Transformaciones Familiares

¿Cómo responder frente a los ataques actuales contra la familia?
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Transformaciones Familiares

Por: Lic. Claudia Reyes

En una misma tarde vi frente a mí los efectos de las nuevas tendencias en la vida familiar. Primero un hombre de unos 50 años llorando desesperadamente porque no sabía qué hacer para detener a su hijo de 16 años que comenzó a consumir drogas. Luego vino una chica muy jovencita destruida por creerse culpable de los abusos sexuales que año tras año sufrió en su propia casa. La siguió una señora desbordada porque su hijo de 4 años es el jefe de la casa y está por separarse de su esposo, pues ya no pueden convivir debido a las riñas constantes. Y vienen a mi mente muchas otras historia de dolor pero también de recuperación. Para no dar un tono tan pesimista, recuerde que soy terapeuta, nadie viene a hablar conmigo porque la vida le sonríe y está agradecido por todas las bendiciones que ha recibido durante el año; de esto yo ni me entero. Pero estos ejemplos que mencioné podrían ser algunos tipos de consulta habituales. La familia ha sufrido muchos ataques a lo largo de la historia pero no sé si tantos como en este último tiempo. La droga, la supuesta liberación sexual, el deterioro de los valores, la cultura con sus antivalores, la pobreza de recursos de toda índole son algunos ejemplos.

Estructura agrietada

Pensar en temas relacionados con la vida familiar hoy en día resulta de una complejidad tal vez nunca antes vista. La familia, como posiblemente se encuentra todavía instalada en el imaginario colectivo, ya es una estructura poco presente en nuestra sociedad. No hace tanto tiempo, cuando uno pensaba en una familia recurría a un modelo mental, y entonces pensaba en: matrimonio conformado por un hombre y una mujer que tenían uno o varios hijos. Hoy, no es tan fácil definir  “familia”; de hecho han surgido muchos intentos por definirla teniendo en cuenta diferentes consideraciones: la consanguinidad, la cohabitación, los lazos afectivos, etc. Otros estudiosos del tema definen a la familia como una construcción social, cuya  estructura y funciones varían de acuerdo con la época, el contexto social y la región geográfica. Pero la familia sigue cambiando su estructura.

Las estadísticas nos señalan que pareciera que estamos sumergiéndonos en  el proceso que se ha denominado “la segunda transición demográfica”. Esto simplemente, en otras palabras, significa una serie de cambios que se dieron en Europa y Estados Unidos luego de la década del 60 cuando: “El divorcio aumentó, la nupcialidad comenzó a descender, las uniones consensuales y los nacimientos fuera del matrimonio legal se extendieron y se registró una nueva reducción de la fecundidad, cuyo valor tendió a situarse por debajo del nivel de reemplazo”. Parece conocido este panorama, ¿verdad? Constantemente tenemos noticias de este proceso en nuestro país. Vimos con asombro cómo los divorcios superaron a los casamientos, cómo nacen menos niños y, la tasa de natalidad ha descendido al punto de preocupar a las autoridades nacionales, pues no llegamos a reponer la población que fallece. Y si a este panorama, agregamos la “fuga” de jóvenes hacia otros países por temas económicos, nos damos cuenta que posiblemente es hora de tomar en serio   la realidad  que está afectando a nuestras familias.

Una institución espiritual

La familia uruguaya está viviendo una serie de modificaciones que la ponen en serio peligro de extinción. Pero ¿que hacemos frente a esta realidad que nos está afectando tan duramente? La respuesta que creo indispensable, aún con el riesgo de llegar a parecer reduccionista es, volver a los valores y las enseñanzas Bíblicas. En mi trabajo como terapeuta individual y familiar veo con asombro cómo las familias transitan un camino hacia la destrucción sin que pareciera haber ningún elemento que las contenga o que les brinde el apoyo necesario para salir adelante como grupo familiar. Al violar principios Bíblicos básicos, algunos por desconocimiento, otros por decisión, caen en una vorágine de acontecimientos que terminan por herirlos severamente. Se puede ver el dolor terrible que viven algunas personas  llegando incluso a la muerte. Entonces no alcanza con una respuesta psicológica, social, económica o cultural al problema, habrá que dar una respuesta también espiritual. Esto se puede ver claramente en los intentos desesperados de ayuda que se están brindando, no alcanzan y además no responden al meollo del asunto, porque a pesar de todas las teorías políticas, filosóficas y sociales que se puedan tener o aún inventar, el problema sigue estando en el corazón del hombre y de la mujer.

En general los enfoques de apoyo se destinan a familias ya desmembradas, a mujeres solas, jefas de hogar, se abren cada vez más centros para que las mamás puedan dejar a sus hijos y así salir a trabajar. Proliferan centros de ayudas para madres solteras y eso está bien. El problema es que no vemos este mismo desarrollo en función de brindar apoyo y asesoramiento si la pareja quiere permanecer unida. No encontramos con facilidad lugares de orientación para papás y mamás que quieran ayudar y educar adecuadamente a sus hijos. O sea que seguimos accionado desde la patología y no desde la prevención; y esa primera situación desborda los diques de contención, al punto que prácticamente no se logran desarrollar políticas públicas y privadas que operen desde un punto de partida saludable.

