¡Pánico en la Salud!

Flores en la basura
10 abril 2012
“A través de la Biblia”
10 abril 2012

Por: Ps. Graciela Gares*

Imposible sustraernos de la conmoción generada por el descubrimiento de la existencia de enfermeros asesinos en algunos centros de salud de Uruguay! Alrededor de una quincena de pacientes internados en los CTI de un hospital público y de una mutualista, murieron por obra de esos enfermeros.

Muchos de nosotros sentimos la indefensión, así como el pánico y la desconfianza que experimenta la población, en caso de necesitar internarnos por una crisis de salud.

Los hechos ocurridos implicaron un cimbronazo para todo el sistema asistencial.

Luego sobrevino una lluvia de denuncias y sospechas: ¿cuántos damnificados más hay?

¿Cómo protegernos de la violencia ejercida por quienes deberían cuidarnos?

Para aproximarnos a una interpretación de estos insucesos, buscamos ver el contexto en el cual se dieron.

En nuestro país los servicios de salud se han expandido notoriamente. Muchos médicos se titulan anualmente y se incorporan al sistema; los centros de salud amplían sus instalaciones e incorporan tecnologías de altísimo costo y de última generación.

A su vez, el negocio siempre creciente de la industria farmacológica mueve capitales enormes. Nuestra generación consume medicamentos como ninguna otra generación lo ha hecho.

A este panorama, se suma la tendencia excesiva a “medicalizar” toda la conducta humana desadaptada o problemática. Hoy catalogamos como enfermos a quienes son adictos,  a los violentos, a quienes muestran trastornos de personalidad, etc.

Como consecuencia de ello, el poder médico extiende su omnipotencia y omnipresencia sobre casi todo acto humano.

A raíz de la gran demanda de servicios de salud en las sociedades postmodernas, hoy tenemos personal de salud sobrecargado, estresado, “quemado” (burn-out), derivando en ocasiones en la pérdida del trato humanitario y en deterioro de la salud mental de ese personal sanitario.

Queremos pensar que un deterioro de la salud mental pudo haber afectado a esos enfermeros, que dejaron de velar por la salud de sus pacientes y se convirtieron en sus asesinos. Pero ello no les libraría de culpabilidad.

¿Cómo defendernos o ponernos a resguardo de eventos desgraciados como el que nos ocupa?

Sin lugar a dudas, una actitud de máxima responsabilidad en el cuidado de nuestra salud, nos mantendría lejos de hospitales y sanatorios.

Como lo expresara un especialista en medicina natural,  “jamás será exponente de progreso de un pueblo el desarrollo y prosperidad de sus hospitales”…policlínicas, casas de salud y “demás establecimientos en que se alberga la miseria de la enfermedad y naufraga el vigor de la raza”.

A veces, enfermar puede ser resultado de estilos de vida equivocados que prolongamos en el tiempo. En tal caso, recuperar la salud implicará cambiar definitivamente el estilo de vida. La dependencia del personal de salud y de los medicamentos puede representar desidia y negligencia (vivo como quiero y luego el médico lo arregla todo).

Pero no desconocemos que muchas veces la enfermedad puede ser innata, fruto de un accidente o por un deterioro producto de la edad.

Si así fuera, es necesario conocer y hacer valer los derechos del paciente (Ley 18.335). Reclamar el derecho a acompañar al enfermo internado en todo momento (aún en emergencias o CTI), para darle apoyo emocional y vigilancia.

Por su parte, el personal de salud (médico y no médico) debería ser sometido a evaluaciones psico-emocionales periódicas, pues su deterioro puede poner en riesgo la vida de los pacientes.

Es difícil evitar inscribir los hechos ocurridos, dentro de lo que se ha dado en llamar “la cultura de la muerte”. Esa cultura que presupone que algunas personas tienen la prerrogativa o el derecho de decidir sobre la continuidad de la vida de otros individuos.

Lo vemos en quienes quieren legalizar la muerte del niño por nacer (aborto).

También, en quienes simpatizan con la eutanasia  de los enfermos catalogados como incurables.

