Ayer y Hoy – Entre la Alegría y ¿la Decepción? / 1era Parte

Cuidado con los legalistas
26 enero 2009
Dios ama a sus hijos
30 enero 2009

Ayer y Hoy – Entre la Alegría y ¿la Decepción? / 1era Parte

foto_esperanzapoliticaPor el Dr. Álvaro Pandiani

Los cristianos evangélicos no podemos estar ausentes ni ser ajenos a los hechos que hacen a la vida del país en el que vivimos, y que es en definitiva nuestra patria. En ninguna parte de la Biblia, nuestra “Constitución” espiritual, dice que porque la vida en este mundo sea un peregrinaje hacia la patria celestial, no debamos amar (o debamos abstenernos de amar) nuestra patria terrenal; en nuestro caso, el Uruguay. Como decíamos el martes pasado, la Iglesia de Jesucristo debería considerarse llamada a tener participación en la sociedad del país en que desarrolla sus actividades, sean éstas espirituales, sociales, humanitarias, y por qué no también, políticas.

Vamos a reiterar algo: es preciso que comprendamos lo necesaria que es la participación política del cristiano y la Iglesia en temas tales como el aborto, la drogadicción, la delincuencia, el abuso infantil, la prostitución infantil, la violencia doméstica, la pobreza, marginalidad y exclusión social (que debería llevarnos a evaluar lo justo o injusto de las políticas económicas y sociales de cada gobierno de turno), haciendo oír una opinión, y posición, basada en los perennes valores cristianos y bíblicos. Tener participación en políticas sociales y temas de emergencia social, es bien diferente de meterse en política partidaria. Pues si la Iglesia como Institución se inmiscuye en política partidaria, se tiñe de un color político, se parcializa hacia una colectividad, lo que no es conveniente; no es conveniente porque la Iglesia tiene el deber primordial y prioritario de entregar al mundo un mensaje que no puede ni debe tener fronteras. El mensaje del evangelio de Jesucristo no admite fronteras nacionales, ni étnicas, ni raciales, ni ideológicas, ni aún religiosas. Es para todos.

Vamos a hacer un poco de memoria: cuando la noche del 31 de octubre de 2004 Oscar Botinelli dijo por las pantallas del Canal 4 de Televisión abierta: “Tenemos presidente”, afirmando que la proyección del recuento de votos daba a Tabaré Vázquez el triunfo en primera vuelta, la alegría de centenares de miles de uruguayos que se volcaron a las calles a gritar, cantar, llorar, reír, sonar bocinas, agitar banderas y bailar, fue un fenómeno emocionante, impresionante, contagioso e inolvidable. No sería descabellado pensar que en esos momentos más de un millón de uruguayos en todo el país festejaban la victoria. Un imponente preámbulo de esa manifestación fue la concentración de medio millón de personas en el acto de cierre de campaña del Encuentro Progresista Frente Amplio el miércoles 27 de octubre de ese año, inmortalizado por las fotos de la prensa. Esa expresión de alegría desbordante, fue realmente conmovedora.

El festejo desenfrenado pero admirablemente pacífico, evidenció una realidad palpable en la gente: la necesidad de algo o alguien capaz de darle esperanza. Durante la campaña electoral del 2004, José Mujica dijo que muchos de los votantes del Frente Amplio eran ciudadanos decepcionados de los partidos tradicionales. Decepcionar es sinónimo de desengañar, una de cuyas acepciones es quitar las esperanzas o ilusiones; esto nos sugiere dos observaciones.

Primero, la medida en que el ciudadano uruguayo deposita sus esperanzas de progreso material, económico y financiero, a nivel personal, familiar y nacional, en los dirigentes políticos de la nación. Si bien esta observación parece de carácter obvio, este hecho no es tan evidente desde el momento en que vemos, en lo cotidiano y fuera de los períodos electorales, la profusión de recursos a los que el uruguayo común acude como caminos alternativos para procurar el progreso material propio y de su familia: por un lado los juegos de azar y las apuestas, léase lotería, cinco de oro, casinos, hipódromos, etc.; por otro lado las múltiples formas de apelar a lo sobrenatural, sea a través de la magia, astrología, las religiones afrobrasileñas o las iglesias pseudocristianas, que especulan con la necesidad de la gente efectuando ritos y oraciones (a precios elevados) en procura del concurso de Dios u otras potencias supernaturales en el proceso de prosperidad del interesado.

