Los Medios y la Semana Santa

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Los Medios y la Semana Santa

foto_jesusbarcaPor Alvaro Pandiani

Cada año, cuando llega este tiempo, vemos reaparecer una serie de costumbres y tradiciones que al correr del tiempo se han vinculado indisolublemente con la Pascua. Uno de los fenómenos más notables es el recrudecimiento de la exhibición de cine religioso, tanto en los canales de televisión abierta como en la televisión por cable. Predominan, obviamente, las películas sobre la vida de Jesús, que incluyen la representación de los hechos de la pasión, muerte y resurrección que se recuerdan esta semana; desde producciones tan recientes como La Pasión de Cristo, hasta viejas películas realizadas hace varias décadas. Pero cualquier cosa que se aproxime al tema sirve.

En la Semana Santa de 2008, por ejemplo, HBO exhibió en Viernes Santo y Domingo de Pascua la producción de 2006 El Nacimiento (The Nativity Story), algo más apropiado para Navidad que para estas fechas, creo. La mejor parte de esta explosión pascual de cine religioso son las quejas, berridos y pataletas de los editorialistas y columnistas de diarios, revistas y portales de internet contrarios al cristianismo, u opuestos a la religión en general. Con una total falta de originalidad, cada año vuelven a señalar el hecho; y en un verdadero ejercicio de exploración y descubrimiento, como si estuvieran inventando la rueda, indican que el auge de realizaciones de cine religioso que ha tomado Hollywood en los últimos años (¿Auge? La Pasión de Cristo; El Nacimiento; tal vez consideren Las Crónicas de Narnia. ¿Me olvido de alguna otra?), es debido a los intereses económicos de los productores, ya que lo religioso sigue teniendo un mercado de consumo de extensión mundial.

Verdaderamente, con esta revelación hacen un revolucionario aporte al acervo de conocimiento acerca de la naturaleza humana.

Pero lo que más destaca es la oposición rabiosa al cine religioso, que exterioriza una posición filosófica definidamente antagónica a la religión y la fe.

En lo que tiene que ver con producciones artísticas cinematográficas que han incursionado en el aventurado proyecto de llevar a la pantalla la historia de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, la primer aclaración que debemos hacer es que se trata de un tema que no podemos ni pretendemos abordar como críticos de cine, profesión que no poseemos y en la que no nos interesa incursionar. Si hablamos de este tema es como espectadores, y fundamentalmente como creyentes cristianos. No huelga esta aclaración en un país como Uruguay, en el que todos “sabemos” de todo y opinamos de todo sin mirar en consecuencias. Aclarado, pues, este punto, digamos sí que toda película sobre la vida de Jesucristo que salga al mercado mundial de consumo, dentro de lo que es la industria del entretenimiento, es invariablemente sometida al escrutinio de la Iglesia, globalmente considerada; sobre todo, al escrutinio de las autoridades jerárquicas de cada familia de iglesias cristianas, las que marcarán las líneas de conducta y opinión a sus respectivos fieles.. Y aunque nosotros los cristianos evangélicos tal vez no concedamos mucha trascendencia al juicio que emita el papa desde el Vaticano, no deberíamos desecharlo así sin más; en primer lugar porque constituye una opinión surgida de tiendas del cristianismo, y segundo porque son tiendas tenidas en cuenta aún por el “mundo secular”, ese que hemos definido como el destinatario del mensaje del evangelio.

De las producciones de los últimas décadas sobre el tema, por mencionar algunos antecedentes, destaca claramente la superproducción de los años 70 Jesús de Nazaret, de Franco Zefirelli, que nos lleva desde la noche de la Natividad a la mañana de la Resurrección contando una historia bastante fiel a los relatos del Nuevo Testamento, y que a la hora de mostrar los sufrimientos de Cristo había ya incursionado en una relativa crudeza, por lo demás breve dado el largo de la historia por contar. Profundizando un poco en información sobre esta película, realizada en dos entregas, surge un dato curioso; y es que el director Franco Zefirelli se basó para su realización en el libro homónimo Jesús de Nazaret, escrito ¡por un declarado ateo! Desde nuestra lejana adolescencia llegan también las imágenes de Jesucristo Superstar, y años después, Jesús de Montreal, olvidables mamarrachos con algún mérito artístico pero nulo valor espiritual y moral, pueriles ensayos de crítica contra el evento histórico que constituyó un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Como evangélicos no podemos olvidar la película Jesús (en realidad El ministerio público de Jesús), basada exclusivamente en el evangelio de San Lucas, lo que la hace perder la oportunidad de mostrar importantes pasajes de la vida y enseñanza de Cristo, que hasta el día de hoy se utiliza en las Iglesias Evangélicas como herramienta evangelística, o de propagación del mensaje evangélico, y que incluso fue exhibida más de una vez en los canales de televisión abierta de Montevideo.

Creo que al aparecer una película sobre Jesucristo que despierta polémica a nivel internacional, los que pasamos de treinta años nos sentimos obligados a recordar el lamentable filme del neoyorquino Martin Scorsese La última tentación de Cristo, espeluznante parodia del evangelio que se metió con el carácter moral del hombre Jesús, promoviendo violentos tumultos en cada lugar donde fue exhibida, y mereciendo el paso al olvido, siendo rescatada del mismo solo para ser otra vez criticada.

