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Menores Infractores

Tres premisas equivocadas

 

Por: Lic. Esteban D. Larrosa

Roban, matan, destrozan, ensucian, se burlan de la policía y la justicia, atemorizan a la población, no trabajan ni tampoco estudian… Se han convertido en un azote permanente para todos.

Para colmo, algunos de ellos se han convertido en actores estelares de los informativos centrales de TV. Son los llamados “menores infractores”, niños y adolescentes que todos los días operan como bándalos inmunizados por un sistema que termina convalidando sus conductas al tratar de proteger sus derechos humanos.

Dejando de lado las banderías políticas que rodean a esta situación apremiante, me gustaría enumerar algunas premisas equivocadas que predominan en el análisis de fondo de la cuestión de los niños y adolescentes que cotidianamente ejercen la delincuencia en nuestra sociedad y que impiden la búsqueda de soluciones profundas para un sistema que solo proporciona respuestas superficiales (de todos los bandos políticos e ideológicos), que maquillan el dilema real que enfrentamos.

1) La premisa: “la culpa es de la sociedad” que sustenta buena parte del sistema político y la intelectualidad trata de sacarle responsabilidad al “menor” cuando, por el contrario, La Biblia enseña que cada uno es responsable de sus hechos.  Dice el profeta Ezequiel “… el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo” (18:20, lea todo el capítulo 18). Por supuesto que los colectivos de personas cometen errores y muchas veces producen injusticias sociales, pero no por eso perdemos la responsabilidad personal, puesto que tenemos el libre albedrío para elegir ir contra la corriente en la que estamos inmersos, aunque parezca que no existe opción y estemos “condenados” por el medio ambiente. Estoy de acuerdo que muchos de estos niños y niñas nacen en contextos que los convierten en victimas de algo que no eligieron y que mucho de lo que son después es producto de un entorno desfavorable contra el cual hay que operar con programas y políticas firmes para que no se siga reproduciendo un círculo vicioso que es una verdadera escuela del crimen. Sin embargo, existe una responsabilidad personal de la cual la persona no puede desprenderse, tratando de exculparse de los desastres que va sembrando a su alrededor. Si así fuera, todos podríamos justificarnos utilizando la estereotipada frase “soy un producto de esta sociedad hipócrita” para zafar cuando nos conviene. Por otro lado, no todos quienes nacen en contextos marginados terminan siendo delincuentes juveniles. Cuántos otros hay que buscan superar el trasfondo negativo en el que nacieron con esfuerzo, trabajo y estudio. Estos no aparecen en los medios masivos. Eso me lleva a la segunda premisa errónea.

2) La premisa: “somos buenos por naturaleza” es una resaca del tiempo de Juan Jacobo Rosseau que tanto marxistas como liberales han sostenido equivocadamente. No es que nacemos buenos y después nos corrompemos como consecuencia de la vida en sociedad. Al contrario, el ser humano nace con la semilla del mal y luego lo que hace la vida en sociedad es potenciar o mejor dicho genera el “caldo de cultivo” adecuado por el cual podrá expresarla y desarrollarla o tal vez no…
La cosmovisión cristiana, sustentada en las Sagradas Escrituras dice lo contrario a esta premisa. Todos nacemos con la inclinación hacia el mal y el pecado: “Por cuanto TODOS pecaron” (Rom. 3:23), “No hay justo ni aún uno” (Rom. 3:10). El Salmo 51 es esclarecedor en este sentido al mostrar la lucha del rey David con la maldad enquistada en su corazón desde su concepción y el apóstol Pablo muestra que esa patología está dentro del ser humano (Romanos 6 y 7) no fuera y contra ella hay que luchar cotidianamente, rogando como dice el salmista: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí” (51:10).

3) La premisa que “un entorno familiar con buena educación, acceso a bienes y servicios hace la diferencia” no es verdad como axioma universal. Puesto que aún en las familias más favorecidas y educadas hay corruptos y asesinos, violadores, evasores de impuestos y ladrones de guante blanco. Pensemos en las crisis financieras mundiales del 2008 o en las locales del 2002. Fueron encumbrados y muy preparados dirigentes con títulos universitarios, maestrías y doctorados, algunos que publicaron libros, otros profesores universitarios que lideraron el desastre. Todo ese contexto no previno que en el seno de los estratos sociales acomodados y bien preparados aparecieran corruptos que causaron mucho daño al mundo entero. Es más, muchas veces esa educación les sirvió como herramienta para hacer con más conocimiento y astucia sus actos inmorales.

