Leyendas de Navidad – Parte 3

Leyendas de Navidad – Parte 2
29 diciembre 2008
Los retos de la Iglesia y el rol de la radio misionera
7 enero 2009

Leyendas de Navidad – Parte 3

foto_santaclausContradicciones de una festividad sagrada, popular, pagana y cautivante

Dr. Alvaro Pandiani
Esta penetración específica de motivos navideños nórdicos tiene un marcado tono místico. Obviamente, Papá Noel es un ser inmortal (aunque sus restos descansen en la Basílica de Bari, Italia), ya que cada Nochebuena sale en su trineo desde el Polo Norte para repartir regalos a los niños. También los Reyes Magos son seres inmortales (aunque sus restos descansen en la Catedral de Colonia, Alemania), pues cada Epifanía vienen «desde oriente», montados en sus camellos, para traer regalos a los niños. Aunque la presencia de los restos de Melchor, Gaspar y Baltasar en Colonia sea una tradición casi tan legendaria como su sobrenatural visita anual a los niños (pues las distintas tradiciones hablan de un número variable de magos, de dos a doce, con distintos nombres y procedencias), y aunque lo mismo pase con la presencia, en Bari, de los restos de San Nicolás de Mira (personaje cristiano que aglutina y «cristianiza» a varias deidades y personajes sobrenaturales paganos, de las mitologías grecorromana y celta, que repartían regalos a los niños en diciembre), hay en la actualidad una situación interesante, que mueve a una tercera reflexión. Dice el autor del artículo previamente citado Los Reyes Magos, una tradición aún arraigada: «Hay gente que me dice que los Santos Reyes están en retirada mientras que Santa Claus avanza incontenible». Siguiendo siempre por nuestro camino especulativo, podemos incluso suponer la presencia de un retrofondo espiritual en este fenómeno.

Los Reyes Magos son seres legendarios basados en personajes bíblicos: los magos mencionados por Mateo en su evangelio, capítulo 2, versículos 1 al 12. Estos magos, es decir, sabios, serían poseedores de conocimientos de astrología y, presumiblemente, astronomía. Algunos creen que pertenecían a la casta sacerdotal zoroástrica de Persia; otros opinan que estaban en conocimiento de las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento, a través del contacto con descendientes de israelitas llevados a Babilonia en el siglo VI antes de Cristo, que nunca regresaron del exilio. A partir de la figura de estos magos (que el Nuevo Testamento no dice que fueran reyes, ni que fueran tres, ni cuales eran sus nombres), se construye la leyenda. Su número (variable, como dijimos, pero que en la mayoría de las tradiciones quedó fijo en tres); sus nombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, que aparecen por primera vez en la Iglesia de San Apolinar Nuovo, en Rávena, Italia, en el siglo VI (Reyes Magos; es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Magos); que uno de ellos fuera negro (lo que apareció por primera vez a fines del siglo XIV; op. cit.); y finalmente, que en la noche del 5 de enero traen regalos a los niños.

La figura de Papá Noel, en cambio, no tiene ninguna base en la Biblia, pero sí en la Historia Cristiana. Es la personalidad de Nicolás, obispo de Mira (situada en la Turquía actual), conocido como San Nicolás. Este hombre, según algunas referencias alto y delgado, vivió entre los años 280 y 345 de la Era Cristiana; sufrió prisión por su fe, siendo liberado por Constantino (Historia de San Nicolás; www.navidadlatina.com/papanoel/suhistoria.asp); es recordado por su generosidad, su bondad y sus milagros: «Los niños lo veneran desde la época en que vivió, pues ayudaba a los más necesitados, y obsequiaba regalos y dulces» (op. cit.); «El primer relato sobre el santo data del siglo IV y apareció en un texto griego. Narra la historia de tres jóvenes que beben más de la cuenta. El patrón los asesina para robarles y mete los cuerpos en una cuba de vino. Enterado Nicolás, corre a la taberna y los devuelve a la vida tras una buena reprimenda. Otra historia es la del padre que, por estar hundido en la miseria, decide prostituir a sus tres hijas. Esa misma noche San Nicolás dejó deslizar por la chimenea de la casa tres barras de oro como dote para cada una de las muchachas» (¿Quién es realmente Papá Noel?; funversion.universia.es/curiosidades/sorprendente/leyendasurbanas.jsp). El proceso que lleva de San Nicolás a Papá Noel, o Santa Claus (denominación que deriva del Sinterklaas de los holandeses) es el de «cristianización», bien distinto de la «evangelización», y que merece un análisis aparte que no corresponde hacer aquí. Brevemente, la evangelización extiende la fe cristiana mediante la predicación de la Persona y Obra de Cristo; contiene un llamado al arrepentimiento (que implica renuncia y abandono de todo lo previo, incluidas las creencias paganas), y conversión a Jesucristo. La cristianización, método diverso utilizado por la Iglesia para extender su hegemonía, como ya dijimos, adopta mitos, ritos y personajes del paganismo, dándoles un ropaje cristiano (deviniendo en santos, con sus celebraciones rituales específicas), para hacer más fácil y tolerable la transición de las personas, desde el paganismo al que habían adherido toda su vida, al cristianismo impuesto, casi siempre por orden del rey de turno. San Nicolás, cuya celebración cae el 6 de diciembre, fecha en que se conmemora su muerte, aglutinó y cristianizó, como ya fue dicho, varios elementos paganos.

«En la Roma Antigua se celebraban en invierno las fiestas religiosas en honor a Saturno, el Cronos de los griegos. A mediados de diciembre había ceremonias religiosas, fiestas, juegos, las relaciones de autoridad se invertían (las mujeres sobre los hombres, los hijos a los padres). Al final de las fiestas, los niños recibían regalos de todo el mundo. Papá Noel no tenía por entonces un nombre ni un sexo definido. Los niños italianos, por ejemplo, recibían sus regalos de una bruja buena llamada Befana. En los bosques vascos quien venía con regalos era un gigante llamado Olentzero, y también carboneros, duendes, campesinos de barba blanca, botas altas y gorro de armiño eran los que regalaban cosas a los niños» (¿Quién es realmente Papá Noel?); «La inspiración además de la leyenda holandesa también tiene elementos del dios Odin o Wotan quien viajaba en un trineo jalado por renos» (Historia de San Nicolás).

El punto que nos interesa destacar es que, hoy por hoy, no importa tanto si Papá Noel es una figura más pagana que cristiana (que lo es); el fenómeno que caracteriza nuestras navidades, que «los Santos Reyes están en retirada mientras que Santa Claus avanza incontenible», es preocupante para nosotros los cristianos. Debería serlo, pues los Reyes Magos evocan de inmediato al Niño Jesús, y llevan nuestra mente y nuestra imaginación al sentido original de la Navidad: el Nacimiento de Jesucristo. Papá Noel, en tanto, evoca sentimientos dispersos de generosidad, paz, solidaridad, reconciliación, que se funden en un vago y abstracto «espíritu navideño», de dudosa estirpe. Parece, en nuestra humilde opinión, otro síntoma del avanzado proceso de paganización que están sufriendo nuestras navidades. Resulta curioso y contradictorio que los países de tradición cristiana protestante, rama del cristianismo cuya doctrina se centra exclusivamente en Cristo, desechando a la virgen y los santos, nos entregue esta figura pagana de Papá Noel, mientras que los países católicos mantuvieron y extendieron la tradición de los Reyes Magos, que refiere al Nacimiento de Jesús. Hay aquí un fenómeno social y religioso que merece reflexión.

3 Comments

  1. Carolina Vallejo dice:

    Recuerdan: andar por fe y no por vista ? Qué es lo primero que nos llega lo que uno ve, lo que nos entra por la vista o ¿no?. ¿Qué es más atractivo la figura de Papá Noel o la de los tres Reyes Magos?

    No atrae más la figura de un gordito bonachón , rubio , con espesa barba y vestido de rojo y con lentes y con cara de felicidad y de satisfacción ? Sin lugar a duda la gente que se dedica a éstas cosas ha exprimido ésta imagen que atrae por dónde se lo mira. Sin lugar a dudas esto ha incidido mucho a nivel de mercado. Lo extraño es porqué viene de dónde viene pero sigo pensando… vale la pena y es muy interesante.

  2. Carolina Vallejo dice:

    Dos aspectos excelentes la diferenciación que hace el escritor entre evangelización y cristianización lo cual no es menor .

    Otro aspecto que merece ser tratado y que el escritor nos puede dar más líneas de reflexión es lo planteado en el final del ensayo.En especial «Resulta curioso…»

  3. Carolina Vallejo dice:

    No puedo con mi condición de docente, aconsejo dos libros en virtud del abordaje del tema y su relación con los mass media:»Homo Videns» de Giovanni Sartori y «Placeres inquietantes» de Henry Giroux.

    En relación al Árbol de Navidad, en mi primera infancia crecí con un gran árbol importado, chirimbolos franceses y si eran ingleses mejor . Lo tomo como un adorno pero no hace al verdadero significado(Lucas 2) .

    En mi nuevo hogar prefiero como adorno para éstas fiestas un ramo de pimpollos blancos.Expresión que uso mucho en mis producciones como escritora ytambién en éstas festividades ( por el mismo significado de PUREZA Y SANTIDAD)Pureza y santidad de nuestro amado Jesucristo, pureza y santidad de Dios y pureza y santidad de cada uno delante del Señor y sin la cual nadie verá a Dios.

    Volvamos a los principios bíblicos con árbol o sin el.
    Feliz 2009 , gracias por permitirme participar y como digo en mi programa.» Dios mediante en siete días ¿nos seguimos encontrando? Sí, yo se que si, Chau.

    Mta. Lic. Carolina Vallejo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *