Nosotros y las mascotas

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mascotasPor: Ps. Graciela Gares*

La convivencia con mascotas parece haberse incrementado en estos tiempos y el rol de los animales de compañía en la vida familiar y personal viene cobrando mayor trascendencia.

En EE.UU. un 62 % de la población tendría un animal de compañía, mayoritariamente gatos.

Estudios afirman que algunas personas dan a sus mascotas un cuidado superior al que tienen para consigo mismas: alimentación, salud, peluquería, baño, paseos, vestimenta, hotel para mascotas y aún cementerio para animales. Incurren entonces, en importantes gastos para su atención, mostrando a veces un mimo exagerado hacia el animal.

Ocurre a menudo en individuos que se encuentran solos (mujeres solteras o sin pareja, varones homosexuales) o en matrimonios sin hijos.

Causa cierta alarma saber que aumenta el número de familias que eligen no tener hijos, o personas que eluden relaciones de pareja y en cambio, desarrollan vínculos afectivos fuertes con animales de compañía.

Curiosamente, hay mascotas que ocupan el rol de un hijo o de un integrante más de la familia. También, existen parejas que escogen no tener hijos pero sí mascotas y personas que se rodean de un alto número de animales, con los cuales conviven.

La muerte del animal de compañía suele ser vivida de modo traumático, como el duelo por un integrante de la familia, según psicólogos de la Universidad de Nuevo México.

Asimismo, la lucha por el bienestar animal de algunos grupos de activistas (en contra del maltrato de los caballos o a favor del cierre de zoológicos, por ejemplo) se desarrolla con más vehemencia que la lucha a favor del niño no nacido (aborto), de los “ni-ni” o de otros grupos sociales desfavorecidos.

Este desmedido amor hacia los animales podría encubrir algún tipo de sufrimiento psicológico en su dueño.

El origen de la tenencia de mascotas se remontaría a épocas tempranas de la historia de la humanidad, donde el ser humano se habría dado cuenta que necesitaba establecer lazos con los animales para sobrevivir y desarrollarse.

Se estima que el hombre primitivo carecía de mascotas. Sólo tendría animales que le resultaran útiles en esas primeras sociedades agrícolas.

Una tesis citada en Wikipedia sostiene que animales como el lobo se aproximaban a los primeros campamentos humanos para arrebatar los restos de las comidas. Poco a poco se habrían ido habituando a los humanos y comenzaron a seguirles. Los hombres habrían adoptado a algunos de ellos, los que con el transcurso de milenios sufrieron transformaciones evolutivas hasta convertirse en perros (una nueva especie).

Según Darwin, la domesticación de algunos animales (como los lobos que devinieron en perros) habría sido provocada por los humanos. Los mamíferos pequeños y las aves habrían resultado ser los más domesticables, por su capacidad de adaptación a entornos diferentes a su hábitat natural.

Los animales domésticos más famosos en el antiguo Egipto habrían sido los gatos, considerados inmortales y objetos de culto. Los enterraban junto con sus dueños, según se observó en pinturas rupestres.

En la actualidad, las mascotas (perros, gatos, pájaros, hamsters, etc.) son animales de poca utilidad para el ser humano, lo que los diferencia de los animales para el trabajo (bueyes), para el alimento (vacas, ovejas, cerdos, gallinas), para el transporte (caballos, camellos), abrigo (ovejas), vigilancia (rottwailer, ovejeros alemanes), defensa personal (dobermann), caza (perros perdigueros), o los destinados al deporte, terapia y rehabilitación psicomotriz (caballos), y a la guía de ciegos (perros lazarillos).

El término “pet” (mascota en inglés), define al animal domesticado que se tiene por placer, no por su utilidad.

“…los animales de compañía no hacen posible la agricultura, pero sí mucho más llevadera la vida en nuestra sociedad urbana”, decía el antropólogo americano Marvin Harris.

Para algunas personas, poseer una mascota les aporta el motivo para levantarse cada mañana. Consideran a su mascota su confidente y hasta manifiestan que el animal les consuela en sus tristezas.

Estudios afirman que poseer un animal de compañía ejercería un efecto placebo (efecto positivo obtenido a partir de una sustancia o una acción inocua – fenómeno psicológico) que mejora la salud de su poseedor, en particular en personas de edad.

La publicación American Journal of Cardiology da cuenta que de un grupo de 200 personas investigadas, quienes poseían un animal de compañía mostraron mayor variabilidad del ritmo cardíaco (y por ende mejor respuesta a exigencias de cambios corporales) respecto a quienes no poseían mascotas. Ello les reduciría el riesgo de morir de problemas cardíacos.

Otros estudios hablan del descenso en niveles de presión arterial elevada, de colesterol y triglicéridos en sangre por la interacción con animales.

El cuidado diario del animal haría olvidar al dueño sus propias preocupaciones y le haría sentirse útil, mitigando sentimientos de soledad y depresión.

Experiencias en cárceles con programas de cuidado de animales habrían mostrado mejoría en comportamiento de los presidiarios, y menor reincidencia criminal al salir.

También, hay quienes refieren mejorías en índices fisiológicos y calidad de vida en pacientes desahuciados que conviven con animales de compañía.

Pero no hay que olvidar algunos efectos negativos de la convivencia con mascotas: contagio de algunas zoonosis (tenias, ácaros, bacterias, virus), alergias cutáneas y problemas respiratorios, así como riesgo de ataques del animal (mordeduras o zarpazos).

Si vamos al relato bíblico, observamos que luego que Dios creó al hombre le encargó dar nombre a todos los animales vivientes. Adán lo hizo pero encontró que ninguno calificaba para ser su compañero de vida. Entonces Dios creó a la mujer y Adán dijo: ¡Esta sí que es de mi propia carne y de mis propios huesos! (Génesis 2:23).

Respecto a los animales, Dios había indicado: ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra” (Génesis 1:28).

Un dominio no exento de cuidado, pues la Biblia también dice: el justo tiene cuidado de la vida de su bestia (Proberbios 12:10). Pero no dice que la ama. Demás está decir que Dios deplora el maltrato de los animales. Recordemos la historia del asna de Balaam (Números 22: 32 – La Biblia), donde el profeta Balaam fue reprendido por castigar injustamente al animal.

Desde la psicología, se entiende que el amor desmedido hacia los animales podría encubrir un gran sentimiento de soledad en el dueño de la mascota, un profundo resentimiento hacia las personas, y/o un intento de desvalorización de lo humano. Por ello se afirma que quienes se vuelcan afectivamente en demasía a su animal de compañía tendrían dificultades de orden psicológico.

Creados por un Dios que es amor, existimos para amarle a Él y a nuestro prójimo.

Dios dijo: “amarás a tu prójimo como a ti mismo” y nuestro prójimo es nuestro semejante. No un animal.

A menudo, quienes escogen rodearse de animales manifiestan su desilusión respecto a los seres humanos. Y en tal caso corresponde preguntarnos si somos tan perfectos como para condenar a los demás. Aún Dios que es santísimo y rechaza nuestra maldad, no obstante nos ama de tal manera que permitió que su hijo muriera por nosotros.

Los animales pueden resultarnos tiernos, cariñosos y leales como compañía, pero el ser humano necesita mirarse en el rostro de otro ser igual a él para reconocer sus propios defectos y superarlos, tolerar las diferencias humanas, aprender a comprenderlas y perdonar; en suma, para crecer como persona hasta llegar a la medida de Cristo, quien se hizo hombre y se entregó por los hombres.

Quienes tienen vínculos difíciles con sus congéneres (familiares, amigos, vecinos) suelen optar por volcar su afecto hacia otra especie. Pero el Creador no lo pensó así.

Nuestra interacción social fundamental debería orientarse hacia los humanos. Muchas personas en este mundo necesitan de nuestro contacto, de nuestra escucha o de nuestra visita, del tiempo y los recursos que quizá en demasía destinamos a los animales.

Si hemos sufrido decepciones con personas y no las pudimos superar, pidamos a Dios que tome control de nuestro corazón y lo inunde de su amor incondicional, para que podamos perdonar así como Él nos perdonó en Cristo. Que Él, que sufrió a manos de sus contemporáneos y los perdonó, nos capacite para desarrollar mayor empatía hacia nuestro prójimo e imitar a Cristo en su entrega.

* Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

17 Comments

  1. Fiorella dice:

    Me pareció muy interesante este tema hace unas semanas cuando lo escuché y decidí que comentaría al respecto porque algunos conceptos me chocaron y me hicieron pensar profundamente.
    En primer lugar es un tópico no muy hablado, creo yo, por cristianos y es muy bueno traerlo a colación para reflexionar al respecto.
    Leyendo los comentarios anteriores coincido en muchas cosas con Carlos y elrusoperes. No soy activista ni tengo mascota ya que mi apartamento es muy chico y tampoco creo tener los recursos necesarios para tener una mascota, deseo darle un trato excepcional cuando sea el momento.
    Es verdad que en la Biblia nunca habla de “amar” a los animales, únicamente de dominio. Pero este es uno de los muchos temas que la Palabra de Dios no es explcíta, y debemos recurrir a las interpretaciones. Quizas tengas razón Graciela y la palabra no debe de ser amar, pero por el momento, se me hace imposible “amarlos”, entendiendo amar como cuidarlos, darles cariño, alimento, protegerlos, y dedicarles tiempo. Es verdad también que Dios usa como herramienta para hacernos crecer y comprender muchas cosas, a toda la creación, animales incluidos. Además de que como se mencionó en un comentario anterior, muchos animales proporcionan rehabilitación.
    No hay que generalizar pero sí es verdad que conozco personas, muy cercanas a mi, que las mascotas juegan un papel clave en su vida y que en muchas ocasiones me han comentado que son “mas buenos que los seres humanos”. Estas actitudes vaya que son erróneas y sin maldad dado que la gran mayoría no conoce la Palabra de Dios y no ve lo malo en darle cariño a un animal si este proporciona más bienestar y menos dolor que un ser humano.
    Debemos dar el ejemplo como cristianos y seguir apostando por las relaciones humanas en primer lugar, amando a nuestro prójimo y perdonando acciones desmedidas.
    La palabra utilidad me choca bastante, pero quizás sea yo, utilidad lo veo como algo “para beneficio propio” y no creo que debamos ver a los animales como algo material, útil, sino un ser vivo maravilloso parte de la creación y que debemos, a mi entender, darles amor.
    Gracias de nuevo por la oportunidad de hondar en estos temas.

  2. Temis Novo dice:

    Opino que la mascotas s on muy queribles por lo tiernas y vulnerables que son y ademàs como solo se expresan con gestos y miradas debemos interpretarlos y nos llenan de ternura.Pero de ninguna manera suplantan a los seres humanos que nos rodean.Las mascotas tienen su propio espacio y solo cuando las tenemos entendemos su incondicional amor.Que Dios los bendiga a todos.

  3. graciela gares dice:

    Estimados todos,
    Sería bueno que un blog cristiano sirviera para educar para la no violencia.
    En el análisis del tema polémico que propusimos esta vez, participamos varios internautas. Uno de ellos se irritó, luego ofendió, dio un portazo y se fue.

    ¿Qué diferencia existe entre la violencia verbal y la violencia física? NINGUNA. Pero no me crean a mí. Pregunten a las víctimas de violencia intrafamiliar. Ellos (por lo general mujeres y sus hijos) les dirán que el daño es el mismo. En general, el maltrato primero es verbal y luego físico.

    Según la biblia, valiente es quien se enseñorea de su espíritu. Quien cuando discrepa no logra controlar su irritación y hiere, ya sabemos que carece de valentía y da un triste espectáculo!
    Vale discutir y cuestionar ideas, actitudes, o acciones, pero respetando a las personas.

    Escuché hace poco una emisora radial cristiana que estableció un filtro de ese estilo a los sms que les llegan: si atacan a personas no los publican y lo anuncian expresamente al aire. Así educan a la audiencia para discrepar civilizadamente.

    Modestamente, me parece que no edifica ver que en un blog cristiano, un creyente, por un desacuerdo de ideas ofenda a otro. Debería bastar con decir que no se está de acuerdo con determinada idea y presentar los argumentos propios.

    Apreciado Esteban, creo que si hay vía libre para ofender, habrán quienes se restrinjan de opinar para no verse expuestos a la violencia verbal de otros. Es el efecto intimidatorio de la violencia simbólica.

    El hecho de no interactuar personalmente no justifica ni explica la agresión. Pienso más bien que de la abundancia del corazón habla la boca, como dijo Jesús.

    Felicitaciones a los internautas que aún discrepando muestran respeto, madurez para discutir y tolerancia de las diferencias.

    Defendamos este foro de opiniones cristiano y hagamos de él un espacio sin violencias de ningún tipo, para gloria de Dios y edificación de quienes lo visitan.

  4. elrusoperes dice:

    Una última cosa, se me pasó la mano al contestar a Graciela, y también a Miguel.
    Les pido disculpas a ambos.
    Ahora sí, elrusoperes se toma una larga licencia. Hasta pronto.