Y ahora, en empleados de la salud que asumen el derecho de poner fin a la vida de enfermos que les resultan molestos o a quienes no desean ver sufrir.

Como cristianos, reafirmamos que la vida es propiedad de Dios. Él es quien la da y es el único que tiene autoridad para disponer su fin.

La cultura de la muerte es inducida por Satanás, el enemigo de Dios. Según la Biblia, el diablo es quien tiene el imperio de la muerte (Hebreos 2:14) y puede usarnos si nos prestamos a ello.

Jesucristo en cambio vino a traer vida, vida abundante para quien escoge servirle (Juan 10:10).

Ojalá que en medio del ateismo postmoderno que ambienta la cultura de la muerte, más personas escojan situarse del lado de la vida, reconciliándose con Dios.

 

* Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

12 Comments

  1. ELY dice:

    MUY BUENO EL ARTICULO DE LA DOCTORA GRACIELA Y DESEO COMPARTIRLO CON LA AUDIENSIA DE RADIO TRADICION, EN MI PROGRAMA, ADELANTE Y QUE DIOS LA BENDIGA. ELISA REOBÓ

  2. mario dice:

    soy un hombre de 69 años y de larga trayectoria cristiana evangelica. aun no puedo creer que hombres (demonios) al servicio de la salud,ayan podido realizar esta serie de homicidios en serie desde sus lugares de trabajo.de lo que no tengo ninguna duda es de que estamos viviendo los ultimos tiempos y que la seguna venida de cristo esta mas cerca de lo que cualquiera puede pensar. satanas ha desatado troda su furia por que sabe que su tiempo y su fin estan muy cerca pero no salgo de mi asombro de como pudo ocurrir esta ATROSIDAD! HERMANOS DE RADIO TRANSMUNDIAL LOS FELICITO POR LA NUEVA SEDE,Y LES DESEO MIL !BENDICIONES. LES SALUDA MARIO CORTES GONZALEZ DESDE LA CIUDAD DE LAS PIEDRAS(CANELONES)

  3. Ana Povea dice:

    Queridos hermanos,muchas gracias por este boletin informativo,y en estpecial este que acabo de recibir,sobre” panico en la salud”.Aunque la tecnologia avanza,se inventan nuevas maquinas sofisticadas,los rayos laser etc. etc.en los hospitales y clinicas….Si no existe el valor humano en aquellos medicos, enfermeras que estaran a cargo de nuestro cuerpo por alguna dolencia,o por un tratamiento especifico,u operacion de alguno de nuestros organos’???.estamos en riesgo de morir.No existe el amor al semejante, la responsabilidad la etica,el amor a Dios,el temor a El.Sobre este tema hay mucho que hablar,termino contando, que en Peru Lima donde yo vivo….,en uno de estos hospitales…..amputaron la pierna sana de un hombre,claro …de todas maneras tenian que amputarle la que estaba mal,o sea por negligencia de esta gente… se quedo sin las dos piernas.Un abrazo,en nombre del Señor.Ana

  4. martina dice:

    hola: llegué a la página por el programa radial, me pareció interesante, abre un abanico de posibilidades para profundizar, gracias a la sicóloga graciela por el aporte de los libros, voy a bucear internet a ver si los encuentro. solo dejo una experiencia personal en referencia a los derechos de los pacientes (¿clientes?), estaba en el médico y me recriminó que habia consultado a otro profesional por el muy delicado estado de salud de mi hija de 15 años, me lo explicó asi: “la única manera de no saber la hora, es pararse en la puerta y preguntarle a c/u que pasa la hora que es, ya que todos contestarán un horario acorde a como les funcione su reloj”. Pero todos tenemos experiencias personales y es raro que un médico se parezca a dios, entonces le conté que mi médico de confianza me indicó un aborto porque según él, mi hija menor iba a nacer con malformaciones, seguí con el embarazo y es una niña normal; pero quizá otras mujeres siguieron su “”sabio consejo” e interrumpieron su embarazo. Nuestros derechos como pacientes deben tener representación a nivel legal, porque esto es un cobijo que nos dará más confianza en el sistema de salud. Saludos y gracias

  5. elrusoperes dice:

    Y a EVA me gustaría preguntarle por qué grita, y por qué le da tanto palo a los médicos, diciendo que son más responsables de las muertes que los propios enfermeros que mataron. Da indicaciones de lo que debe o no debe hacerse como si supiera de qué habla, y en su comentario se nota que habla de afuera y toca de oído.
    Un poco más de humildad, EVA.

