¿Hacia dónde va la medicina institucionalizada?

“Los Grandes Temas”
16 septiembre 2013
“A través de la Biblia”
18 septiembre 2013

¿Hacia dónde va la medicina institucionalizada?

medicinaPor: Ps. Graciela Gares*

La modelo y actriz norteamericana de cine y tv Angelina Jolie sorprendió días atrás con la noticia en el New York Times, de haberse realizado una mastectomía profiláctica, es decir, haberse extirpado ambos senos por temor a contraer cáncer mamario, debido a sus antecedentes genéticos negativos (su madre habría fallecido por dicha enfermedad).

La noticia recorrió el mundo generando reacciones diversas, desde el asombro al descreimiento.

Tiene relación con una dolencia que castiga gravemente a la población femenina  en el mundo occidental y  posee índices de mortalidad preocupantes.

No nos compete opinar sobre los aspectos médicos del caso de A. Jolie.

En cuanto al hecho informativo sí podemos hacernos distintas preguntas: ¿qué motivó la amplia difusión de esa información? ¿Qué lecturas pueden hacerse de la decisión “profiláctica” que se dice asumió la actriz?

“No me siento menos mujer”, habría expresado A. Jolie al hablar de su decisión. Ello quizá apunte a voltear algunos prejuicios, pero los oncólogos conocen bien el fuerte impacto emocional que genera la amputación de mamas en la mujer, por el cambio en la imagen corporal, generadora en ocasiones de depresión, afectación de la autoestima, de la vida sexual de la pareja, etc.

Una publicación de internet decía:

“Con su testimonio, Jolie anima no sólo a miles de mujeres con alto factor de riesgo de cáncer a hacerse la mastectomía, sino a muchas otras a hacerse esa prueba genética que puede decirte qué tan susceptible eres de que el cáncer te arrebate la vida.”

Hubiésemos deseado que las autoridades sanitarias (locales y mundiales) se expidieran pública y ampliamente sobre un tema tan sensible, poniendo la noticia en su debido contexto.

¿La Organización Mundial de la Salud respalda la promoción masiva de esta estrategia como prevención, o promovería en primer lugar cambios en la alimentación, el estilo de vida tóxico actual y como último recurso la amputación del organismo?

¿Estaremos ante una operación de mercadeo que utilizando la imagen de una figura femenina bella y mediática busca “naturalizar” una práctica que además de salvar vidas, podría generar millones de dólares de ganancia a las industrias de prótesis e implementos para mujeres mastectomizadas?

El sentido común dice que prevenir consiste en potenciar el estado de salud para evitar que la enfermedad aparezca.

¿La mutilación preventiva del cuerpo para evitar que enferme no estaría señalando una involución de la medicina actual?

Observamos a la medicina postmoderna institucionalizada alejarse a pasos agigantados de la concepción hipocrática asentada sobre los paradigmas de “curar sin dañar”, “seguid el camino por el cual cura espontáneamente la naturaleza”, “haced  de vuestros alimentos, vuestras  medicinas”.

Hipócrates afirmaba que “el discurso médico debe abordar al hombre como un ser físico concreto, que tiene relación con lo que come, con aquello que bebe y con su régimen de vida.”.

Sin dudas que el stress, la alimentación antinatural, la contaminación ambiental, el sedentarismo, etc., tienen mucho que ver con nuestras enfermedades actuales (trastornos cardio-vasculares, diabetes, cáncer, enfermedades autoinmunes). Por algo se las concibe como enfermedades de la cultura o de la civilización.

Por tanto, la profilaxis más eficaz estribaría en enfatizar el abandono del estilo de vida tóxico que llevamos, a fin de estimular el poder sanador inherente al propio cuerpo.

El librepensador judío cristiano Ivan Illich (1926 – 2002) habló de la sobre-medicalización de las sociedades que llevaría implícita una “expropiación de la salud”, donde los poderes sociales arrebatan al individuo su enfermedad y la convierten en materia prima para una empresa institucional. Allí todo sufrimiento se “hospitaliza” y los hogares se vuelven inhóspitos para el nacimiento, la enfermedad y la muerte. (Némesis médica: la expropiación de la salud, Barcelona, Barral Editores, 1975).

Para Illich, el cuidado de la salud se habría vuelto un artículo de consumo, transformándose al hombre enfermo en un mero observador de su tratamiento y consumidor de medicina preventiva, curativa, etc. Una medicina socializada y tecnologizada, que sustituye la necesidad humana básica de cuidar de sí mismo, por un mecanismo institucional que crea dependencia, falsos problemas y dolor innecesario e incomprensible.

Illich, al igual que Hipócrates, creía en la fuerza salutífera del propio cuerpo.

Una visión más auspiciosa del ejercicio de la medicina la presenta el Dr. Alejando Junger, cardiólogo uruguayo quien luego de “divorciarse” de la medicina química convencional, creó un programa revolucionario de desintoxicación interna, que ayuda al organismo humano a “restaurar la habilidad natural auto-curativa”. Según reza la contratapa de su libro “Clean”, este médico alópata descubrió a través de la misma práctica médica que el esquema occidental del cuidado de la salud es ineficaz.

Quizá sea el momento de reclamar una medicina que entienda mejor nuestros cuerpos, para curarlos sin mutilarlos. Una ciencia médica que profundice la dimensión humana y espiritual y menos el tecnicismo antinatural. Menos costosa y más comprensiva de nuestra naturaleza. Que devuelva al enfermo el control de su propio cuerpo y le estimule a cuidarlo activamente.

Que reconozca a Dios como el insigne diseñador de nuestro organismo y con humildad le ruegue Su Sabiduría para entender cómo ayudarnos a restablecer la armonía interna que perdemos cuando nos enfermamos. “Dios revela las cosas profundas y secretas”. Daniel 2:22

Quizá sólo se consiga volviendo a la medicina como “apostolado”, rescatándola del circuito de lo mercantil y poniéndola al servicio del bien del prójimo y la gloria del Creador.

* Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

1 Comment

  1. Carlos dice:

    Creo firmemente que estamos frente a un nuevo caso de marketing médico. En estos casos no solamente está involucrado el oncólogo actuante y su equipo sino que también, acto seguido, aparecerá en escena el cirujano plástico con su equipo , quienes reconstruirán la anatomía perdida, luego vendrán los fisioterapeutas con ejercicios particulares para la zona, las cremas especiales y muchos cosas más.

    La práctica de la medicina en el mundo de hoy se ha convertido en una moneda de alto valor de comercialización, al tiempo que la corporación médica actúa muy cerradamente y en algunos casos lo hace con ribetes mafiosos. Por ende no será posible que desde la corporación médica nazca la iniciativa que devuelva al enfermo el control de su propio cuerpo y le estimule a cuidarlo activamente (como lo expresa la Ps. Graciela Gares) pues se acabaría el negocio tan gigantesco que involucra a laboratorios , a médicos y tantas otras industrias satélites.

    Muchas gracias.
    Saludos cordiales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *