La adicción en la familia es CRISIS : ¿peligro u oportunidad?

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La adicción en la familia es CRISIS : ¿peligro u oportunidad?

Por: Ps. Gloria Hernández*

Martes, 8 de la noche. Día del encuentro semanal del Grupo de Padres del Centro de Rehabilitación de adictos a las drogas.

Siempre son encuentros intensos donde padres y madres expresan sus angustias, incertidumbres, temores y esperanzas…y es así que van realizando un proceso de sanidad, de “mirarse adentro” que les va permitiendo comprender y comprenderse ante la situación tan dolorosa de tener un hijo con adicción a las drogas. Como cada encuentro, abrimos el espacio y una madre plantea: “Desde que mi hijo está en las drogas, nos metió a toda la familia en esta crisis!” Y aquí tomamos esta palabra emergente: “crisis” que nos abre una ventana bien significativa para profundizar en lo que les está sucediendo.

Peligros y Oportunidad

En el idioma chino, la palabra “crisis” se escribe con dos ideogramas: uno significa peligro; el otro oportunidad. Desde esta doble significación; ante cada crisis en nuestra vida corremos el peligro de “perdernos” o tomamos la oportunidad de “encontrarnos”. La vida misma nos va acompañando con diversas crisis y es así porque solo  a través de ellas crecemos y avanzamos.

Considerando este aspecto fundamental: la crisis familiar que genera la adicción, proponemos a cada padre que participa en los grupos familiares que lidero, conectarse escribiendo y luego compartiendo sobre los peligros y las oportunidades que pueden reconocer de su situación personal y familiar. Veamos juntos algunas de sus declaraciones.

Para muchos la adicción en su familia puede llevar al peligro de la desintegración familiar, “a destruirnos como familia”, “a destruirme como padre”. También la pérdida “de mi hijo” “de la salud”, “de la familia”, “de la confianza”, “de los valores esenciales”. El peligro de “enfermarme”, de “morir”, de “existir”. “Un camino sin salida.” Y desde todo esto las intensas emociones aparejadas: angustia, desconcierto, temor, desilusión, y mucho dolor.

¡¡Qué tremendo si todo esto terminara aquí!!

Sin embargo qué sanador es ampliar la mirada, al comprender que ¡cada crisis encierra también su oportunidad!

Y esto nos lleva a darle una nueva significación, ayudándonos a salir de la  vivencia dramática de la misma y así pararnos de otra forma frente a la crisis al poder encontrarle un sentido de oportunidad.

¿Cuáles son las oportunidades, entonces, que esta crisis familiar por la adicción a las drogas propició?

En estos once años trabajando con familias con esta problemática, todos afirman que no es que hayan vivido bien todo este doloroso proceso, sin embargo cuán sanador fue para ellos poder encontrar ese sentido de oportunidad en medio de su sufrimiento.

Un dolor que se transforma.

Esta crisis familiar se trasforma en restauración de la familia, en crecimiento y madurez personal y familiar, en la recuperación de la confianza y el afianzamiento de valores. La oportunidad de crecer como familia, de crecer como personas. En “conocer a ese hijo que era un extraño para mi” porque a través de este proceso comenzó a haber más diálogo, más escucha, en definitiva, verdadera comunicación. Y de pronto, “descubrir cosas que estaban y no las veíamos, su capacidad de comunicarse” y eso se logra porque “hoy estoy aprendiendo a oír, las cosas tienen otro valor, las prioridades son otras…”

Asimismo esta crisis significó la oportunidad de “aprender a encarar, a enfrentar, a decir no cuando hay que decir no, a poner límites…”

Este proceso de vida significó “parar y mirarnos hacia adentro cada uno, valorizándonos, como seres humanos y como familia; procesando y enfrentando la vida desde otro punto de vista: desde la salud…”

Es así y entonces, que la crisis se transforma en oportunidad de descubrimiento y aprendizajes.

En este saber que tienen aquellos que están viviéndola, ellos mismos nos revelan los aspectos fundamentales para el proceso de su sanidad.

Aspectos  que una vez identificados ponen luz y foco para la tarea de la familia de prevenir la enfermedad.

Prevención

Desde aquí, ¿es posible entonces prevenir la adicción en la familia?

En primer lugar, la drogodependencia es un problema humano y como tal complejo y como tal multicausal. Lo subrayo, no hay una sola causa que lleve a una persona a convertirse en adicta a las drogas sino que son muchos los factores, denominados factores de riesgo que pueden llevar a la adicción.

Hay factores que tienen que ver con la persona, otros con la familia y otros con la sociedad en la que esa persona está inserta. Y estos factores, no tomados aisladamente, sino integrados en la totalidad de la persona.

Como dijera el Dr. Gerónimo Acevedo: “…la drogadicción es un problema específicamente humano, es la imposibilidad de escribir su propia historia vital, lo no dicho, el vacío existencial, todo esto sustituido por la droga; pero es también la dificultad social, familiar, y cultural para permitir escribir esa historia vital, escuchar esa demanda de protagonismo y sentido…”

De ahí, ¿cómo prevenirlo?