  6. graciela gares dice:

    Salvando la omisión del artíc. “Pánico en la Salud”, agrego que el naturista allí citado es el Dr. Manuel Lezaeta (1881 -1959). Abogado, cristiano, quien a partir de una crisis de salud que la medicina de su época no pudo resolver, profundizó investigaciones en Medicina Natural. Se basó en la premisa de Hipócrates: “la naturaleza es la que cura”. Lezaeta dejó varios libros, entre ellos “La medicina natural al alcance de todos” y “La salud por la naturaleza”. El 1º de estos libros se reimprimió más de 45 veces, se tradujo a varios idiomas y es considerado de referencia en el mundo. Existe amplia información en internet al respecto.
    Los principios medicinales de Lezaeta se aplican hoy en varios países y existe un centro de tratamiento en Santiago de Chile (Las Condes) al cual acuden enfermos de todas partes del mundo.
    Por la seriedad y solidez científica de la propuesta de Lezaeta, entiendo pertinente citarlo en momentos de cuestionamiento de la medicina tradicional y cuando muchos nos hemos dado cuenta que en la naturaleza (alimentos naturales y plantas medicinales) está el remedio provisto por Dios para vivir en salud.
    Gracias al lector que planteó su inquietud sobre la cita del naturista, permitiéndome ampliar la información. Bendiciones

    • elrusoperes dice:

      Gracias a Graciela Gares por la aclaración sobre el naturalista o naturista. Pero me mantengo en lo dicho. El tal naturista murió en 1959, hace más de medio siglo; su propuesta habrá sido sólida y científica en esa época, pero obviamente ya está perimida (el conocimiento médico caduca a los diez años, así que…). Que hoy en día haya personas que sigan “aplicando” sus principios medicinales no significa que en realidad funcionen, más allá de una buena evolución de una enfermedad que de todos modos habría mejorado (hay muchas enfermedades que evolucionan así). Obviamente los enfermos, sobre todo cuando la medicina científica tiene poco para ofrecerles, o lo que puede ofrecerles es económicamente inaccesible, van a procurar curarse o mejorarse por “medios naturales”. Pero eso no significa que funcionen.
      No quiero polemizar con la autora del artículo, que me pareció muy oportuno y muy bien planteado, pero no comparto lo del naturismo; y tampoco comparto el intento de hacer piadoso el naturismo, diciendo que los alimentos y plantas medicinales fueron “provistos por Dios”. El naturismo funciona bien cuando estás sano, pero cuando te enfermás, no sirve para nada. Trabajo en la salud, y estoy cansado de ver en el hospital personas que agonizan y mueren porque no consultaron a tiempo, pues primero fueron con charlatanes que les sacaron dinero.

  7. elrusoperes dice:

    SIGO, y ya termino.
    En cuarto lugar, Graciela menciona los derechos del paciente. Simplemente notificar que las mutualistas están entregando a los afiliados material escrito donde figuran sus derechos y SUS DEBERES. Sí, señoras y señoras, los pacientes (y sus familiares) también tienen deberes, y el primerísimo de todos es EL RESPETO al personal de salud que los atiende, que hoy en día se ha perdido, y que algunos trabajadores de la salud consideran que hay que recuperar, así sea usando la prepotencia (triste llegar a eso; muy triste). Porque así como los pacientes tienen derechos, el personal de la salud TAMBIÉN TIENE DERECHOS.
    Y en cuanto al derecho de acompañar al paciente en todo momento, creo que no hay una buena información. En áreas de emergencia no se prohíbe la permanencia de acompañantes; solo deben salir (como en las salas de internación) cuando el personal médico o de enfermería trabaja con el paciente. En áreas de cuidados intensivos (CTI) la historia es otra; allí el personal de enfermería trabaja en forma casi permanente con el paciente. Reclamar el derecho de acompañar al enfermo en todo momento en un CTI, es reclamar el derecho de entorpecer el trabajo del personal que atiende al enfermo, y por lo tanto garantizar su mala evolución.
    Y una última cosa, en situaciones de emergencia (sea en sala, CTI o en el área de emergencia), cuando se debe atender una situación con riesgo de vida inmediato (paro cardíaco, politraumatizado grave, etc.), un familiar parado al lado del paciente lo único que hace es ESTORBAR. Que la gente lo sepa y lo tenga en cuenta.
    Muchas gracias a Graciela Gares por el artículo.
    Bendiciones.

