La conquista de las almas – 2

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La conquista de las almas – 2

Descubrimiento y cristianización de América; una historia controversial.

Por: Dr. Álvaro Pandiani*

El año pasado, en ocasión de acercarnos con una mirada valorativa al tema de las profecías mayas, destacamos la aseveración de un indígena maya actual, quién decía: Las Guerras indias nunca han acabado… los poseedores de poder en el mundo desarrollado ven como requisito necesario destruir a las gentes indígenas, o por lo menos destruir su cultura, porque ellos no son “consumidores” (www.bibliotecapleyades.net/…/esp_tzolkinmaya10.htm); en relación a tales afirmaciones, hicimos en esa oportunidad algunos comentarios muy someros acerca de la manera en que los pueblos indígenas de América fueron “cristianizados” por los conquistadores europeos. Dijimos que la conquista llevada adelante en lo que hoy es América Latina por españoles y portugueses se hizo por el expediente del poderío de un armamento superior, y que significó la esclavización del indio y su explotación, destrucción cultural por la imposición de una cultura extraña para los nativos americanos, imposición que fue apoyada por la razón de la fuerza y el argumento de la superioridad; y que en esa imposición cultural estuvo presente la religión cristiana, íntimamente integrada a la estructura de la nueva civilización que avasalló y finalmente dominó al indio.

En la entrega anterior, motivados por aquella muy breve reflexión, procuramos aproximarnos un poco más a algunos hechos y personajes de esa historia de invasión, explotación y avasallamiento cultural, perpetrados contra los pueblos amerindios, que se ha dado en llamar la “leyenda negra” de la conquista. Se ha señalado como autor, o principal generador de la “leyenda negra” a fray Bartolomé De Las Casas quién, recordemos, se contó entre los primeros que protestaron por el maltrato de que eran objeto los indios, y dedicó el resto de su vida a luchar a favor de ellos, poniendo incluso por escrito las atrocidades cometidas, para sensibilizar a la Corte española y a los pensadores de la época.

Son muy significativos varios hechos vinculados a esa historia del siglo 16, como que las protestas de algunos clérigos y frailes indujeron a la Corona española a promulgar leyes tendientes a limitar los abusos y suavizar el trato dado a los indios, e incluso a enviar algunos representantes a América para ver que dichas leyes se cumplieran, o hacerlas cumplir. Y que dichas leyes nunca llegaron a cumplirse, y que tales representantes fueron resistidos, a veces con verdaderos conatos de guerra civil; cuando no sucedía que los representantes de la Corona traicionaban los principios que habían motivado su misión, y participaban ellos también en la explotación de los indígenas, con el fin de lograr su enriquecimiento personal. La conclusión que surge de todo esto es que la avidez de oro, riquezas y poder de los conquistadores y aventureros españoles era verdaderamente escalofriante y primaba, en la mayoría, sobre cualquier pensamiento, noción o sentimiento humanitario hacia el indígena, el que para peor era muchas veces visto como menos que humano, o como un ser humano incapaz de desenvolverse sin la tutela del europeo. Que el paganismo, la idolatría y la atrocidad de los sacrificios humanos que practicaban algunas naciones indias no justificaban la conquista, ya en el siglo 16 lo dijo y argumentó Francisco de Vitoria. Tampoco la justificaban las revueltas y sublevaciones de indios contra españoles, las cuales eran motivadas justamente por los abusos y atropellos de estos últimos, y que aunque tuvieran un efímero éxito inicial, eran invariablemente ahogadas en sangre. Resulta trágico saber que en algunos casos los indios, derrotados militarmente y sometidos a una humillante explotación, llegaron a suicidarse en masa.