Una segunda observación referida al desengaño de muchos ciudadanos en cuanto a los partidos tradicionales se refiere (que ya es un desengaño en cuanto a los partidos políticos en general, sobre todo entre los jóvenes), es que los ciudadanos esperan que la aplicación de políticas económicas específicas, de acuerdo a la orientación ideológica de cada gobierno, lleve al mejoramiento progresivo de la situación financiera del estado, el saneamiento y la reactivación de la economía, los emprendimientos públicos y privados que generen fuentes de trabajo, la disminución de la desocupación, y de la subocupación (es decir, aquellos que trabajan percibiendo salarios paupérrimos que no llegan a cubrir ni siquiera la canasta familiar básica), al punto que tales mejoras alcancen al ciudadano común, el que brega día a día para lograr con su trabajo el sustento de su familia. Es esta una esperanza más racional y concreta que las esbozadas en la primera observación. Es por otra parte una esperanza legítima.

El partido que estaba en el gobierno en el período anterior, dijo durante su campaña electoral del año 2004 haber logrado, tras la terrible crisis financiera del año 2002, el mejoramiento financiero, el saneamiento y la reactivación económica; pero la gente no lo percibió; no llegó a su bolsillo. La gente solo pudo ver un viejo orden oligárquico y demagógico asociado a la corrupción, el fracaso de un modelo de país, el desastre económico que llevó a la emigración en masa, el aumento de la pobreza y la desocupación, y la anulación de toda perspectiva de progreso, personal y nacional. Esas personas decepcionadas, desengañadas, a las que se les “quitó la esperanza”, dieron su voto a otra fuerza política. Cuando esa fuerza política triunfó, renació la esperanza.

Ahora bien, reitero una opinión muy personal: es esta una esperanza legítima; pues si bien es poner la fe y la esperanza en el hombre (genéricamente considerado; más concretamente en un partido político, y en sus dirigentes), se trata de esperar que los hombres hagan lo que deben hacer desde su lugar de gobierno en el que fueron puestos por el pueblo. Un lugar que, en definitiva, los cristianos creemos proviene en última instancia de Dios: “… no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas” (Romanos 13:1). Y debemos tener en cuenta, que este año esa esperanza sufrida y obstinada, volverá a hacerse presente, cuando se vote al nuevo gobierno que regirá los destinos del país a partir de marzo de 2010.

Continuará en la próxima entrega…

El Dr. Alvaro Pandiani es columnista de RTM en su programación en el 610 AM, con el espacio: “Diálogos a Contramano” que se emite los martes de 21:00 a 21:30 hs.

Publicado orginalmente en www.iglesiaenmarcha.net.

5 Comments

  1. Paul Campero dice:

    El hombre desde muy antiguo ha deseado y desea aun poder tener un orden y gobernacion de su vida y aun de la vida de los demas, la politica nace en esa medida de guiar, ordenar y direccionar (dirigencialmente digo) a unos a otros, el resultado de estas situaciones a travez de la historia, lamentablemente han caido en desaciertos, contiendas y posturas contrarias, que han servido de excusas para levantarse unos contra otros, teniendo por concecuencia desintegracion, parcializacion, y lamentablemente desaciertos, que este este caso hemos sido nosotros (el pueblo, pais) quien a tenido que pagar los platos rotos, esta realidad no es solo de una pais sino de casi o todas las naciones.
    Sin embargo una de las formas de saltar estas diferencias, ademas de buscar resultados convenientes a la tranqilidad y progreso de una nacion (cual fuera) es la tolerancia a nuestros puntos de vista, sean politicas, ideologicas, etc, considero que debemos saber escuchar, tratar de entender las posiciones asi sean contrarias a la nuestra, y claro sobre todo buscar que es lo correcto para la soluciones de la problematica nacional, y si en este caso si la solucion la tiene la parte contraria, refieriendome al partido politico u otro(s), creo que lo sabio es dar nuestro brazo a torcer, apoyando la solucion, y ser participes de la misma, ser humildes reconociendo que nos podemos equivocar, que somos falibles,
    dejar la soberbia politica (y/o espiritual) la solucion esta en tan solo nuestras manos en el punto en que nuestro apoyo sera para beneficio de la nacion y no de nuestros interes, idelogias y/o creencias.
    Dios nos bendiga y nos de la sabiduria necesaria para buscar sanas soluciones a nuestras naciones, ser participes de la realidad misma como parte de algun grupo politico, social, religioso o aun como ciudadanos que somos, como cristianos sabemos que estamos de paso por este mundo, pero no olvidemos que este lugar es un premanbulo a uno mejor, y aqui es donde tenemos que ejercitar nuestras buenas obras y piedad.

    Bendiciones siempre

  2. Sandra de Nieves dice:

    Buenos Dias, hno. Alvaro, soy una oyente de Venezuela, y quiero felicitarles por la excelente programacion que trasmiten en la cual se evidencia gran creatividad y comentarios de actualidad muy buenos y oportunos en la vida diaria los cuales han sido de mucho provecho e inspiracion para mi y para mi familia, en cuanto a este en particular quiero decirles que estoy muy de acuerdo con todo lo que Ud. allí expresa realmente nosotros como cristianos debemos involucrarnos en todo ya que de esta forma podremos ser lo que nos dice nuestro Señor Jesucristo “Luz del mundo” y “Sal de la tierra” el estar aislados de la Sociedad lejos de favorecernos en nuestro proyecto de predicar el evangelio nos ha perjudicado y ha hecho que mucho de nuestros compatriotas nos vean como personas hostiles e indiferentes, eso si, con mucha cautela ya que debemos tener en cuenta a quien le debemos total amor y fidelidad, he notado en mi pais que muchos cristianos se han involucrado en muchos ambitos de la vida del pais como la politica, entre otras pero que lamentablemente no han sabido equilibrar bien las cosas
    y se han inclinado a otras ideologias o dogmas se impone por tanto que dichos hermanos tengan un buen grado de madures y conocimiento. Que Dios les continue bendiciendo y haga descender sobre cada uno de los que integran Radio Transmundial Uruguay !lluvias…..!!lluvias de bendiciones. Gracias.

  3. Carolina Vallejo dice:

    Más allá de la alegría y la decepción , de la esperanza o expectativa tenemos un compromiso.
    Si, un compromiso con la Democracia con la Patria, con la Nación. Porque hemos crecido, hemos estudiado, hemos formado nuestras familias, trabajamos en ésta Democracia. En la que tb. pensó Varela y buscó fortalecer por medio de la educación. Democracia en la que se abren iglesias, ministerios, organizaciones cristianas, se hacen campañas, se abren radios. Entonces sostengo que debemos participar , tener participación política (ya di mi concepto) es un compromiso .Participamos cada 4 o 5 años en un acto eleccionario , eso es un aspecto cumpliendo con nuestros deberes. Pero la Democracia es más y espera más de nosotros los cristianos.Eso si vayamos más allá de depositar nuestra confianza en alguien lo cual es legítimo como ciudadano pero..vayamos más allá JESUCRISTO

  4. Carolina Vallejo dice:

    No pude con mi genio … se puso buenísimo. Me hago cargo de todo lo que voy a decir eso si en el Señor, con educación , respeto y de un modo pacífico como siempre lo he hecho gracias a Dios.

    El ciudadno común ya ha comenzado a depositar su confianza en tal o cual grupo. Se mueve entre desesperanza y esperanza ; decepción , desengaño. Pero después remonta vuelo y ya comienzan las charlas , debates de ómnibus , café , casa , trabajo , centro de estudios, etc. Se dan las riñas y disputas entre unos y otros. y si el ciudadano común se juega todas las fichas a su candidato al que parece hará milagros…aunque después se desengañe profundamente.
    No hay sistemas milagrosos, ni perfectos.

    Como ciudadana cristiana, profesional , señora no tengo esperanza puesta en ningún candidato si tengo expectativa. ¿En qué sentido?Quién ganará , qué hará , que no hará . Qué pasará con la educ., la salud, etc, etc…
    Una expectativa normal porque no soy una piedra y como es obvio vivo en éste bendito país y debo participar, una participación política ergo comprometida aportando desde mi modelo Jesús. Y saben spre he sido respetada , escuchada en distintos lugares donde he participado y hay que hacerlo.

    Por otro lado hay que abrir cabezas , este es un buen espacio. Los cristianos debemos aprender con inteligencia y delante dl Señor a leer la realidad nacional. Debemos analizar todo lo ocurrido en materia parlamentaria durante el 2008 y optar. NO NOS OLVIDEMOS NUESTRA ESPERANZA EN JESUS. ESO SI DIOS SABE PORQUE PERMITE TAL O CUAL GOBIERNO, ASI ES.

    Uno puede tener una ideología política pero saben tarde o temprano tb. en éste tema Dios en su misericordia nos hace ver que debemos deponer esa ideología humana , muy bien intencionada por Jesucristo.El agua y el aceite no se juntan

    Muchas veces es una ideología política o JESUCRISTO.
    Yo ya opté : Jesucristo y nada que contradiga eso que el columnista definió como CONSTITUCIÓN ESPIRITUAL. Gracias

  5. Carolina Vallejo dice:

    Excelente artículo y muy apropiado para el camino que comenzamos a transitar como país y como ciudadanos. Muy interesante el concepto de “Constitución Espiritual”. Y si debemos amar siempre.

    Es un muy buen artículo como para entrar a “abrir cabezas”.
    Vuelvo a repetir Excelente. Gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *