El Espejo

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espejoPor: Esteban Larrosa – Director RTM UY

Mi hijo está tomando clases de natación en una institución social y deportiva muy reconocida de la ciudad de Montevideo. En el mostrador, donde entrego a mi retoño en manos de los profesores para ir al vestuario, noté que había un espejo colgado de una columna. Traté durante varias semanas de entender qué función cumplía el mismo y para qué estaba colocado allí, siendo que es un típico espejo rectangular de los que se usan en los baños. No tiene nada de artístico o decorativo que amerite tenerlo allí para cumplir esa tarea y no veía que nadie lo usara más que para ver la condición de su rostro y sobre todo las damas para corroborar el estado de su maquillaje.

La curiosidad pudo más, y le pregunté a las dos muchachas que atienden a los padres en ese mostrador para qué estaba colocado allí ese espejo. Ninguna supo a ciencia cierta para qué fue colocado originalmente en esa columna. Una de ellas aventuró la idea de que estaba allí para visualizar desde una oficina lateral quién estaba en el hall de recepción de la entrada. Sea como sea, ellas estaban agradecidas del espejo que les servía como herramienta de verificación de su maquillaje.

Lo que originalmente cumplió una función de servicio para algún fin, hoy era un objeto casi sin sentido real.

Eso me llevó a preguntarme cuántas cosas hacemos en las organizaciones, familias y en el orden personal que son rutinas, procedimientos, reglamentos y costumbres que son como este espejo, elementos totalmente inútiles. En el mejor de los casos como ese espejo, su función se sustituye por una alternativa, pero en muchas otras ocasiones devienen en conductas, reglas, y procesos tan faltos de sentido que solo suman burocracia, haciendo perder el tiempo a todos.

Creo que es un buen momento del año para que antes de seguir paremos y analicemos las cosas que hacemos, por qué las hacemos y si realmente cumplen una función, o nos están molestando e impidiendo crecer y desarrollarnos a nivel personal y organizacional.

El escritor de la carta a los Hebreos hace ese mismo llamado al comparar la vida cristiana con una carrera de largo aliento. Creo que el texto exime de todo comentario y se aplica muy bien a este tipo de procesos en que vivimos sumidos cotidianamente.

“… despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” Hebreos 12:1b-2a

Es hora de despojarnos de esos “espejos” que provocan peso y sobre todo del pecado que nos asedia e impide crecer y correr con paciencia la carrera que tenemos por delante. Sí, por delante… dejando atrás, olvidando lo que queda atrás y extendiéndonos hacia la meta, puestos los ojos en Jesús. El nos ayudará a liberarnos de todo lo que nos ata, pues conociendo la verdad seremos verdaderamente libres.

3 Comments

  1. Victoria dice:

    El peso tiene que ver con cargarse de actividades, “el que mucho abarca, poco aprieta”. Despojarse del pecado tiene que ver con el proceso de santificación diario que es muy complejo. Pero creo que todo cumple un propósito, se puede hacer algo sin sentido? si se puede pero el impacto que eso causa siempre tiene un efecto negativo o positivo, favorable o desfavorable. Bueno hoy por primera vez puedo ingrasar a este espacio que conocía por la radio y queria visitar desde aquí. Sigan así…

  2. cristian dice:

    creo que nadie es perfecto ni siquiera la persona mas allegadaa DIOS, pero podemos serlo un poquito mas cada dia, y si la mayoria hacemos cosas sin sentido bueno seria correjirlas, pero pecados y muchisimas cosas fuera de la voluntad de DIOS siempre tendremos en esta vida, como ya saben la constante lucha con el viejo hombre.

  3. JORGE NICOLAS dice:

    bueno

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