Y resulta trágico que en esa oscura crónica de conquista, en esa escalofriante avidez de oro, participaran hombres de Iglesia. Sabemos por ejemplos de un sacerdote como Hernando de Luque, que financió la expedición de Francisco Pizarro contra el imperio Inca (1). Otros hombres de Iglesia no parecían albergar el más ínfimo amor por las almas de los indígenas, como el sacerdote Vicente Valverde, quién tras presentarle al inca Atahualpa el “requerimiento” (absurda parodia de evangelización, en la que se presentaba la doctrina cristiana, y se requería al indígena que se declarara vasallo del Rey de España), y luego que Atahualpa arrojara al piso el Evangelio, arengó a los españoles diciendo: “¿No veis lo que pasa? ¿Para qué estáis en comedimientos y requerimientos con este perro lleno de soberbia?… Salid a él, que yo os absuelvo… Venganza, venganza, cristianos. Los evangelios son despreciados y se les arroja por tierra. Matad a estos perros que desprecian la ley de Dios” (1), luego de lo cual, siguió una bárbara masacre de miles de indios. Semejante celo por la “ley” de Dios parece más propio de épocas antiguotestamentarias cuando los israelitas, malinterpretando la elección de Dios cuyo objetivo era que fueran testigos del único Dios verdadero ante un mundo sumido en el politeísmo pagano, la convirtieron en un nacionalismo a ultranza que los condujo a la segregación, a distanciarse de personas de otras naciones, a las que veían como extrañas, forasteros con los que tener el menor trato posible, o enemigos a los que dominar, o destruir. Jesús, con su doctrina de amor incluso a los enemigos, y la comisión dada a sus discípulos de ir a “las naciones” a predicar el arrepentimiento y perdón de pecados (Lucas 24:47), y hacer discípulos en “todas las naciones” (Mateo 28:19), implantó un espíritu nuevo en sus seguidores, el espíritu de amor universal, que ama a todos por igual y ofrece a todos por igual la oportunidad de perdón y salvación eterna mediante el arrepentimiento y la fe en Jesucristo. Con todo, que dicho nuevo espíritu o actitud de amor cristiano fuera asimilada por los discípulos fue un proceso lento; en los primeros tiempos de la predicación del evangelio, a los seguidores de Jesús les resultó difícil romper el molde del judaísmo. A modo de ejemplo de esto, podemos ver lo que dice Pedro en Hechos 10:28,29: … vosotros sabéis cuán abominable es para un judío juntarse o acercarse a un extranjero, pero a mí me ha mostrado Dios que a nadie llame común o impuro. Por eso, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? Y aquí cabe la siguiente observación: aunque el Espíritu Santo le había enviado a casa de Cornelio, una vez allí, Pedro preguntó para qué lo habían hecho ir; parecía incapaz de darse cuenta que Dios deseaba que a los no judíos también se les predicara el evangelio de Cristo. Pero el molde fue finalmente roto, y sabemos que no solo el apóstol Pablo, sino también los otros apóstoles y predicadores judíos circularon entre los gentiles, anunciando el evangelio y llamando a todos al arrepentimiento para salvación, imbuidos de ese espíritu cristiano de amor sin límites a todas las gentes de toda raza y nación.

Mil quinientos años y varias cruzadas y guerras santas después, y con aberraciones como la Santa Inquisición en pleno funcionamiento, aquel espíritu de amor primitivo que albergaban en su corazón los primeros cristianos parecía estar tan diluido como para poder considerarlo desaparecido definitivamente. No extraña entonces saber de un Hernán Cortés, que en su celo “cristiano”, que más que cristiano parecía antiguotestamentario, marchaba por México destruyendo los ídolos de los indígenas, como se comentó, o llegar a encontrarnos con aseveraciones insólitas como la José de Acosta, quién dijo: El método original que emplearon Cristo y los apóstoles es sin duda digno de toda alabanza. Pero solamente puede emplearse donde el evangelio se puede predicar de modo evangélico. Esto ha sido posible en los países orientales más adelantados, como la China, el Japón, Arabia, India y demás. Pero querer que se siga el mismo camino en las Indias Occidentales es locura. (2)

Gracias a Dios, en esa historia tan oscura brillan las figuras escasas pero recordadas de hombres que entendieron la evangelización de otra manera. Quizás entre tantos ejemplos merezcan ser evocadas las misiones jesuíticas en el Paraguay, una historia azarosa que registra incluso resistencia armada de los indios, dirigidos por los sacerdotes de la Compañía de Jesús, contra los cazadores de esclavos portugueses llegados desde San Pablo. Hechos de este tipo han sido dramatizados en la película La Misión, pero en la historia real los misioneros jesuitas y sus discípulos indios obtuvieron victorias mucho más duraderas, tanto en el plano diplomático como en el militar; así es, pues promediando el siglo 17 el papa Urbano VIII excomulgó a los cazadores de esclavos, y el rey Felipe IV declaró que los indios de las misiones jesuitas no debían ser esclavizados, y no quiso saber nada con quienes se quejaron contra los misioneros, cuando en el año 1641 un ejército indio bajo la dirección de los jesuitas aplastó definitivamente a los cazadores de esclavos paulistas. (3) Tristemente, las misiones jesuitas llegaron a su fin en el siglo 18, cuando la Compañía de Jesús perdió el favor de la Corte, y fue expulsada de todos los dominios españoles. En este lamentable desenlace colaboró la oposición crónica y las intrigas de los encomenderos españoles, quienes siempre habían resistido las misiones jesuitas pues los sacerdotes, al agrupar a los indígenas en las reducciones, es decir, pueblos de indios bajo la tutela de los misioneros, donde estos llevaban adelante su esfuerzo civilizador y evangelizador, arrebataban a los indios de manos de quienes querían esclavizarlos para que trabajaran en los campos. Qué razón tenían los primeros jesuitas que iniciaron su trabajo en el Paraguay, hacia finales del siglo 16, de los cuales se dice que: “estaban convencidos de que los colonos y soldados españoles eran un verdadero impedimento para su obra misionera, y por tanto decidieron adentrarse más en el país, hacia regiones donde lo europeo fuese casi desconocido” (3)

Como observamos también en ocasión de comentar las profecías mayas, en América Latina durante los últimos cinco siglos el hombre blanco criollo, es decir, nacido en tierras americanas, dominó (y domina) no solo en lo político, social y económico, sino también en lo religioso. Hace dieciocho años, al cumplirse (y celebrarse) los quinientos años de la llegada de Cristóbal Colón a las costas americanas, el descubrimiento y la conquista fueron nuevamente debatidos, y esos debates continúan. En esta posmodernidad, época en la cual el indio, así como otras minorías, es protagonista, se debate sobre el propio significado de la llegada de Colón, a la que nos enseñaron a llamar “descubrimiento de América”; se debate sobre los hechos de la conquista y colonización, con sus crueldades y la destrucción cultural que aparejó; se debate sobre los supuestos beneficios que reportó para ambos, como por ejemplo el intercambio en lo que tiene que ver con productos agrícolas, la introducción de la ganadería, y otras técnicas que trajeron los europeos; se debate sobre la imposición, además de una cultura, de una religión, la cristiana, generalmente implantada por medios coercitivos, y excepcionalmente mediante la evangelización pacífica, al modo “evangélico” (es decir, de los evangelios), modo que incluso fue cuestionado en esa época, como vimos. Y a veces se procura zanjar la cuestión, afirmando que la venida de los europeos a América era inevitable.

Se debate, a veces con alegatos tan encendidos como el siguiente: “El 12 de Octubre se festeja en todo América el Día de la Raza, el día que Colón y su gente llego al continente americano, el mismo día que comenzó la matanza y exterminio de los pueblos americanos… ¿Eso es un día para festejar? ¿Es algo de lo que tendríamos que estar orgullosos? Este post se lo dedico a los pueblos originarios de América, quienes fueron asesinados por los malditos colonizadores, que por cierto no fueron ellos los que descubrieron América. Vergüenza y asco me da, que en las escuelas hablen tan bien de Colón y los suyos. Acepto que me digan cualquier cosa, acepto que critiquen mi punto de vista, pero la idea no me la cambia nadie, las cosas serían completamente distintas si ese doce de octubre no hubiesen llegado las tropas a América. Nos robaron la cultura, nos impusieron una religión, vinieron a matar y a llevarse nuestras riquezas, vinieron a buscar poder”. (4) Luego de tal alegato, siguen dos videos musicales que hablan del tema; uno de ellos es el de la canción del grupo de rock metálico Tren Loco, 500 años de qué, cuya letra dice entre otras cosas: “El 12 de octubre de 1992 qué festejan? 500 años de que? … Es tan negra la memoria Y la  conciencia tan cierta. De donde sale esta gente que un genocidio festeja?” (5)

En relación al año 1992, cuando se cumplieron quinientos años del tan discutido descubrimiento, hay otro hecho que importa para el enfoque que estamos dándole hoy al tema, el de la evangelización de los pueblos amerindios: la devolución de la Biblia. Así, leemos lo siguiente en al artículo Biblia y 500 años: “Para el profeta maya Chilam Balaam, cristianismo y tributo forman una endíadis. En su libro de profecías aparece con frecuencia el cristianismo como sinónimo de tributo, explotación y crueldad. El canon cristiano es para varios pueblos indígenas un enemigo de la vida del indígena. La Biblia ha sido devuelta a los cristianos varias veces en la historia, como rechazo del cristianismo. Hace 500 años, según un cronista español, Atahualpa, el Inca del Perú, “echó en tierra el libro donde estaban las palabras de Dios”. Por eso fue ejecutado él y muchos de su gente. Para Pizarro, este rechazo explica la causa providencial y religiosa de su victoria. 500 años después, registramos otro dato de devolución de la Biblia en una carta que los indígenas entregan a Juan Pablo II. Este hecho sorprendente nos ha llevado a reflexionar a muchos biblistas y teólogos cristianos de nuestro continente sobre la lectura de la Biblia. Porque ella se devuelve justamente en el momento histórico en el cual la lectura popular, profética y liberadora, ha ganado mucho terreno en nuestro contexto. La carta dice así: Nosotros, indios de los Andes y de América, decidimos aprovechar la visita de Juan Pablo II para devolverle su Biblia, porque en cinco siglos no nos ha dado ni amor, ni paz, ni justicia. Por favor, tome de nuevo su Biblia y devuélvala a nuestros opresores, porque ellos necesitan sus preceptos morales más que nosotros. Porque desde la llegada de Cristóbal Colón se impuso a la América, con la fuerza, una cultura, una lengua, una religión y unos valores propios de Europa. La Biblia llegó a nosotros como parte del cambio colonial impuesto. Ella fue el arma ideológica de ese asalto colonialista. La espada española, que de día atacaba y asesinaba el cuerpo de los indios, de noche se convertía en la cruz que atacaba el alma india” (6) Realmente, una declaración como la que acabamos de leer, bien que triste, nos deja casi sin argumentos. Somos cristianos, y creemos que en Cristo Jesús está la verdad, la paz, el perdón y la salvación para cada ser humano sobre la tierra. Pero, ¿cómo remontar el pésimo, el desastroso testimonio dejado tanto por el europeo, como después por el blanco criollo, ambos que se decían cristianos, en aquel siglo infame de la conquista, y después a lo largo de quinientos años de dominación?  Nos preguntamos: ¿Qué hubiera sido mejor? Si la llegada del europeo a las costas de América era inevitable, ¿no habría sido mejor que estos se limitaran, como algunos lo hicieron, al comercio, al intercambio cultural, y que quienes sentían en sus corazones el llamado a compartir su fe cristiana con el indio, lo hicieran pacíficamente, de un modo “evangélico”, como Cristo y los apóstoles lo hicieron al principio? Si la conquista no hubiera acontecido, y solo hubiera habido comercio, intercambio cultural, y eventualmente evangelización pacífica y libertad para aceptar o no las creencias traídas por los europeos, ¿qué sería hoy América? ¿Estarían hoy los pueblos amerindios al mismo nivel cultural y tecnológico que el resto del mundo, como partes integrantes de la actual civilización global? Probablemente sí, como lo están los pueblos del Lejano Oriente, quienes conservan sus rasgos culturales propios, pero interactúan con el resto del mundo. El punto es que la conquista que siguió al encuentro de dos pueblos, uno tecnológicamente más adelantado que otro, bien que criminal, tal vez también era un hecho inevitable.

Otra vez decimos: los cristianos actuales debemos reflexionar acerca de estos hechos, y continuar predicando en nuestra generación, a quienes buscan la fe y la espiritualidad en creencias antiguas redivivas, amerindias o afroamericanas, o en una fe sincrética que aún mezcla dichas creencias con el cristianismo, la auténtica fe de Jesucristo, surgida de los evangelios del Nuevo Testamento, y al modo “evangélico”, como Cristo y los apóstoles lo hicieron, anunciando con amor y dedicación el perdón y la salvación por la fe en el Jesús histórico, el Cristo de Dios y Salvador del mundo.

(1) González JL, Los hijos del sol. En Historia del Cristianismo, Tomo 2. Editorial Unilit; Colombia, 1994. Pág. 203-218.

(2) Op. cit. La cruz y la espada. Pág. 251-254.

(3) Op. cit. El virreinato de La Plata. Pág. 223-228.

(4) www.taringa.net/posts/musica/…/500-años-de-que.html

(5) www.musica.com › T › Tren Loco

(6) www.claiweb.org/ribla/…/biblia%20500%20anos.html

* Dr. Alvaro Pandiani: Columnista de la programación de RTM en el espacio “Diálogos a Contramano” que se emite los días martes, 21:00 hs. por el 610 AM. Además, es escritor, médico internista y profesor universitario.

1 Comment

  1. rosa dice:

    poner como ejemplo al hereje atahualpa da risa, el era un soberano, que no hablaba castellano, sino quechua, vivia en una realidad diferente, no comprendia ni un poquito lo que estaba ocurriendo, se han cometido excesos, y no por eso vamos a pensar que nuestro dios no existe, como facilmente las nuevas criaturas, nuestros jovenes, intentan enmascarar sus actos, detras de otros diciendo a gritos quiero dejarme arrastrar por la miseria humana, por las tentaciones , por lo facil, seguir una enseñanza dejada por alguien superior como jesucristo significa comprometerse a tal punto de entregarse hasta nuestra ultima gota de sangre, hasta agotar nuestra adrenalina, eso es lo que no comprenden, si supieran que significa mucho mas que estar sumergido en internet en cosas negativas, que en cosas constructivas, lo que nos encaminara hacia nuestras metas, con nueva vision hacia el futuro, comprendido un porque vivir de cada dia, porque eso es lo que carecemos de motivadores que nos lanzen alegremente hacia nuestro futuro en este mundo tan conflictivo y competitivo.

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