Casa de Mercado

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Casa de Mercado

mercadoEn muchos oportunidades la industria cinematográfica ha retratado a Jesús como un hombre bueno, tan bueno que no lastimaría a nadie; y en ocasiones lo han pintado como un ser un tanto afeminado.

¡Qué lejos del verdadero Jesús que presenta el evangelio!

En el texto del evangelio según San Juan 2:13-17, Jesucristo muestra toda su virilidad al realizar un azote de cuerdas, echando fuera del templo a todos, produciendo una estampida de ovejas y bueyes arrojando por el piso las monedas de los cambistas y volcando las mesas. ¿Se ha detenido a pensar en ello alguna vez? Imagine el cuadro. ¡Qué alboroto!

Pocas veces vemos a Jesús tan enojado como en esta situación, y no es para menos. El lugar consagrado para la oración, para alejarse de las tareas mundanales y presentarse ante Dios fue convertido en un mercado. La vida religiosa en los tiempos de Cristo había sido invadida por aprovechadores inescrupulosos, que negociaban con la sincera necesidad del ser humano de acercarse a Dios.

¿Le suena conocida la situación?

Hoy día vemos este mismo tipo de comerciantes de la fe. Ellos instalan templos de reunión en los que lo único que desarrollan es la aplicación de refinadas técnicas de mercadotecnia con las cuales exprimirles los bolsillos a personas que necesitan respuestas concretas para sus problemas de enfermedad y trabajo.

Charly García viendo con mucha agudeza esta realidad describe la caricatura de Dios que estos pseudo-predicadores dibujan manipulando a las personas. El dice: “Dios es empleado en un mostrador da para recibir.” ¡Qué dolor da escuchar esta sarcástica e injusta sentencia sobre quien vino a dar su vida sin esperar nada a cambio! Pero a su vez, ¡qué mal ha sido ejemplificado el modelo del Señor ante nuestros contemporáneos!

¿Qué haría Jesucristo si llegara a estos centros de venta de la fe? Y además, ¿con qué actitud ingresaría a nuestras iglesias del siglo XXI? ¿Con alegría? O ¿tendría que realizar una limpieza como la del primer siglo en la que expulsara a los mercaderes?

Es bueno recordar en medio de la búsqueda de una fe verdadera las palabras del profeta Isaías: “¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero, ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!” (Isaías 55:1)

Lic. Esteban D. Larrosa

Director – RTM Uruguay

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