Sexualidad y perspectiva de género: una realidad actual – Parte 2

Sexualidad y perspectiva de género: una realidad actual
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Sexualidad y perspectiva de género: una realidad actual – Parte 2

¿De dónde surge todo esto? Al parecer, de una ideología feminista radical, llevada hasta sus últimas consecuencias. La tradicional lucha del feminismo por obtener igualdad de derechos (por otra parte, justa), se convierte en una fantasía futurista en la que la natural diferencia entre los sexos desaparece, dejando lugar a una pretendida nueva sociedad donde la mujer ya no está sometida al hombre, pues no hay ni mujeres ni hombres. Hay un cuestionamiento de la naturaleza en afirmaciones como la siguiente: La humanidad ha comenzado a sobrepasar a la naturaleza; ya no podemos justificar la continuación de un sistema discriminatorio de clases por sexos sobre la base de sus orígenes en la Naturaleza. De hecho, por la sola razón de pragmatismo empieza a parecer que debemos deshacernos de ella”. Estas proposiciones extravagantes están en la base de la ideología de los derechos sexuales y reproductivos. Lo que dicta la naturaleza no vale; ¿por qué? Porque no conviene a los postulados de la ideología de género. Las apetencias e inclinaciones sexuales de quienes defienden esta concepción de la sexualidad humana, claramente, van contra la naturaleza; ¿la solución? proponer que el ser humano debe ir más allá de la naturaleza (sobrepasarla), o simplemente ignorarla (deshacerse de ella), en aras de gratificar sus particulares apetitos. Los dislates sobre la perspectiva de género llevan a cuestionar la función reproductora, particularmente la que le toca a la mujer: “La igualdad feminista radical significa, no simplemente igualdad bajo la ley y ni siquiera igual satisfacción de necesidades básicas, sino más bien que las mujeres -al igual que los hombres- no tengan que dar a luz… La destrucción de la familia biológica que Freud jamás visualizó, permitirá la emergencia de mujeres y hombres nuevos, diferentes de cuantos han existido anteriormente” (op.cit.). El derecho a la salud sexual y reproductiva pasaría por el derecho de gozar de la sexualidad como a uno/a le plazca (en forma natural o antinatural), sin tener que verse obligada (la mujer) a ejercer la función reproductiva. Ahí emerge la figura del aborto, coletazo obvio de esta ideología.

Según la periodista estadounidense Dale O’Leary, autora de ensayos sobre la mujer (citada en el artículo de Jutta Burggraf que estamos manejando) “libre elección de reproducción es la expresión clave para referirse al aborto a solicitud; mientras que estilo de vida apunta a promover la homosexualidad, el lesbianismo y toda otra forma de sexualidad fuera del matrimonio. Así, por ejemplo, los representantes del Consejo Europeo en Pekín lanzaron la siguiente propuesta: Deben escucharse las voces de mujeres jóvenes, ya que la vida sexual no gira sólo alrededor del matrimonio. Conceptos como la búsqueda de la emergencia de hombres y mujeres nuevos mediante la destrucción de la familia biológica (matrimonio que engendra y cría hijos; es decir, la familia tradicional e histórica), o que la vida sexual no gira solo alrededor del matrimonio (lo cual habilita como normal y deseable la absoluta libertad de tener sexo cuando y con quién a la persona le apetezca, sin importar lazos de amor, confianza o lealtad previamente establecidos), no por extravagantes y absurdos, son menos perturbadores. Es inquietante pensar en un modelo de sociedad impregnado de tales ideas sobre la sexualidad. ¿Dónde quedan los afectos? ¿Dónde el compromiso matrimonial y con la familia, que implica fidelidad, responsabilidad, madurez? ¿Dónde los valores clásicos, pero infinitamente superiores, que encauzaban la sexualidad en una unión estable de dos personas vinculadas por el amor?

Una unión heterosexual, estable y fiel, con posibilidades procreativas que brindaran una extensión, no solo de la especie, sino de la felicidad compartida por hombre y mujer, en sus hijos. Indudablemente, la familia biológica es la mejor opción, la más perfecta, una creación con auténtico sello divino. ¿Dónde, en toda esta nociva doctrina de la perspectiva de género, hay lugar para el amor, la confianza, el sacrificio, la gratitud? Todo es sensaciones corporales y gratificación de deseos sexuales; pues aunque se nos argumente que no se destierra la idea del establecimiento de un vínculo afectivo en una pareja (hetero u homosexual), esta ideología no establece ninguna condena moral para la infidelidad, en que el/la individuo/a, imbuido de estos criterios acerca de cómo vivir su sexualidad, puede incurrir tranquilamente en la siempre válida búsqueda de la satisfacción de sus deseos; no hay condena moral, y no se permiten métodos punitivos de ningún tipo, ante la traición de los afectos, la confianza y los compromisos asumidos. Tampoco hay condena moral, y deben moderarse al máximo las recomendaciones y frenos de tipo sanitario, para aquellos individuos que, en el ejercicio de sus “derechos sexuales”, incurren en la más desequilibrada promiscuidad.

Esta ideología de género es la más burda genitalización, el camino hacia atrás, rumbo a la animalización del ser humano, un retroceso a los estadíos más primitivos de la evolución del hombre (varón y mujer) como individuo civilizado. Cabría decir, en último caso, que cada persona debe poder optar por vivir su sexualidad de una manera responsable y madura, o de esta otra manera. Lo que no parece razonable, es que esta ideología sexual se pretenda imponer a la sociedad uruguaya.

Nuestra posición cristiana choca frontalmente con esta ideología de la sexualidad que gana cada vez más terreno en la sociedad en la que vivimos, y que cristaliza en leyes aprobadas por el Parlamento uruguayo. Los, cristianos apegados a la Biblia, deberemos mantenernos firmes en propugnar y trasmitir nuestros valores de vida, basados en el hecho de ser seguidores de Jesucristo, para bien de una sociedad cada vez más extraviada.

*El Dr, Álvaro Pandiani es columnista de la programación de RTM UY en “Diálogos a Contramano que se emite los martes 21:00 a 21:30 hs.

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