Vida Cambiada

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Vida Cambiada

Vida Cambiada.

No conozco otro programa radial cristiano que nos aporte al oyente tanta enseñanza bíblica, es un programa variado, ameno que no llega a aburrir nunca, tengo la gran bendición del Señor que toda persona que fue invitada a escuchar el programa, hoy en día son fieles escuchas y han podido llegar al Evangelio de Jesucristo.

Me crié junto a mis padres (muy buenos, respetables y trabajadores), pero muy poco expresivos en sus sentimientos, no recuerdo nunca haber recibido un abrazo o un beso cariñoso, o una palabra de aliento cuando la necesitaba. Pensé que encontraría todo eso en el matrimonio. Cometí un gran error, lo reconozco (así como yo habrá tantas personas que hacen lo mismo), al año y medio de casada nació mi hijo Alvaro. En él Dios me bendijo. Fueron pasando los años y no lograba la felicidad y la paz que mi alma tanto anhelaba, el padre de mi hijo fue una persona fría, interesada y muy orgullosa, no pudiendo dar lo que realmente no tenía, amor, ni a mí ni a mi hijo.

Pasaron trece años de matrimonio en los cuales los últimos fueron terribles, muy tristes para mí como para Alvaro. Soportamos malos tratos en palabras y hechos, hasta que llegó el divorcio, presentándome un panorama desolador sin expectativas positivas donde depositar la confianza. Vendimos la casa donde vivíamos, el padre de mi hijo necesitaba el dinero para viajar a Australia con su nueva compañera (que ya la tenía en época de nuestro matrimonio), y con Alvaro nos fuimos a vivir con mis padres, fueron años duros, tuvimos que adaptarnos a vivir como ellos lo hacían.

Salí a trabajar, pero cada vez se hacía sentir más en mi vida la soledad y la tristeza, no había compañeras de trabajo, ni reuniones, ni cine, ni distracciones mundanas que me quitaran esa sensación de vacío y de darme cuenta que todo lo que hacía era “nada”. Siempre vivía en mí la misma pregunta, si realmente existía Dios porque no tenía una solución a mis problemas. Mi madre era católica activa en esa época, y siempre me invitaba a ir a la iglesia, pero yo nunca acepté. Un día me invitaron a ir de visita a una Iglesia Evangélica y fui. Me congregué un buen tiempo hasta que me di cuenta que lo único que querían era dinero, predicaban siempre la misma cita bíblica (Malaquías 3:6), y me di cuenta, gracias a Dios, que tampoco era iglesia.

Me acuerdo que un domingo gris de otoño por la tarde, me retiré del culto porque no tenía más dinero en mis bolsillos, (pasaban el “alfolí” unas cuantas veces durante el tiempo que duraba a reunión), me encontraba sin dinero, y lo peor con más dudas que nunca, seguí preguntándome si existía Dios en lo confuso de mi ser. Se que salí llorando y la verdad no me importaba que la gente me viera, no me interesaba en lo absoluto, llegué a mi casa, cené y me fui a mi dormitorio, siempre encendía la radio para dormir, corría el dial para aquí y para allá buscando algo que me interesara hasta que me dormía, pero esa noche yo sentía una gran ansiedad de saber de una vez por todas que hacer, por donde dirigirme para encontrar esa paz que tanto deseaba, y me acuerdo que estaba sentada en mi cama y llegué cambiando el dial a Radio Trans Mundial, en ese momento habían terminado de cantar una alabanza cristiana que me gustó y comenzó a predicar el pastor Lemuel Larrosa.

Lo que escuché y sentí fue algo que es difícil de describir, el pastor leía en la Biblia “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6), y en mi mente y en mi corazón resonaba algo así…Yo Jesús, Yo Jesús. En ese instante entró algo en mi tan maravillosos que me hizo sentir como en el cielo, la paz que yo deseaba fluía en mi ser como un bálsamo suave y dulce a la vez, me sentía como que estaba sobre una nube, me trajo alegría y gozo y me dio una nueva perspectiva de ver la vida.

Nunca olvidaré mientras viva ese momento, ese encuentro con nuestros buen Dios, esa noche dormí en paz y al otro día por primera vez, lo primero que hice fue mirar al cielo y darle gracias a Dios por ese regalo que me había entregado “Su paz”. Con su Espíritu Santo el me enseñó a través del tiempo el camino a seguir con espinas, pero seguro, me enseñó su verdad que la encuentro en Su Palabra, la Biblia, y me enseñó que en El iba a tener vida, porque para eso El la entregó por mi.

Le estoy eternamente agradecida a Dios en primer lugar por haberme elegido y a Trans Mundial por este trabajo impecable que hacen para Dios, para que así como yo estuve desesperada y encontré la solución también tantas almas solitarias y afligidas la encuentren en Cristo Jesús, les aseguro que nunca más a pesar de las luchas y pruebas, sentí ese vacío, mi vida está llena del Espíritu Santo de mi Señor, El me da paz y fuerzas y consuelo, ya no me siento más sola.

También Jesús a través de mi testimonio de vida obró en mi padre y Su Espíritu Santo lo transformó antes de fallecer y a pesar de sus dolencias y su ceguera física, Jesús le dio gozo de vivir. Después que mi padre lo aceptó como su único Señor y Salvador, también llegó a la vida de mi madre cambiando su manera de vivir y pensar, y tomó la decisión de seguir a Cristo, bautizarse y se convirtió en fiel escucha de Trans Mundial, sus programas favoritos son las predicaciones del Pastor Larrosa, Luis Palau y A Través de la Biblia.

Sra. Lilián Britos

2 Comments

  1. TRINY MARTINEZ J dice:

    Dios les bendiga asi mismo estoy muy agradecida primero con DIOS y despues esta radio difusora pues en mi trabajo la escucho y como es una cafeteria muchas personas son bendecidas al oir losm programas y las predicaciones cada fin de semana hay algo nuevo que nuestro Padre nos habla y al igual que este testimonio es muy parecido al mio solo que mi exmarido es alcoholico y todo esto termino muy mal y las cadenas que todavia arrastro pues en los hijos ,pero estoy confiando en Jesus y se k tendra misericordia de nosotros. gracias y DIOS les bendiga mas.

  2. sembrador dice:

    Hermoso testimonio de la obra de Cristo en una vida, y muy bien contado. Me uno a la harmana Lilián en el agradecimiento de Dios, y a aquellos que predican la Palabra de Dios en RTM.
    Ojalá que predominen por lejos los que anuncian el auténtico evangelio de salvación en Jesús, por sobre los sabandijas que pasan varias veces el alfolí.

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