Tambores de guerra santa – 3

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Tambores de guerra santa – 3

irak-guerraPor: Dr. Álvaro Pandiani*

¿Fue una cruzada la reciente guerra de Irak, y la intervención norteamericana en Afganistán? Es difícil pontificar al respecto. Ahora, imaginemos a un predicador del evangelio diciendo al primer mandatario de su país: “Señor Presidente, es una nación islámica; siempre han sido enemigos de los cristianos. Mande tanques y aviones, señor; dispare los misiles. Son musulmanes y terroristas. ¿Qué puede importar? Envíe las tropas, liquídelos a todos”. No sé si habrá sido así exactamente, pero solo imaginarlo me hace temblar.

El punto, seguimos, es si por el contrario como cristianos vamos a ser fieles al espíritu del evangelio de Jesús, el de una predicación pacífica, humilde y llena de amor por las almas. Ese espíritu que siempre estuvo presente a lo largo de la historia, y también en la era de las cruzadas, aunque siempre entre los menos; por ejemplo, en un Raimundo Lulio, predicando con valor a los musulmanes del norte de África (Clouse, RG. Raimundio Lulio. En Diccionario de Historia de la Iglesia. Editorial Caribe, Nashville, TN, 1989. Pág. 674), y en Francisco de Asís, quién acompañó la quinta cruzada para predicar el evangelio a los árabes, llegando a evangelizar en persona al mismísimo sultán de Egipto (, D. Francisco de Asís. Javier Vergara Editor, Barcelona, 2004. Pág. 210-213.).

¿Suenan tambores de guerra entre Occidente y el Islam, en el siglo XXI? ¿De una guerra santa, originada o impulsada por motivos religiosos? Los musulmanes parecen convencidos de que es así. ¿Qué actitud adoptaremos los cristianos ante esto? ¿Seguiremos el espíritu del evangelio? ¿O el espíritu que alentó históricamente una Iglesia institucionalizada, secularmente poderosa, pero generalmente apartada de la senda de Jesús, un espíritu de odio, guerra y violencia extrema? Quizás, los cristianos debamos recordar y tener bien presentes lo que al respecto nos dice la Palabra de Dios. Textos que deberían hacernos meditar en ese auténtico espíritu del evangelio de Jesús, y actuar en consecuencia, tales como: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo” (Juan 14:27); “Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo” (Hechos 10:36); “Sed de un mismo sentir y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13.11); “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en su solo cuerpo. Y sed agradecidos” (Colosenses 3:15). Y tantos otros.

Pero esta meditación no termina aquí. Hemos reflexionado sobre el amor, el odio y la violencia extrema, así como acerca de lo que la Biblia dice del llamado y misión de un pastor de almas, un predicador del evangelio, que es un discípulo de Jesucristo; también sobre si el Dios que invocaron tanto los soldados cruzados que fueron a combatir en Tierra Santa, como una Iglesia que a lo largo de varios siglos se mostró belicosa e intolerante, se correspondía con el Dios que nos presenta la Biblia. Y hasta el momento hemos concluido que el Dios de las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, el Dios que los cristianos creemos es el Creador del universo y el Padre de nuestro Salvador Jesucristo, no es el Dios de la guerra santa, de las cruzadas, del choque con el mundo musulmán, ni en la Edad Media ni en el presente, ni de las atrocidades cometidas, tanto entonces como ahora. Es, en cambio, un Dios justo, misericordioso y lleno de amor. Hemos disecado la figura de Terry Jones, sobre todo su actitud, una actitud desafiante y provocativa. También contrastamos la actitud y conducta de Jones con lo que dicen las Sagradas Escrituras acerca de cuál debería ser el proceder de un ministro de Dios (predicar el amor y el perdón de Dios, “pues tal es su misión en razón de su ministerio, de su llamado y vocación”).

En 2012 el mundo musulmán se vio convulsionado por la difusión de una película titulada “La inocencia de los musulmanes”, producida y realizada en Estados Unidos por un grupo de cristianos coptos (egipcios), con apoyo de cristianos evangélicos de Siria, Turquía, Pakistán y el propio Egipto. En dicha película Mahoma es presentado (según los comentaristas) como un asesino violento, con rasgos de homosexualidad y pedofilia. Sólo alguien que sea un absoluto ignorante del fundamentalismo musulmán, y de la forma en que reaccionan los seguidores de Mahoma ante el más mínimo “agravio” (el simple hecho de predicar a un musulmán para procurar “convertirlo” se considera delito), podría alegar que no habría imaginado el estallido que el filme provocó en los países islámicos: ataques como el perpetrado contra la embajada de Estados Unidos en Libia, en el que murió el embajador norteamericano Christopher Stevens (justo un personaje querido por el pueblo libio por su apoyo en la revuelta contra Gadafi), atentados, incendio de iglesias, y numerosas personas muertas. También en oportunidad de publicarse la reflexión original a propósito de Terry Jones, en 2010, hubo quién dejó un comentario muy crítico para con la postura del artículo, destacando la agresiva intolerancia del fundamentalismo islámico, tal que parecía sugerir que merecía y requería una respuesta proporcionada. Como en ese mismo blog otros lectores contestaron adecuadamente las críticas, me abstuve en ese momento de emitir opinión o defender la postura de aquel ensayo sobre el tema. Postura que ahora estamos renovando, desde una óptica más amplia pero siempre basándonos en lo escrito en la Biblia.

Indudablemente, como ya se sugirió, una película de las características de La inocencia de los musulmanes es una provocación para millones de personas para las cuales su fe islámica y la figura de Mahoma son sagradas; millones de personas entre las que hay muchas, muchísimas, dispuestas a matar y morir en respuesta a una provocación tan sacrílega. A esta provocación se agregó la del semanario francés Charlie Hebdo, que publicó caricaturas “con Mahoma desnudo en posiciones “osadas”, en referencia al film norteamericano La inocencia de los musulmanes” (www.elpais.com.uy/…/otra-burla-a-mahoma-acrecienta-la-furia).

La primera aproximación adecuada a este asunto de las provocaciones es tener en cuenta la enseñanza de Jesús de Nazaret conocida como la “regla de oro”: “todas las cosas que quieran que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos” (Mateo 7:12). Enseñanza que podríamos parafrasear, aplicándola a la presente situación, de la siguiente manera: “todas las cosas que NO quieran que los hombres hagan con ustedes, así TAMPOCO las  hagan ustedes con ellos”. Basta pensar qué sentimos los cristianos cuando alguien denigra o se burla públicamente de la figura de Jesucristo; y en este mismo tenor, podríamos preguntarnos cuándo los musulmanes se han burlado públicamente de la persona de Jesús, como sí lo hacen otros, provenientes del mundo occidental (merece recordarse que entre los seguidores del Islam, Jesús es respetado como profeta de Dios, aunque inferior a Mahoma). Si miramos las provocaciones entre cristianos y musulmanes, debemos reconocer que las mismas han pasado más por un ataque a los seguidores de las respectivas figuras sagradas de cada religión, Jesús o Mahoma, que a las figuras mismas. Pero los ataques a la persona de Jesucristo han provenido sobre todo de las culturas que alguna vez fueron cristianas, del racionalismo y ateísmo surgidos como reacción contra una religión organizada, oficializada por siglos, intolerante y prepotente; el principal ataque ha sido el dirigido a “probar” que Jesús de Nazaret no habría sido un personaje histórico.

Curiosamente, los judíos conservadores no han recurrido a este argumento, sino que, basándose en documentos antiguos propios, aceptan que Jesús de Nazaret sí fue un personaje histórico, pero un falso mesías y falso profeta; apenas un mago y un engañador. También de las culturas otrora cristianas han surgido ataques que denigran la Biblia como Palabra de Dios. De entre los musulmanes, o de las culturas islámicas, han surgido también quienes han hablado (o escrito) denigrando a Mahoma o el Corán, aunque comprensiblemente mucho menos en cantidad – por lo menos que hayan trascendido al mundo occidental –; me viene a la memoria el escritor indio Salman Rushdie, de familia musulmana y hoy caballero del imperio británico, por cuya muerte aún se ofrece una recompensa de tres millones de dólares en el mundo islámico, a causa de su novela Los versos satánicos, publicada en 1988, en la cual el autor muestra un Mahoma dubitativo, negociando con la sacerdotisa de La Meca el ingreso de tres diosas del panteón preislámico a la religión musulmana, como arcángeles de Alá (es.wikipedia.org/wiki/ Los_versos_satánicos), en una suerte de compromiso religioso sincretista tendiente a favorecer la aceptación popular de la nueva religión, similar a los compromisos que hizo la iglesia con las antiguas religiones paganas de los pueblos europeos.

Tal vez haya otros ejemplos de pensadores o autores que hayan denigrado o hablado contra Mahoma o el Corán, provenientes de culturas y países islámicos, pero es probable que la mayoría no haya salido ni nunca salga a luz.

En la próxima semana concluiremos esta serie sobre las tormentosas relaciones entre cristianismo e Islam.

 

* Dr. Álvaro Pandiani: Columnista de la programación de RTM en el espacio “Diálogos a Contramano” que se emite los días martes, 21:00 hs. por el 610 AM. Además, es escritor, médico internista y profesor universitario.

(Adaptado del artículo Tambores de guerra santa, publicado en iglesiaenmarcha.net, en octubre de 2010, y de Tambores de guerra santa otra vez, publicado en el mismo sitio web en noviembre de 2012)

 

2 Comments

  1. Alejandro G Quiroga dice:

    Exelente.Recuerdo cuando suzedio lo de las torres gemelas, que el presidente norteamericano, convoca los maximos referentes religiosos de su pais para que lo asesoraran si invadir o no, le dieron el si. En Argentina en un programa periodistico (la pregunta animal) el evangelista Luis Palau se jactaba que el y otros (lideres religiosos) fueron a ver al presidente,escoltados por aviones caza ,por que los unicos aviones que podian volar en esos momentos,eran aviones militares.Segun Palau oraron y el Señor les dijo que si.
    Escuho algunos programas de rtmurguay por fm90.5. muy bueno lo que hacen Dios los siga bendiciendo

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