  5. elarrosa dice:

    Saludos a todos! aprobé todos los comentarios, pero sin duda que se puso muy dura la mano. EL medio electrónico tiene una contra y es que muy fácilmente las posiciones se polarizan, por la misma naturaleza en que se desarrolla el proceso comunicativo. Tal vez, en una conversación personal mano a mano las expresiones a las que le sumaríamos todos los elementos de comunicación que el blog no ofrece harían esta conversación más amable. Ruego a Dios nos de la gracia para lograrlo.

    En cuanto al tema, creo que este pasaje nos ayuda a encontrar más luz sobre la temática:

    Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.
    Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. Romanos 8:19-23.

  6. elrusoperes dice:

    Me llamé a silencio, meditando en la primera contestación de la autora del artículo.
    Pero comprobé que en su segunda contestación igual me tuvo en cuenta, y me sentí agraviado.
    Contesté ayer, antes que a Miguel; pero mi comentario no pasó la moderación. Acepto que puede haber sido una respuesta muy dura de mi parte, y le doy la razón al moderador. Sólo mantengo mi discrepancia; no me convencieron los argumentos de la autora del artículo, pero no puedo volver a contra argumentar. Así que me retiro de la discusión. Dios bendiga a todos.

  7. elrusoperes dice:

    Dos palabritas para Miguel: amigo, sea más concreto en sus comentarios, y no invente. Usted mete en el medio que la gente que ama a sus mascotas las idolatra. ¿De dónde sacó ese disparate? Y otra cosa: la Biblia NO enseña el vegetarianismo; esa expresión “el hombre se enseñoreará sobre los animales y se alimentará de vegetales”, estará en la biblia vegana, pero no en la Santa Biblia, que reconocemos como Palabra de Dios.
    Y otra más, ¿usted conoce casos de personas que dedican más tiempo y recursos económicos a sus mascotas que a sus propios hijos? Y si conoce algún caso, ¿le parece bien generalizar? ¿Todas las personas que tienen mascotas hacen eso, según usted?
    Pido mil disculpas por estos dos comentarios de hoy, pero es imposible no responder estos exabruptos sin sentido. Vuelvo a aclarar que no tengo mascotas, ni soy ni estoy interesado en ponerme de activista a favor de los derechos de los animales. Pero todo esto me resultó demasiado irritante como para callarme.

    • miguel dice:

      Bueno hermano, es mi comentario, por algo reconocí la valentía de la Hermana responsable de este artículo. Para mí Toda persona que tiene un Tesoro cuyo amor sobre pasa al amor que tiene a Dios o se manifiesta sobrepasando la voluntad (o Mandamiento) de Dios, tristemente es un idólatra. La cita bíblica que hice expresa fue Gen.1-26-31. Y yo sólo di un resumen muy familiar al respecto. Sin no leyó alcanzo V.R.V.60; “Gen.1-29: Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer”. Si esta no es la traducción correcta del versículo de la Santa Biblia me gustaría conocerlo. Ciertamente yo no soy vegetariano y nunca he intentado serlo me conforto en la iglesia de Jesucristo (Hechos 10:15, Lucas 10:7, 1Timoteo 4:3-4, Mateo 15:11, Colosenses 2:16-17, 1Corintios 10:25-27, Romanos 14:1-3 y otros). Sin dejar de sentir admiración por los hijos de Dios como Juan Bautista austero en ayuno y comida (Mateo 11:18). Lamentablemente si he visto a profesionales con economías aceptablemente holgadas llegar de su trabajo a sacar a pasear al perro, mientras sus hijos crecen y se educan por su cuenta, pasan de inicial hasta la universidad desapercibidos arrastrando problemas también desapercibidos que son tales que el padre ya no puede hacer mucho, tal vez dolorosamente aceptarlo tal como es…. Otras personas defensoras de los animales llenan sus casas como refugios con cantidad de animales de un solo tipo, gastan más de la mitad de sus ingresos mensuales en sus cuidados y hasta en cirugía de animales vagos, incluso se endeudan, cuando sus parientes no tienen un domicilio donde descansar. También he sentido este problema en concursos caninos de perros muy finos y costosos de mantener y otros de perros peligrosos (pitbull, mastín, rottweiler y otros) que por su tamaño comen mucho y en algunos países no pagan algún seguro contra terceros u otro impuesto y los propietarios son personas de familias prácticamente pobres, incluso organizan peleas y apuestas. Cada una de estas narraciones lamentablemente hermano no son inventos, tienen nombres reales. En varias oportunidades leí o escuche noticias de animales herederos de millonarias fortunas. No estoy generalizando estas conductas pero si reafirmando un poco la Tendencia mundial que la Lic. Graciela Gares también está planteando como problemática. Ciertamente no todas la personas Tenemos esas conductas, cuidamos nuestras mascotas y tratamos de incluirlas sanamente en el desarrollo y bienestar de nuestra familia (prójimo). Nuevamente tengo que disculparme por causarle malestar o irritación, y aceptar sus sarcasmos, pero las personas vivimos o conocemos diferentes realidades, pero la Tendencia es de un gobierno mundial. Dios lo Bendiga.

  8. elrusoperes dice:

    ¿Qué te pasó, Graciela? ¿Te mordió un perro? ¿Te arañó un gato? ¿Una rata te mordió un dedo?
    ¿Por qué esa saña contra los animales? ¿Y por qué ese enojo?
    Te felicito si hace décadas que venís ayudando a las víctimas de violencia doméstica. No te puedo felicitar por tu obstinación en este tema de los animales.
    ¿No se te ocurrió que muchas personas que cuidan a sus mascotas con cariño podrían sentirse dolidas cuando decís que los animales son inútiles, y porque calificas el cariño por las mascotas de disturbio psicológico? ¿No te parece insensible tu actitud, Graciela? ¿Es más importante imponer tu opinión acerca de las mascotas, que respetar los afectos de la gente?
    ¿Y qué tontería es esa de que debe haber un pasaje bíblico donde Dios mande amar a los animales? ¿Por qué tiene que existir tal pasaje bíblico? El tener una mascota y cuidarla con cariño no es un artículo de fe de la Iglesia, para necesitar un pasaje bíblico de apoyo; es simplemente una muestra de humanidad.
    ¿No se te ocurrió pensar, Graciela, que tal vez los mismos que apoyan una ley a favor de la protección de los animales, fueron quienes se opusieron al aborto, porque su humanidad los lleva a considerar, primero a los niños, y también a los animales? ¿Acaso tenés una casuística, personal y no de Estados Unidos, que demuestre que quienes quieren proteger a los animales son los mismos que apoyaron el aborto? Porque la sociedad, psicóloga, está formada de individuos; tal vez quienes aún albergan sentimientos humanos estén en minoría, pero no se puede juzgar la conducta hacia las mascotas de las personas que las cuidan con cariño, porque el parlamento apruebe leyes inmorales e inhumanas.
    No llama la atención que ponderes a Viviana; fue la única que apoyó tu postura, ¿no lo notaste?
    Yo me había llamado a silencio, meditando en tu respuesta; pero no estuviste conforme, y cuando le contestaste a Carlos, también te acordaste de darme con el caño. Decís que soy corto de vista, que no veo el problema mayor, que estoy en la chiquita.
    ¡¡Que arrogancia la tuya, psicóloga!!
    Tal vez tendrías que llamarte a silencio vos, un tiempo al menos. Ah, pero sos psicóloga; tu ego no te va a permitir llamarte a silencio.
    Hasta pronto, psicóloga arrogante e insensible. No me voy a molestar más en leer tus artículos.
    Y que Dios te bendiga.

  9. miguel dice:

    Bueno y valiente el planteamiento de otro problema postmoderno para el Cristianismo, la sutil mentira de Amar (idolatrar) a los animales; el sistema tiene sus organizaciones de Defensa (respecto estas herejías). Ciertamente dos son los Grandes Mandamientos: “Amar a Dios sobre Todo y Amar al prójimo como a ti mismo”. Entendemos mejor con Gen.1.26-31; el hombre es también criatura Espiritual creada sólo al final, a Imagen y Semejanza de Dios. Nuestro Creador nos Manda Imperativamente o exige Amor entre seres Espirituales, porque tal vez seamos imperfectos o pecaminosos en canalizar nuestros amores. La Escritura revela que “el hombre se enseñoreará sobre los animales y se alimentará de vegetales”, entonces los animales no tienen Espíritu apenas si tienen Animus o alma que los hacen graciosos y agradables. Debemos quererlos en el sentido de respetarlos, admirarlos y agradecer su existencia a nuestro Creador, nuestro Señor Dios y para la Gloria de Dios. No alcanzo a entender al hombre o mujer, creyente o no, que Dedica Más Tiempo o Recursos Económicos para mantener a mascotas que a sus propios hijos, sacrificando y distrayendo recursos de sus seres queridos en mascotas que le darán status social como una buena y útil marca de automóvil de Oro. Tienen en Abandono o son desamorados con sus Semejantes, Seres Queridos e Hijos (prójimo), pero idólatras con sus animales, como una posesión, enseñoreándose idolátrica o pecaminosamente con y por ellos.

