Cuando el trabajo nos enferma

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Cuando el trabajo nos enferma

foto_EstresPs. Graciela Gares*

El trabajo es una de las actividades más nobles que emprende el ser humano sobre la tierra. Hechos a imagen de un Dios que trabaja y crea, el trabajo nos dignifica, permitiéndonos auto-sustentarnos, desarrollar nuestras capacidades, ayudar a otros y aún trascendernos. Acuñamos la frase “el trabajo es salud” y sin dudas es así. No obstante, si las condiciones en las que se realiza la actividad laboral no son saludables, el trabajador puede enfermar.

La Salud Ocupacional es la disciplina que busca estudiar, prevenir y solucionar las patologías o sufrimientos que resultan del trabajo efectuado en condiciones adversas para el ser humano.

En nuestro siglo XXI las condiciones laborales exponen al trabajador a exigencias físicas y psico-emocionales que pueden afectar su bienestar bio-psico-social:

–          extensas jornadas de labor,

–          trabajo en turnos rotativos y nocturno

–          trabajo bajo presión

–          tareas monótonas y repetitivas

–          exposición a ruidos fuertes, polvo o sustancias químicas

–          levantamiento de pesos o cargas excesivas

–          incertidumbre laboral

–          competencia hostil

–          desequilibrio de tiempos dedicados al trabajo vs. tiempos de familia

Como resultado de estas condiciones adversas, muchos trabajadores sufren problemas físicos como tendinitis, afecciones circulatorias u osteo-musculares y aún patologías psico-emocionales como ansiedad, stress, burn-out y depresión.

La mayor vulnerabilidad se observa en las mujeres.

Obviamente, el trabajo en sí mismo no enferma, sino las condiciones o el ambiente en el cual la tarea se realiza.

Entre los problemas de orden físico, la tendinitis por ejecutar movimientos repetitivos y monótonos –como el manejo del mouse de computadoras- lidera la lista, afectando a empleados/as de oficinas, comercios, bancos, fábricas (textiles, electrónicas, alimentación) y la agricultura.

Por su parte, quienes trabajan de pie o en posturas forzadas (por ejemplo, limpiadoras), se exponen a afecciones de columna o musculares.

El trabajo nocturno o en turnos rotativos suele afectar la salud física y emocional del trabajador, exponiéndolo a afecciones como el stress, ansiedad e insomnio.

Aquellos trabajadores que desarrollan tareas de servicio como educadores, enfermeras, médicos, asistentes sociales, psicólogos, etc. pueden desarrollar agotamiento emocional o burn-out, si no cuentan con la debida contención frente al stress al que les expone su labor.

Finalmente, se han identificado casos de depresión en trabajadores expuestos al acoso psicológico o “mobbing” en el ámbito laboral. Este es una forma de violencia psíquica extrema al que se ve sometido el empleado que es hostigado por su empleador para que abandone su puesto de trabajo.

Sin lugar a dudas, el trabajo, como idea de Dios es “bueno en gran manera”.

Es una actividad creadora que nos permite transformar el medio en beneficio del ser humano, y dignifica a quien lo ejecuta.

El trabajo que realizamos define nuestra identidad, al punto que el individuo es conocido por la actividad que realiza: conocemos en nuestro barrio al que es mecánico, a la modista, al médico o al comerciante.

Es también una actividad socializante, pues a través de nuestro trabajo establecemos múltiples contactos con otros individuos y aún desarrollamos amistades.

No obstante, el ser humano que vive prescindiendo de Dios ha pervertido el sentido de esta actividad, generando ámbitos laborales dañinos con condiciones físicas, ambientales o psicológicas que pueden generar enfermedades.Muchos empresarios preocupados por bajar costos para competir, descuidan el bienestar del trabajador.

Es entonces responsabilidad de cada uno de nosotros estar vigilantes de nuestra integridad física y emocional mientras trabajamos.

Si está a nuestro alcance, cuidemos de introducir breves pausas en la secuencia de movimientos repetitivos, evitemos vicios posturales, conozcamos los factores de riesgo de nuestro trabajo, atendamos nuestra esfera emocional buscando asistencia si la precisamos.

En suma, seamos buenos administradores de este bien preciado que es nuestra salud integral.

* Ps. Graciela Gares es columnista de la programación de RTM UY en el espacio “Tendencias” que se emite los lunes a las 21:00 hs. en el 610 AM.

3 Comments

  1. Ester dice:

    Volviendo a releer el artículo (que da para mucho) me pregunto ¿porqué no descubrir el encanto que tiene nuestro trabajo? Ese trabajo que Dios nos ha dado sin lugar a dudas tiene SU ENCANTO. Pregunto ¿lo hemos buscado? Debemos buscarlo , encontrarlo, disfrutarlo , compartirlo dando gracias a Dios. Creo que así será una forma de que no nos enferme y que tengamos una óptica bien distinta.
    Preguntarnos ¿porqué nos enferma el trabajo? No será que muchas veces se busca el trabajo excesivo para no afrontar determinadas situaciones personales o familiares?
    ¿Porque dejamos que nos enferme? Vemos en el una tabla de salvación que al ser excesiva no es tal?Pensemos y reflexionemos.Gracias por éste artículo que sirva para que hagamos un alto en el camino vertiginoso de estos tiempos.

  2. Ester dice:

    Asimismo es importante tener en cuenta – trabajadores y empleadores -como forma de cuidarnos todo lo que hace a la Medicina laboral, Psicología laboral y el Prevencionismo. Lo digo para trabajadores y empleadores cristianos a todos no viene bien.

    Es importante que Dios ocupe el lugar de Dios y que el trabajo para unos y otros no se convierta en un dios. Tengamos en cuenta los consejos profesionales y demos ejemplo en esto tb.es una forma de amar y amarnos

  3. Ester dice:

    Me parece muy bueno el artículo. Dice muchas verdades verdaderas.
    el problema es la exigencia que tiene cada profesión . En mi caso como en el de otros no se reduce al tiempo clase sino que implica horas de estudio , de preparación de clases y de investigación.Porque uno quiere y debe ser un muy buen profesional.

    Intento tomarme recreos(ir al cine , teatro ,alguna exposición) pero no siempre es posible cuando las exigencias son mayores.
    Eso si cuido mucho mi alimentación (no puedo con el café y el mate, son deslices) y caminata diaria a la hora que sea es fundamental . Y como siempre la vianda espiritual insustituible.

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