Las representaciones de la vida de Cristo según los cineastas, están sujetas a la subjetividad propia de las expresiones artísticas. ¿Qué es arte? Ensayemos dos definiciones de diccionario (adecuadas para no expertos en el tema): 1_ Cualquier actividad humana cuyo resultados y proceso de desarrollo pueden ser objeto de juicio estético; 2_ Conjunto de preceptos y reglas para hacer bien una cosa. Definamos de la misma manera subjetividad; diríamos que es subjetivo algo relativo a nuestro modo de pensar o de sentir, y no al objeto en sí mismo. Una película sobre la vida de Cristo es una obra de arte cinematográfico; por lo tanto puede ser sometida a juicio estético (es bella o no; está bien o mal hecha). Y por lo tanto, es subjetiva; esto es, estará hecha de acuerdo al modo de pensar o sentir del director o realizador de la película.

¿Podemos considerar que hay subjetividad de los relatos evangélicos? No es tan descabellado plantearlo. Veamos los títulos que se da a los evangelios: el santo Evangelio según San Mateo… San Marcos… San Lucas… San Juan. ¿Por qué? Porqué la historia de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo es una, contada por cuatro personas diferentes, con diferencias muchas veces sustanciales, que imponen la necesidad de una armonía, y aún del ajuste de aparentes contradicciones. ¿Qué significa según? De la misma manera, definamos la palabra; según significa: con arreglo a o conforme a lo que dice u opina (tal persona).

Ejemplos de subjetividad cinematográfica. En Jesucristo Superstar, entre otras muchísimas cosas, Jesús no resucita. En Jesús de Nazaret, entre otras cosas, Jesús no carga la cruz, sino el travesaño de la cruz; después de la resurrección solo lo muestra hablando con los discípulos, cosas que ni siquiera están en el evangelio. En El ministerio público de Jesús, solo muestran lo que está en el evangelio de Lucas; nada más.

Es importante recordar que aun la adaptación fílmica más fiel a la Biblia – como la de cualquier otro libro – requiere cierta licencia artística. Una presentación artística es intrínsecamente diferente de una narrativa escrita. Para mostrar una historia escrita a través de las imágenes es necesario utilizar algo de imaginación. Ciertos elementos deben dejarse a un lado, otros necesitan ser enfatizados, y el artista puede incluso añadir algunos detalles. Conciliatoriamente, deberíamos decir que una representación fílmica de la vida de Jesús de Nazaret debe ser lo más fiel posible a las Escrituras del Nuevo Testamento, pues las omisiones y agregados siempre deben ponernos en alerta, por lo que más allá de las emociones que remueva la película en nosotros, debemos examinar con espíritu crítico tanto los unos como los otros.

¿Cómo examinar los agregados, esas cosas que no están en los evangelios? Provisoriamente podemos sugerir que debemos fijarnos en que:

1. No sustituyen puntos de la historia que sí están en los evangelios.
2. No contradigan puntos de la historia que sí están en los evangelios.
3. No se basen en leyendas o tradiciones, no bíblicas; que pretendan ser base a fe y costumbres en la Iglesia.
4. Sean simple relleno de la historia, con fines artísticos.

En resumen, la Semana Santa, con sus públicas manifestaciones de devoción cristiana y la exhibición de cine religioso, excita y pone histéricos a los racionalistas, los ateos, y aquellos agnósticos que no desean se les recuerde la fe a la que responden con indiferencia. Pero la contrapartida también se da; muchas almas sensibles, alejadas o poco conocedoras de la fe en Cristo debido a las urgencias de la vida moderna, o por causa de las dudas y decepciones de una existencia conflictiva, puede que se tomen un momento para reflexionar en estos días especiales. Un tiempo de reflexión acerca del verdadero sentido de la Semana Santa; acerca de Jesús, su amor por nosotros que lo llevó a morir en la cruz, su gloriosa resurrección, y la nueva vida que es posible por la fe en Él. Éste es un hermoso tiempo para encontrar la fe. Que quienes predicamos a Jesús lo tengamos en cuenta.

1 Comment

  1. Carolina Vallejo dice:

    Todo es opinable, nada es perfecto… .Pero en el caso de representaciones de la vida de Jesús (cine, teatro, pintura, canciones, etc.) sólo acepto lo que sea fiel a la Biblia , fuente de nuestra fe. En esto soy tajante y radical.

    Por supuesto que debemos analizar con juicio crítico éstas manifestaciones artísticas que vienen del mundo secular e incluso las que vengan del religioso. Nada es perfecto eso si criticar con respeto sin ofender.
    Siempre rescato la opinión de la figura máxima de la religión católica, es una opinión que suelo consultar frente a distintos temas, no es pecado.
    Incluso he usado alguna encíclica como material de estudio para mis alumnos.
    Si éstas producciones sirven para que la gente comience a pensar bienvenidas sean y habrá tiempo para conversar y desde nuestro lugar hacer los aportes.
    Me gustaría que para otro momento en relación a Semana Santa se pudiera ir más atrás en el tiempo y analizar tal vez (si existen) películas más antiguas incluso en el cine mudo. Sería bien interesante ver en otros momentos socio-históricos cómo se presentaba a Jesús y cómo pudo incidir. No es menor el tema en la pintura, ha tenido un gran desarrollo el tema de Jesús , su muerte y resurrección así como su nacimiento. Asimismo en el canto, escultura, literatura o en el teatro.

    Hay mucho para analizar desde el lugar de ser personas cristianas y pueden ser ideas e instrumentos en las manos de Dios para que otros le conozcan.

    Sigamos cada día meditando en su Palabra, amando, orando y siendo fieles.
    Mta. Lic. Carolina Vallejo

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