de escoger entre múltiples opciones de vida. Existe la oportunidad y la presión de la sociedad actual para desarrollarse y ser exitosa en muchas áreas. Están las que se destacan en la política, las empresarias, las profesionales, las policías y militares, las científicas, las astronautas y en fin; ¿en dónde no hay mujeres hoy día? A esta altura de la historia está bien comprobado que una mujer cuando se lo propone, logra llegar, desafiando cualquier obstáculo que se le presenta.
Desde el punto de vista cristiano la mujer es una creación especial de Dios, con un propósito definido y específico. No era bueno que el hombre estuviera solo, necesitaba una ayuda idónea; por tanto, Dios le presentó a la mujer y juntos constituyeron la célula vital de la sociedad que es el hogar. Cuando un hogar funciona de manera correcta y normal, unido a otros hogares normales, se produce una sociedad sana y vigorosa que trae paz y seguridad a quienes la integran. Los niños pueden jugar y reír a puertas abiertas, los jóvenes inspirados en el ejemplo paterno son desafiados a estudiar y a trabajar para reproducir el modelo adquirido en su hogar y formar así una nueva familia normal.
La mujer es una pieza vital en el correcto funcionamiento del hogar. Dios quiere que éste sea un lugar donde sus moradores se sientan protegidos, queridos y donde sus necesidades sean satisfechas. Cuando eso no se logra, no sólo sufren los integrantes de la familia, se altera también el estado normal de la sociedad. Lamentablemente, en este tiempo que nos toca vivir la realidad es esta: la familia luchando para sobrevivir a una profunda crisis. En muchos casos ya no existe un hogar y una familia, sólo pedazos maltrechos de ella.
En nuestras grandes ciudades observamos cada vez a más niños cubiertos de harapos, sucios, durmiendo en cualquier lugar donde los venció la droga. Nos preguntamos ¿por qué ese inocente escogió la calle y no su hogar? Bueno, inocente ya dejó de ser, pues la calle y las malas compañías lo han graduado de delincuente. Movemos la cabeza, lamentamos y nos tomamos fuerte de nuestras carteras porque tememos un arrebato de nuestras pertenencias. La maldad ya nos arrebató lo más querido; los niños y adolescentes.
En su plan perfecto Dios creó a la mujer con una sensibilidad y capacidad especial para que en su rol de madre y esposa pudiera llenar las necesidades de los miembros de la familia. La Palabra de Dios habla de la mujer virtuosa, aquella que ha comprendido muy bien para qué el Señor le permitió nacer mujer. Es la que se levanta temprano, da comida a su familia, cose la ropa, limpia la casa, alarga su mano al pobre. También cuida su propia apariencia y agrada a su esposo. La Biblia dice que abre su boca con sabiduría y redime el tiempo, ve que vayan bien sus negocios, trabaja con diligencia para ayudar al presupuesto familiar. Considera los caminos de su casa y no come el pan de balde. (Proverbios 31)
La tarea de la mujer, como vemos no tiene límites. Algunas pueden quedarse todo el tiempo en casa, pero la mayoría se ve obligada a salir a trabajar afuera. No es fácil pero es posible encontrar el equilibrio para lograr algo bueno en su vida de mujer y sentirse realizada en todo sentido. Para eso, debe poner las cosas por orden de prioridad.
En primer lugar cultivar su relación con Dios porque de Él proviene la sabiduría para saber vivir correctamente.
Cuando tiene hijos pequeños deberá esforzarse más, porque ellos no son independientes y la necesitan.
Alguien escribió:
“Id por todo el mundo, dijiste, querido Señor.
¿Te refieres a mi mundo, mi maravilloso mundo?
Mi mundo de manitas que se elevan pidiendo comida,
O para que le besen un dolor,
O simplemente para provocar una caricia,
Cuando llega la noche…
Mi mundo de pañales, mamaderas y biberones…
Yo vivo en un mundo de rodillas peladas,
Narices goteantes, triciclos y palomitas de maíz…
Querido Señor: Dame, te ruego la sabiduría que preciso.
Dentro del mundo de mi maternidad.”
Muchas mujeres se destacan hoy día en nuestras sociedades, las felicitamos y nos alegramos por sus triunfos, dedicación y servicio. Pero no existe nada que se iguale a la satisfacción que da el tener una familia sana y unida.
Una familia donde el esposo, la esposa y los hijos encuentran el ambiente y el clima apropiados para realizarse como personas. La presencia de la mujer en el hogar con su sensibilidad y amor dados por Dios es vital para que cada miembro se sienta cómodo y bienvenido.
Que Dios ayude a cada mujer a cumplir con el propósito divino en el desarrollo de la familia.
* Sonia Kowalczuk - Coordinadora Proyecto Ana y Mujeres de Esperanza
Proyecto Ana es un ministerio de compasión y estímulo para mujeres. Se expresa de dos maneras: a través de la oración por las difíciles luchas de las mujeres alrededor del mundo y a través de la transmisión del programa: “Mujeres de Esperanza.” Con mucha alegría vemos cómo crece la cantidad de emisoras que están utilizando este programa, dedicado especialmente a la mujer hispana.
Mientras las mujeres en los países del Tercer Mundo son cada vez más rechazadas, abusadas y hasta atacadas físicamente por razones de género, un grupo de mujeres creyentes comunica el mensaje del amor de Dios dándoles esperanza y fortaleciéndolas para afrontar con dignidad el desarrollo de sus vidas.
“Mujeres de Esperanza” cuenta con un equipo internacional que prepara los programas en diferentes idiomas. La producción del programa en español se realiza en RTM Uruguay y está siendo ampliamente difundida.
Conozca más en: www.proyectoana.org
Este artículo fue originalmente publicado en la revista de RTM UY en Octubre de 2007.


hola!soy madre soltera con 2 hijos del mismo padre. leí el blog que dedica a la mujer de hoy. y yo me pregunto ,soy dedicada a mis hijos ,trabajo, atiendo mi hogar y Dios me dio la bendición de integrar un grupo de música cristiana . a la cual voy con ellos.mi pregunta es? si yo y el padre de los niños nos llevábamos mal…a causa de su mal genio…estoy obligada a permanecer con él? Dios me castigará por no permanecer a su lado? y… porqué me da la posibilidad de poder mantener mi familia yo sola? aclaro conocí a cristo por medio de él porque son de familia cristiana y yo era católica. hoy busco al señor con todas mis fuerzas y él sabe que quiero seguir su camino. lo anhelo con todo mi ser .gracias y que Dios siga bendicienolos
Querida hermana en Cristo, quiero comentarte mi testimonio. Conocimos a Cristo cuando éramos novios, nos casamos, tuvimos dos hijos y con el tiempo yo me aleje del camino del Señor. Mi esposa por cerca de 15 años pidió por mi vuelta, las cosas iban de mal a peor a tal punto que amándonos y queriendo estar juntos tenía decidido separarme. Por intermedio de un hermano en Cristo volví y tuve la revelación de obedecer su palabra. A partir de ese momento me sujete a Cristo y juntamente con esta decisión mi esposa se sujeto a mi como dice la escritura y mi hogar comenzó a normalizarse. Creo que el propósito seria orar por tu marido para que sea cabeza de la casa y a partir de ese punto comenzar a restaurar toda la relación familiar. No te sientas culpable sino ora por tu marido para que el Señor le de la sabiduría, el entendimiento y la decisión de ser el que guía a su familia y considerarte a vos como la ayuda idónea para enfrentar juntos los problemas.
Otro tema seria no confrontar con la forma de profesar la fe en Cristo es decir unir los puntos en común y dejar que el Espíritu Santo obre en cada uno de ustedes.
Dios te bendiga.