Por: J. Vernon McGee*
Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios. (2 Timoteo 1:8)
Hoy día existe el sentimiento de que la vida cristiana debería ser muy fácil, linda, y dulce, brillante, y dinámica. Muchos de nosotros pensamos que tenemos un Padre celestial indulgente que nos va a poner en un lecho de rosas, quitar cada piedra de nuestro camino, y nunca dejar que algo grave nos suceda.
Un abogado jubilado me envió esta declaración, la cual había encontrado en un testamento: “Para mi hijo, dejo el placer de ganarse la vida. Durante veinticinco años, él pensó que el placer era mío. Estaba equivocado.” Muchos cristianos esperan que su Padre celestial les haga todo fácil. (más…)