Prevenir significa “actuar antes de lo que va a venir, teniéndolo en cuenta para modificarlo o evitarlo”. En este marco, se comprende lo fundamental de la EDUCACIÓN, que induce al cambio a través del conocimiento y la información. Y por ello la familia es el recurso natural por excelencia para la prevención.

Prevenir la drogodependencia en la familia significa desempeñar correctamente las funciones de padre y madre. Y considerando que siempre es el momento de prevenir, lo debemos hacer desde la cotidianidad. En estas mismas familias, en estos mismos padres aparecen sus propios descubrimientos, “darse cuenta” de cuánto hubiera significado el peligro de hundirse en esta crisis y sin embargo cuán reparador fue tomar la oportunidad de ella. Oportunidad reveladora de los aspectos fundamentales que protegen y mantienen a una familia sana.

En 1er lugar la COMUNICACIÓN que implica ante todo aprender a escuchar y a valorar la importancia del tiempo compartido que invita al dialogo y al conocimiento mutuo. Hoy se promueve fuertemente el volver a la comida familiar, el estar juntos, escucharse, conversar, porque en la familia que acostumbra a comer junta, los hijos crecen más fuertes emocionalmente. Hoy, en países como Estados Unidos ya se está instaurando como política de salud.

Lo mismo, el compartir juntos es también la forma de trasmisión de VALORES y de TRADICIONES. Un sociólogo decía: “Cuando se acaba la tradición, viene la adicción.” Hoy día se vuelve a legitimar la importancia de las tradiciones como legado fundamental para la estabilidad integral de las nuevas generaciones.

Otro aspecto fundamental tiene que ver con la EXPRESIÓN DE LOS SENTIMIENTOS POSITIVOS tan esencial para la consolidación de una adecuada autoestima. La comunicación del amor, en palabras, en gestos, en valoración y reconocimiento, es necesaria. Cuántas personas siendo amadas no se sienten amadas porque ese amor no fue expresado.

Asimismo, otro factor fundamental es la adecuada PUESTA DE LÍMITES: “Aprender a decir no cuando hay que decir no”. En una puesta de límites donde “cada norma tiene su razón de ser” y es importante que sea explicada para ser internalizada. Es el aprendizaje para vivir adaptados a una sociedad que tiene sus códigos y leyes que organizan la convivencia.

Y cerrando estos factores necesarios para la construcción de una familia sana, que lo es porque sus miembros son sanos, está la TRANSMISIÓN DE LA FE. El establecer una relación personal con Jesucristo le da un sentido especial a nuestra vida porque la ubica en el contexto de un Plan Creador, asignándole una misión específica que cumplir en la realización de ese Plan.

Jesús da el pleno sentido a nuestra existencia. Cuando ese sentido no se tiene, lleva al vacío que muchos buscan llenar desesperadamente con las drogas.

Es muy inspirador lo que nuestro Señor nos muestra en su relación con la familia de Lázaro. La muerte de Lázaro también significó una profunda crisis para sus hermanas María y Marta, que salen al encuentro de Jesús con el reclamo: “Por qué no viniste antes…” Y esta situación refleja lo que tantas familias nos preguntan cuando llegan con su dolor de tener un pariente con adicción: “¿Por qué nos pasó esto a nosotros?” Y siempre abrimos la invitación desde este mismo mensaje de Jesús, que no llegó antes de que Lázaro muriera,  porque iba a hacer algo mejor: Lo iba a resucitar.

Lo mismo frente a esta crisis que una familia vive ante la drogadicción de uno de sus miembros, poder tomar la oportunidad que esta situación les lleva a vivir, va a redundar en un mayor descubrimiento de sí mismas, de un profundo aprendizaje de vida.

Por ello, ante la crisis, todos siempre podemos elegir: Peligro u Oportunidad.

Dios quiera que siempre optemos por tomarnos de la oportunidad que Dios nos regala en la misma.

Psic. Gloria Hernández*

*La Ps. Gloria Hernández es Socia Activa de RTM UY y participa en la columna semanal “La alegría de vivir”. Como dice la Ps. Gloria Hernández Dios nos creó para gozarnos de una vida productiva. En este espacio la psicoterapeuta cristiana comparte estrategias para vivir mejor en una relación sana con Dios, el prójimo y nosotros mismos.  “La Alegría de Vivir” – Miércoles 21:00 hs. en la programación de RTM UY en el 610 AM.

Nota de Redacción: El artículo “La adicción en la familia es CRISIS : ¿peligro u oportunidad?” fue escrito originalmente por Gloria Hernández para la revista de RTM UY N° 2, publicada en el año 2007. Derechos Reservados.

1 Comment

  1. andrea dice:

    Muy formativo y vital para acercarnos a concoer la realidad de esta sociedad tan en crisis en los conceptos más básicos de la vida….

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