Jesús se dedicó a denunciar a los poderosos de su época, muy bien educados, adinerados, con prestigio social y autoridad pero viviendo en grandes corrupciones morales y espirituales que oprimían al pueblo. Los calificó como “sepulcros blanqueados” (Mateo 23:27). Una salvedad, como hemos escrito y promovido en todos nuestros programas y lo seguiremos haciendo, somos defensores acérrimos de la familia, promovemos que en ella (tal cual la pensó Dios) es donde se debe formar el carácter de una persona que honre al Creador y a su prójimo, más allá del acceso a una costosa educación y holgura económica de la célula familiar.

O sea que, la tesis que he pretendido sostener es que el contexto social juega su papel, indudablemente, pero no es CREADOR de corrupción moral, sino solo un potenciador que permite liberar lo que ya hay en el corazón del ser humano, que somos responsables de nuestros actos no pudiendo exculparnos y que un entorno familiar, educativo y material favorable no garantiza 100% la formación de personas que apliquen el principio ético del amor al prójimo.

En este punto los cristianos y las familias con valores de fe debemos jugar un rol clave en el que mostremos la necesidad de la redención y regeneración del ser humano por medio de la obra de Jesucristo en la cruz como único camino hacia la solución. Con ese fundamento, del “hombre nuevo” que promueve Jesús con otros valores es que necesitamos dedicarnos a reflexionar para construir una alternativa sociológica diferente de la que predomina en la intelectualidad, la clase política y buena parte de la población que termina analizando mal el tema y produciendo falsas salidas que nunca lograrán solucionar el problema de fondo. Aquí es donde como cristianos podemos y debemos marcar la diferencia en nuestra práctica de la fe para un mundo que no sabe por donde comenzar a solucionar esta y otras madejas sociales.

Lic. Esteban D. Larrosa

Director – RTM Uruguay

10 Comments

  1. omar larrazabal dice:

    totalmente de acuerdo, al rededor de uno vemos esto; y no solo en la televicion sino dentro de nuestra familia, y del entorno en que nos movemos. valores morales fuera de foco. y SOLO EN JESUCRISTO ESTA LA SOLUCION. pero como ud escribe DIOS te da la libertad de elejir.

  2. ROBAN,MATAN, Y HACEN LO QUE QUIEREN, DESPUES ENTRAN Y SALEN POR QUE “SON MENORES”.

  3. yolanda dice:

    si las sociedades han caido,sus valores casi no se conocen, o al menos unos pocos,estas son algunas de sus conecuencias,no tiene toda la culpa el niño que desde la cuna no conocio mas que el abandono de sus padres en lo espiritual,en lo material,en la contencion,la palabra de aliento,motivacion por ser mejor,la dedicacion,el amor que es valorado cuando se da de manera desinteresada,sin reproche,sin esperar algo por recompensa,lamentablemente es un circulo vicioso que se da por generaciones y se vuelve a repetir,si son niños de cristo por ellos tambien se sacrifco,pero los responsables directo son sus padres que no le enseñan a andar en rectitud y en la verdad porque no la conocen y si la conocen no la practica pero algun dia daran cuenta ante a el creador de todas las cosas,pero mientras esto no funciona la sociedad puede hacer algo por ellos y que bastante se hace asi que mientras no se le puede aplicar sancion porque son menores que la ley caiga sobre sus padres,de esa manera podrian dedicar mas tiempo a esos niños y cumplir un poco con su rol saludos

  4. miguel dice:

    De acuerdo, ciertamente Jesús es el Cristo y los cristianos su Iglesia. Además, Creo que una Sociedad (Nación, Población o Familia) Religiosa Cristiana en tanto Verdadera, si detiene y detuvo la delincuencia. Lamentablemente a diferencia de los jóvenes o adolescentes ya sufridos e Infractores, los Niños no tienen la madurez para elegir (Mt.18.6). En un Estado Laico persecutor; pregunto: cómo enseñar a los niños a amar y escuchar la Palabra, será con elocuentes definiciones o en convivencia con la Palabra, porque si la delincuencia es sinónimo de pecado debemos reflexionar en estas dos Religiosísimas dimensiones, grupos o clases sociales: La Palabra te alejará del pecado o el pecado te alejará de la Palabra. Dios en su divina Gracia Nos Bendiga y Proteja en especial a los Niños.

  5. Nicolle dice:

    Al menos si los que tenemos la oportunidad de trabajar con ellos, incluyéramos en la medida de lo posible esta dimension del espíritu, estaríamos seguros de haber dejado el mensaje de salvación para que tengan la alternativa de elegir, o no, seguir a Jesús (porque “como oirán si nadie les predica”), hasta ahí nuestra labor está completa, lo demás es obra del Espíritu Santo (porque “Él Convence de pecado”). Bendiciones

  6. Nicolle dice:

    He trabajado con jóvenes infractores y puedo decir a ciencia cierta que la delincuencia, no mira clase social, ideológica o religiosa, aún se puede ver, lamentablemente, a jóvenes de familias cristianas evangélicas sumidos en este círculo vicioso. En conclusión, creo que la transformación real y eterna de vidas es posible sólo por medio de Cristo Jesús, pues todos los demás cambios son efímeros. Él cambia vidas independiente de las circunstancias en las que estén los jóvenes. Pueden pensar que soy extremista al afirmar tan tajantemente esto, no obstante, lo que digo lo respaldo en los resultados que tienen los programas que, mas allá de reinsertarlos y habilitarlos socialmente, no trabajan las tridimensionalidad de los sujetos, dejando la dimensión espiritual fuera de la intervención.
    Como cristianos sabemos de las tres partes son importantes, pero si no se alcanza la conversión no está completo el trabajo, solo dejarán de delinquir, quizá serán un aporte social, pero no necesariamente tendran la “re-lación” con Dios para luchar por una eternidad.

  7. miguel dice:

    El primer llanto de exigencia de un bebe, refleja su naturaleza déspota (o de la carne), y así sin Ley los gobiernos y la postmodernidad nos mantienen sobre ocupados y mimetizan para que sea criado el futuro ciudadano, sin instrucción ni valores para que no se altere la premisa de Libertad para elegir. Desconociendo todo valor se vuelven persistentes y perseverantemente Infractores. Es terrible que nos estemos acostumbrando a escuchar testimonios de vida de jóvenes que no lograron adaptarse a la adultez o buena ciudadanía, que reconocen y aprecian los valores de vida cristianos que conocieron en la inamovilidad de la prisión o en la depresión de una enfermedad terminal, valores que la dirigencia gubernamental se negó a brindársela de niños por la premisa de un Estado Laico. Cierto un niño como tal jamás negará la presencia de Dios (Mt.11.25), eso lo aprende del codicioso racionalista pecador. Si la sociedad tiene la culpa (Mt.18.6), donde está el otro Infractor que es el representante Social y hasta demócrata Responsable de la Cartera Ministerial de afinidad. Realmente Rosseau en complot con otros enciclopedistas cambiaron el mundo con la Grande Revolución Francesa (que terminó imponiéndose con un gobierno del terror) hasta este Postmodernismo que recién estamos empezando a sufrir, ya casi ningún Principado Cristiano queda sólo Estados Laicos que ahora derogan los supuestos derechos ganados para el hombre que utilizaron para lograr instituirlos (como los laborales), laicos o aparentemente laicos porque resultan o preparan un gobierno o sociedad déspota; Las engañosas premisas de Libertad (de quien?), Igualdad (a quien?), Fraternidad (con quien?), Progreso (o Codicia).- Todos nacemos Igualmente Buenos (La verdad: nacemos perfectamente Pecadores), El Progreso nos hará Bueno o seremos buenos cuando mejoren las cosas (La verdad: el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto)(Lc.16.10). Antes lo ético era que los Padres evangelizaran a sus Hijos, pero con la persecución y sobre protección gubernamental (por ejemplo hay Estados aparentemente referentes que prohíben orar a Dios en sus Escuelas Públicas, pero nos llevan años de ventaja con estos problemas de criminalidad social), entonces; (Mt.18.5) nos queda la sabia tarea de como Evangelizar a Niños en Estados Religiosamente Laicos. Dios en su divina Gracia Nos Bendiga y Proteja en especial a los Niños.

  8. Luis Paredes dice:

    Luis Paredes.

    Aqui hay un problema de fondo:la droga que circula en las escuelas y liceos públicas y privadas
    ,en los barrios en sectores populares y no populares,este es un caldo de cultivo para todos los adolecentes que van tomando ese momento “DE PLACERCER” que poco a poco los esta llevando
    por un camino o un laberinto.
    Recientemente veia por tv a un cura y su predica decia por el camino que hay que tomar a un grupo de jovenes de un colegio de la santima virgen del carmen en colombia.Donde Jesús dijo:
    yo soy el camino, y la verda, y la vida nadie viene al padre ,sino por mi.más adelante agregaba
    yo soy el buen pastor que cuido de mis ovejas,en los tiempos de jesús era una cultura ser cre-ador de ovejas.la sociedad de la actualidad tiene este problema de la cultura de la droga,para la juventud queanda buscando algo inovador.

  9. melva Gonzalez dice:

    Me preocupa mucho en este sentido la baja de la imputabilidad .Porque nuestra sociedad debe saber de su responsabilidad con los más desfavorecidos . Si miramos los jóvenes recluidos en Inau No son niños de Carrasco ni de Pocitos todos viven en asentamientos . Yo me atrevo a pensar sin ser socióloga que es el cajón que pudre la manzana . Y que las Iglesias tenemos responsabilidad en la atención de estos niños y niñas.Buscar la transformación en sus vidas por medio de Jesucristo pero también buscar un mejoramiento de sus condiciones de vida .Es decir crecer sin violencia , tener los servicios de salud integral , contar con una vivienda decorosa y comer todos los días .Esto no nos asegura que no haya niños o adolescentes infractores pero
    nos permitiría avanzar en el tema .Creo que ubicarlos en el mismo nivel delictivo que los adultos no es solución…No podemos pensar igual qu e los medios , ya que nos pintan un panorama que no es el real .El nivel de la delincuencia aumenta pero no son los adolescentes los culpables de todo ..Miren las estadísticas , frente a 6000 adultos hay 800 menores ..Es decir los medios pintan otra cosa ..NO nos dejemos engañar.Atrás de un niño infractor hay un maleante adulto .Es el que maneja el auto , el que lo dio el arma y el que se escuda detrás de él ..
    He oído la voz de la Iglesia Metodista y la Iglesia Católica pronunciarse en relación a esto ..no sé que piensan los demás colectivos., Yo creo que hay que atenderlos , mostrarles otra manera de ser personas ,,Pero no acusarlos de todos los males ,,,
    Dios Les cuide ..UN fuerte abrazo

  10. Mario Trivel dice:

    Qué tema! Si la sociedad estuviera libre de errores, de contaminaciones ideológicas, de filosofias nefastas, sin duda q estos temas serían tratados de diferente manera. También es bueno ver en la historia cómo cambia el abordaje de algunas conductas, no digo “evoluciona”, porque a veces creo q es “involución”, con el paso del tiempo. El diagnóstico de lo bueno y lo malo es variable de una generación a las próximas, un tema predicho ya en la Escritura, junto con cambiar los adjetivos dulce y amargo. Además de esas “variables” de apreciación, q hoy están en metamorfosis en la mente de más de un legislador. Tamoco veo mucho sobre el tema de la “patria potestad”, y otros enfoques, como el derecho de las víctimas, … en fin, el mundo no está mejor ni peor, sino diferente, sigue c pecado”on el viejo y certero diagnóstico: “Bajo el maligno”, “en pecado”… El hombre natural no percibe las cosas de Dios, le son locura, no es libre, pero sueña con serlo, no posee libre albedrío, sino q es esclavo de diversas formas de pecado y dependencia, no puede encontrar la salida, no entiende lo peligroso de su andar sin Dios, y tampoco puede volverse por sí mismo al Creador, porque está muerto en delitos y pecados. El mundo necesita ser salvado, y nadie puede salvarse si Cristo no le busca y le envía la fe salvadora, y le dá el llamado irresistible para ser salvado. No todos recibirán este privilegio, pero a quiénes llegue, serán sal y luz para este mundo… Dios les bendiga

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