    • EVA dice:

      QUISISIERA RESPONDER,A ESTE DENOMINADO PANICO EN LA SALUD, CON ALGUNOS PUNTOS.1) LA SALUD SE CONVIRTIO EN UN COMERCIO, YA NO SE DICE EL O LA PACIENTE, SINO CLIENTE.EXITE LA ENTREGA DE VEDEMECUM CON LO QUE SE PUEDE PEDIR O INDICAR PARA UN DIAGNOSTICO O TRATAMIENTO Y LO QUE NO.EL MEDICO DEJO DE SER CLINICO PARA DEPENDER PURA Y EXCLUSIVAENTE DE LA PARACLINICA,EL PERSONAL PARAMEDICO, LICENCIADOS EN TODAS LAS AREAS Y/0 AUX. DE ENFERMERIA REALIZAN ESPECIALIDADES LAS MAS REMUNERADAS, INTENSIVISMO,NEFRO,EMERGENCIA,INSTRMENTACION ETC.SUMESELE EL MULTIEMPLEO,INDIVIDUOS QUE TRABAJAN DE 12 A 18 HS. DIARIAS,A ELLO SE LE SUMA LA POCA CAPACIDAD EJECUTIVA EN EL AREA DE LIC. EN ENFERMERIA,Y LA DESIDIA DEL PERSONAL MEDICO TAN RESPONSABLE O MAS DE ESTAS MUERTES, POR QUE SI SE TIENE EL CORRESPONDIENTE SEGUIMIENTO DE LA EVOLUCION DE UN PACIENTE,MAXIME SI ESTA ES FRANCA MEJORIA QUE SE DERIA A PISO,NO PUE SER QUE UN PACIENTE FALLESCA,CUYA MUERTE NO COICIDE CON LA EVOLUCION CLINICA. HAY QUE INVESTIGAR.PUNTO.2 EL PERSONAL DE ENFERMERIA OBLIGATORIAMENTE SIN DESMEDRO QUE SE TOQUE SU SALARIO DEBE ROTAR EN LOS PISOS CADA 2 MESES. PARA EVITAR EL ESTRES Y A CONVIVIR TANTO CON LA MUERTE QUE ESTA PASA A SER UN HABITO QUE YA TRABAJA EN FORMA MECANICA SIN COMPRENDER QUE SU COMETIDO ES SALVAR VIDAS.ESTE ES UN GRAN TEMA POLITICO INSTITUCIONAL, QUE A NADIE LE INTERESA RESOLVER.CONFIO EN LA JUSTICIA DE DIOS QUE SAQUE A LUZ Y SE JUZGUE A TODOS LOS INVOLUCRADOS QUE NO SOLO SON LOS 2 ENFERMEROS INVOLUCRADOS.TAMBIEN NURSES JEFES Y PRINCIPALMENTE MEDICOS.ATTE.

  8. elrusoperes dice:

    SIGO
    Tercero, y volviendo al artículo, me resulta medio descolgada la cita de “un especialista en medicina natural”. ¿Qué es un “un especialista en medicina natural”? En general, esta clase de “especialistas” no hace una medicina científica, objetiva, eficaz; se trata de charlatanes que envuelven a la gente con palabras, tratan a los sanos que no tienen necesidad de tratamiento (o necesitarían una medicina preventiva científica), y cuando se encuentran con algo serio de verdad, le indican a su paciente concurrir al hospital. Prueba de ello es lo que opina éste; quiero creer que Graciela lo cita como ejemplo, pero no cree verdaderamente lo que dice. Esa opinión suena políticamente correcta, y parece adecuada para publicitar y vender libros de autoayuda, curación en salud y ese tipo de tonterías ineficaces, pero no puede ser tomada seriamente en cuenta. El “desarrollo” de hospitales y policlínicas incluye también la instrumentación de tecnologías y recursos diagnósticos y terapéuticos que apuntan a mejorar la prevención y tratamiento de patologías por las cuales en décadas pasadas la gente moría prematuramente, o llevaba una vida penosa. ¿Acaso este “especialista en medicina natural” quiere que los médicos atiendan en el zaguán de su casa, tratando las enfermedades de la gente con hierbas medicinales, sangüijuelas y ventosas?

  9. elrusoperes dice:

    El artículo está muy bueno, es centrado, y refleja el sentir de la población en relación a este tema, fundamentalmente la desconfianza y el temor que estos desgraciados sucesos generaron en las personas que deben recurrir a un servicio asistencial, cuando su salud está quebrantada.
    También recuerda tener en cuenta la situación incómoda, de estrés, en algunos casos llegando a un verdadero sindrome de burn out, en que se encuentra el personal de la salud (no solo médicos, también enfermeros, técnicos paramédicos, administrativos, etc.) y creo que los trabajadores de la salud deben sentirse agradecidos por eso.
    Finalmente, no puedo estar más de acuerdo con las consideraciones que, como cristiana, la psicóloga Graciela hace sobre el valor de la vida y la la cultura de la muerte que se ha instalado, y que como cristianos debemos combatir.
    Solo quiero llamar la atención sobre algunos detalles.
    En primer lugar, los medios de prensa en general han bombardeado a la población con todo lo negativo que tienen estos tristes sucesos, machacando sin cesar hasta crear una verdadera alarma pública (los medios de prensa son los grandes responsables de la alarma pública), colaborando en la generación del temor y la desconfianza que muchas personas tienen ahora en sus servicios de salud.
    Segundo, y algo que nadie dice: muchas, muchísimas personas siguen confiando en sus cuidadores; médicos de cabecera, practicantes de zona, enfermeros, fisioterapeutas, y otros trabajadores de la salud que están junto a ellos en sus momentos difíciles, de enfermedad y dolor, y les brindan mucho más de lo que estipula uncontrato de trabajo.

    • Mary dice:

      Hola. Creo que rusoperez le puso mucha emoción a su comentario, pero estoy de acuerdo en casi todo lo mencionado por él. No me gustó tanto el artículo en realidad. No dice nada nuevo y no aporta nada nuevo, ni siqueira desde el punto de vista cristiano.
      Las evaluaciones psicológicas, señora, deberían hacérselas a TODOS en este mundo laboral al que se le ha impuesto una vorágine espectacular que nos hace a TODOS estresarnos. No solo los trabajadores de la salud son asesinos en potencia… En cuanto a la medicina natural… bueno… rarito el tema… tampoco me gustó el abordaje del mismo y es cierto lo dicho por rp en esto también. Señores usen las hierbas que quieran, peor vayan al médico también.
      En fin, para mi es solo un artículo más de un tema que fue muy mal tratado por la prensa local (y tomado luego por la internacional, cosa muy triste de verdad). Lo que pasa es que ciertamente esas personas jugaron a ser dioses, están enfermos…. y siiiiiiiii! pero no todos los trabajadores de la salud lo estamos.
      En cuanto a hablar de los pacientes como “clientes” es una tendencia de hoy día, no cambia servicios y en realidad en administración no son “pacientes” y te aclaro que les encanta que les digamos “estimado cliente”. Tampoco se corten las venas con una cucharita de plástico por la palabra cliente. A ver cristianos… cómo nos llaman en las iglesias en las que nos congregamos, miembros? … no importa, somos clientes… muchachos.

      bendiciones.

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