Cultura y Afectos

Las investigaciones en relación a los temas de familia señalan que: “La familia sigue siendo la forma en que los seres humanos se vinculan afectivamente y también sigue siendo una de las formas en que se trasmite la cultura, sin embargo las estructuras tradicionalmente conocidas se van modificando y van dando lugar a otra manera de ser familia”. Pero pareciera que estas nuevas formas de familias por ejemplo las familias monoparentales, las familias ensambladas o mosaico etc., también presentan dificultades al no haber solucionado los problemas básicos de relacionamiento con su familia de origen o con la familia que crearon. Los problemas irresueltos se repiten nuevamente y lo que es peor, son aprendidos por los hijos, así la cadena parece no terminar.

Aun los críticos más fuertes de la familia reconocen que este movimiento hacia el desmembramiento familiar tiene una fuerte base en los agresivos procesos económicos en el mercado de consumo y el individualismo que lleva al deseo de autorrealización y bienestar individual por encima de cualquier valor.

Muchos hombres y mujeres están viendo transformados sus funciones y su lugar en la sociedad y en la familia. Parece que se ha perdido la brújula pero esto no quiere decir que no se quisiera cumplir con la función de padre o de madre sino que simplemente no se sabe cómo hacerlo y además no se encuentra en la sociedad y en el entorno  la ayuda necesaria.

Recuperando el rumbo

La familia sigue siendo la unidad básica de nuestra sociedad, capaz de brindar un lugar donde las personas puedan desarrollarse y crecer al punto de llegar a desarrollar todo su potencial. Puede ser un lugar de tolerancia, amor, compañerismo, compromiso, cuidados y estabilidad que posibilitarán el desarrollo de cada uno de los individuos que la componen. Pero también puede ser un lugar de sufrimiento, dolor, soledad, incomprensión, maltrato y hasta abuso sexual. Por esto, como en cualquier sistema donde el hombre opera se necesitan redes que velen por su desarrollo funcional, su crecimiento y su vida plena, trabajemos estratégicamente en el desarrollo de ellas. Y se necesitan valores que le orienten en el rumbo que debe tomar. Estos valores no pueden provenir de otro lugar que no sea la Biblia, ya que ella da una respuesta espiritual a una problemática básicamente espiritual.

Lic. en Psicología Claudia Reyes – Vida Familiar: RTM UY, presenta diálogos con la Lic. Claudia Reyes que enfocan desde su rol profesional y su cosmovisión cristiana las dinámicas que enfrenta la familia del siglo XXI. Vida Familiar se emite los viernes 21:00 hs.

Nota de Redacción: El artículo “Transformaciones Familiares” fue escrito originalmente por la Lic. en Psicología Claudia Reyes para la revista de RTM UY N° 2, publicada en el año 2007. Derechos Reservados.

3 Comments

  1. MARIA ALMADA dice:

    quisiera me pudieran ayudar hace poco me separe sufriendo violencia familiar varios años soy una madre de 46 años con una niña de 7 años y queremos pasar las fiestas con gente feliz que nos contagie y nos haga pasar unas fiestas inolvidables!!!quedamos solo ella y yo ya que mi ex parte de su proceso fue separarme de todos y ahora quedamos solas y no tenemos donde ir ..quisiera me digan donde podemos pasar ..gracias

  2. Reyna dice:

    Lic. Claudia Reyes, Dios le bendiga, temas como este de la familia los enfrentamos en el diario vivir, pero como hijos de un Dios nosotros tenemos la responsabilidad de ayudar y a otros en el sentido de orientarles en base a los principios dados por Dios en su palabra.
    Soy cristiana y me gusta mucho servir en esta area de consejeria , no soy psicologa, tengo mis estudios si, pero me gustaria aun mas tener conocimiento sobre el como ayudarles a salir de situaciones y como enfrentarlas.
    Si usted pudiera darme alguna informacion donde encontrar recursos para esto le agradeceria mucho.
    Muchas bendiciones a usted y todo el equipo que trabajan para servir a los demas.
    Reyna

  3. melva Gonzalez dice:

    Estoy de acuerdo en la urgencia de sostener a las familias para que puedan cumplir su rol de cuidado y de sostén de sus integrantes ..Buscar espacios para que se desarrolle la espiritualidad y la vida de fe Auténtica..Es saludable ser familia con errores y defectos pero sin hipocresía eclesial …En nuestras iglesias también la flia está en crisis porque no escapamos de la realidad global .
    El tiempo de estar juntos se acorta y la responsabilidad colectiva se diluye en lo intereses individuales …Tenemos que detenernos y alimentarnos mutuamente para poder crecer como familia y como comunidad ..

    Un saludo

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