Nuevos Comienzos

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3 enero 2008
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MafaldaNuevos Comienzos

Mafalda despierta el 1 de Enero, salta de su cama y va hacia donde está su padre, que toma tranquilamente una taza de café. Ella le pregunta con expectativa: “¿Terminó el hambre en el mundo? ¿Cesaron las guerras?” El padre con el rostro sorprendido le dice: “Creo que no…” “¿Y entonces para qué queremos el año nuevo?”, replica Mafalda.

Esta tira de Quino, nos devuelve a la realidad, luego de pasar las fiestas tradicionales, donde un alo mágico domina el ambiente de Diciembre. Es que los fuegos artificiales con su hermoso color y gran estruendo no han logrado exorcizar los grandes males del mundo. Enero de 2008 nos muestra un mundo dividido y conflictivo. Los buenos deseos de fin de año no han logrado cambiarnos como raza. Seguimos cometiendo los mismos errores y seguimos siendo esclavos de los mismos vicios.

Mafalda mira esta realidad y se pregunta: ¿para qué queremos el año nuevo si seguimos en la misma? El padre de Mafalda siente que no tiene respuesta, más que la resignación y una cara triste. Es la actitud que ha heredado esta generación posmoderna hija de la muerte de las utopías y los ideales. Esta es una apelación válida a la que solo el hombre y mujer de fe puede contestarle a su hijo o hija.

¿Dónde comienzan esos cambios?

El Apóstol Pablo le dice a los Romanos: “Cambien su manera de pensar, para que así cambie su manera de vivir.” Al mirar el 2008, es mi oración que podamos cambiar. Tal vez, no podamos darle a Mafalda la respuesta a todos los males del mundo, pero démosle la respuesta de quién emprende cambios en forma de círculos concéntricos, cambiando primero en su mente, allí está siempre la semilla de lo que recogemos. El Espíritu Santo quiere cambiar en primer lugar la manera en que pensamos, las estructuras y paradigmas que nos bloquean e impiden crecer.

La palabra que utiliza el apóstol Pablo en este texto es metanoia, o metamorfosis. Metanoia significa cambio de mentalidad (meta-noia), es decir, un cambio total en las actitudes, en el corazón del hombre, que va a pensar y a sentir de otra manera. Es el interior del hombre el que se transforma, y extendiendo esos cambios en mi mundo mediato e inmediato. Si operamos de esta manera, tal vez podamos encontrarnos en Diciembre de este año con algunas sorpresas en nosotros mismos y a nuestro alrededor. Y a lo mejor, sepamos qué responderle a Mafalda… a 40 años de distancia, desde que Quino dibujó esa realidad que nos sigue golpeando en el siglo XXI.

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