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Agradecidos… ¡Siempre! – Parte 1

foto_agradecidosPor: Mark Galli*

Varios pasajes de la Biblia hablan de la acción de dar las gracias, pero pocos llegan al corazón de la materia mejor que Efesios 5:20, donde el apóstol Pablo dice que debemos dar “… gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo Cristo”.
La idea de dar gracias es fundamental en todo el ministerio de Pablo. Lo vemos no sólo aquí, sino en muchas de sus cartas.

Por ejemplo, a los Colosenses, escribe: ” Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, obtendréis fortaleza y paciencia, y, con gozo, daréis gracias al Padre” (1:11-12); a los Tesalonicenses dice: ” Estad siempre gozosos. Orad sin cesar.  Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.” (1 Tes. 5:16-18). Muchos otros ejemplos abundan.

Y el practicó lo que predicaba. A los romanos, dice, ” Primeramente doy gracias a mi Dios, mediante Jesucristo, por todos vosotros, porque vuestra fe se divulga por todo el mundo.” (1:8). En su primera carta a los Corintios, escribe: “Gracias doy a mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os fue dada en Cristo Jesús” (1:4). A los Efesios, explica que ” no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones” (1:16). Y así sucesivamente.

Pablo se obsesiona por dar las gracias. Y es así porque entiende que la gratitud es la característica de la fe.

Para mirarlo desde el otro lado: no es el orgullo ni la codicia ni la lujuria, sino la ingratitud lo que él dice ha causado tanta confusión y desesperanza en el planeta: “Pues habiendo conocido a Dios”, escribe Pablo de la humanidad “no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias. Al contrario, se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido”(Romanos 1:21). A partir de ahí, él describe cómo las cosas han ido de mal en peor y peor, así que al final, sólo puede describir a la humanidad como “insensatos, desleales, sin afecto natural, implacables” (1:31). Y todo comienza con la ingratitud.

Entonces, cuando Pablo resume la naturaleza de la vida cristiana, y por lo tanto la actividad fundamental de la iglesia, la enmarca en términos de agradecimiento. “Por lo tanto,” le dice a los Colosenses, “de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él [cómo empieza la vida cristiana], andad en Él [¿cómo se manifiesta la vida cristiana?] arraigados y sobreedificados en él y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias (2:6-7) .

El Apóstol Pablo está muy en sintonía con todo el testimonio bíblico. El agradecimiento es el acto más característico del pueblo de Dios, como lo atestiguan los salmos, himnos del Antiguo Testamento: «Cantad al Señor con gratitud; canten salmos a nuestro Dios al son del arpa” (Salmo 147:7). Es casi un cliché.

Mientras esperamos a la segunda venida de Cristo y el establecimiento del reino, vemos que el agradecimiento es la que más caracteriza nuestra vida en el reino de los cielos. La descripción icónica de esa vida agradecida se produce en el libro del Apocalipsis: ” Todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes. Se postraron rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios diciendo: «¡Amén! La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza son de nuestro Dios por los siglos de los siglos. ¡Amén!» “(7:11-12).

¿Es también de extrañar que el punto culminante en las reuniones principales de muchas de las tradiciones cristianas se llame Eucaristía, cuya palabra griega es la utilizada para “gracias”?

En el contexto de la iglesia, entonces, el agradecimiento es la normal, el estilo de vida esperado. En el contexto del mundo en que vivimos, es todo menos eso. Cualquier persona con un mínimo de conciencia de sí mismo reconoce lo mucho que nos quejamos de lo que falta en nuestras vidas, y la frecuencia con que cuidemos lo que yo llamo “la muerte de las gracias” con prácticas como los vicios, la ira, la lujuria y codicia, y cómo a menudo nos son indiferentes los muchos dones divinos que llegan sobre nosotros hora tras hora.

Cuando esto sucede a los cristianos, es aún más sorprendente. Aquí estamos, conscientes de la gran cantidad de bendiciones que Dios ha derramado sobre nosotros, afirmando ser personas que aman a Dios y anhelan estar en su presencia, pero casi discapacitados para dar gracias. Cada día cuando estamos a la mesa para cenar o almorzar el padre o la madre se vuelve al niño y le pide que de gracias por alguna cosa específica que vivió o recibió y por los alimentos. Y si el padre, distraídamente, pide a la misma persona dos noches seguidas que de gracias, van a escuchar: “Lo hice anoche. Es el turno de Susana!” Como si dar gracias fuese un castigo. ¡Uno pensaría que, dada la abundancia de la gracia derramada sobre nosotros, todos estaríamos moviendo las manos para ser reconocidos para que podamos dar gracias! Como ese padre que inicia esta liturgia cada noche, voy a admitir que muchas noches me siento exactamente igual que la persona que dice: “No me toca a mí!” y me alegro de que pueda designar a otra persona a para orar y agradecerle a Dios.

¡Ay! Y esto de un seguidor supuestamente dedicado y devoto de Jesús. ¡Y sospecho que no soy el único! Este momento alrededor de la mesa revela mucho acerca de nuestros corazones. ¡Qué graciosos que somos! Y así parece que el estímulo de Pablo de dar gracias a Dios siempre y por todo, es el mensaje perfecto a esta altura del año y todos los días del año.

*Mark Galli es Editor en Jefe de la publicación Christianity Today. Artículo originalmente publicado por Christianity today con el titulo: The Impossibility of Thanksgiving

Traducido, extractado y adaptado por Esteban D. Larrosa.

4 Comments

  1. Ester dice:

    Si estimado Flaco Oriental es así cuesta pero en el camino de la fe y de la mano de Dios se aprende. Dios obra por senderos misteriosos y se aprende a amar incluso a nuestros enemigos .
    Se aprende a amar a aquellos que nos han humillado, claro que si.No lo hablo desde la teoría lo hablo desde la vivencia que Dios ha permitido.Hace un tiempo pasé por una fea situación dentro de la CCE y una hermana me dijo ¿pudiste perdonar? Si pude porque mucho más me ha perdonado Dios.Todo lo permite Dios y todo es todo.
    Un abrazo y adelante

  2. Flaco Oriental dice:

    ¿Esto incluye agradecimiento por el presidente electo el 29 de noviembre? … … ¿Se puede pasar? Si… entiendo… Lo que pasa que Pablo es tan categórico cuando dice que hay que dar “… gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo Cristo” … Ah!!! ¡Cómo cuesta!

  3. José dice:

    ¡Qué apropiado! Para una cultura como la nuestra que se la pasa de queja en queja y no ve cómo el buen Dios sostiene nuestro mundo día tras día por más que nosotros hacemos todo lo posible por destruirlo. Que el agradecimiento por el maravilloso mundo que Dios creó nos lleve a la responsabilidad de cuidarlo apropiadamente.

  4. Ester dice:

    si es así dar gracias siempre. todo lo que nos acontece obra para nuestro bien. todo lo que Dios permite está controlado por El. enfermedad, salud, prosperidad material , soledad, escasez… en todo debemos estar ejercitados siempre. vivir todo lo que dios permite nos permite crecer en la fe , nos fortalece. Todo lo que nos ocurre no es porque si está dentro de ese proyecto que el tiene para nosotros. No importa lo que otros piensen u opinen, importa lo que Dios piense de nosotros.
    Deuteronomio 8 es tb. un buen pasaje para meditar. particularmente me veo reflejada en eso y nunca nos olvidemos de agradecer. Todo proviene de Dios.

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