  10. graciela gares dice:

    Sobre las víctimas de violencia familiar, lamento que Carlos no esté enterado que quienes desde hace décadas trabajamos en apoyarlas, les acompañamos en el proceso durante el tiempo que sea necesario; a veces meses, otras veces varios años, hasta que la víctima se empodere y logre por sí misma manejar la situación. De modo que su presunción de “que se arregle como pueda y que Dios la ayude” es totalmente gratuita e infundada.
    Parece que lo suyo Carlos, es persistentemente atribuir mala intencionalidad a las ideas que se proponen.
    Sobre el tema de fondo del artículo, esperaba que se aportara sustento bíblico de parte de quienes entienden correcto amar a los animales y considerarles un integrante más de la familia, pero no lo han aportado. En lo personal, no hallo ningún texto bíblico que avale el amor (sí el cuidado) a animales, a las plantas, ni a ninguna cosa creada, salvo al hombre.
    Su frase “yo no tengo dudas que amar, valorar y admirar su obra es una respetuosa y digna modalidad de amor a Dios” suena bien pero ¿qué apoyo bíblico tiene?
    Ojalá nos demos cuenta del desvarío en que incurre esta sociedad sin Dios, que aprueba leyes para permitir la muerte del niño no nacido (ley de aborto) y al mismo tiempo emite leyes de protección animal. Ayer abandonaron a Dios, hoy pretenden sustituir la compañía humana por la animal. ¿El próximo paso será rendir culto a las cosas creadas antes que al Creador (adorar al sol, la luna, las estrellas…) como refería Pablo en Romanos 1:25?
    Nos alegra mucho ver que internautas como Viviana entendieron bien el mensaje. Lamentamos por aquellos que con su visión corta no logran entender la importancia del problema que se aborda, y plantean dilemas pequeños como es el alcance del término utilidad.
    El espacio “Tendencias” apunta a despertar en todos una conciencia alerta ante los cambios que a nivel social y espiritual están ocurriendo en nuestra sociedad, para que entendiendo lo que ocurre nos esforcemos en ser luz en nuestro entorno, frenando el avance del mal con la ayuda de la Palabra y el Espíritu de Dios.

  11. Carlos dice:

    Debo coincidir en que existe una tendencia mundial a sustituir la compañía humana por la tenencia de mascotas y también es cierto que se verifica mucha empatía por animales indefensos maltratados. Pero creo que lo interesante aquí sería saber a qué responde esta tendencia más allá de expresarla; evidentemente las cosas no ocurren alegremente porque sí, por el contrario ocurren por alguna causa o son consecuencia de cierta sucesión de eventos.

    Pero por más que vuelvo a releer el artículo cuando paso por el párrafo donde dice: “En la actualidad, las mascotas (perros, gatos, pájaros, hamsters, etc.) son animales de poca utilidad para el ser humano, lo que los diferencia de los animales para el trabajo… “ , me sigue pareciendo bastante duro para con la gran ingeniería divina. Quizá no fue eso lo que se quiso transmitir, pero bueno…así salió.
    En cuanto al párrafo que refiere a la violencia doméstica dice: “En el caso de las relaciones de violencia familiar, la víctima está llamada a aprender a rodearse de vínculos humanos sanos, poniendo límites, exigiendo ser respetada y dándose ella misma el lugar que le corresponde, según la dignidad de ser creación de Dios.” Y eso traducido a lenguaje coloquial me suena a: “Si no aprendió a hacerse respetar pues que se arregle como pueda y que Dios la ayude”.
    Es verdad que Dios nos insta a amarlo, pero no debemos olvidar de su obra divina, majestuosa y universal. No dejemos de lado todo los que nos ha hecho conocer. En este siglo XXI el ser humano debería ampliar más el concepto de amor a Dios. Creo que no se debería encorsetar la idea, yo no tengo dudas que amar, valorar y admirar su obra es una respetuosa y digna modalidad de amor a Dios.

  12. graciela gares dice:

    Gracias a Leoncia, Viviana, Carlos y elrusoperes por sumar opiniones al tema propuesto en esta ocasión. Y bienvenidas las discrepancias respetuosas de los últimos participantes.

    No se nos ocurriría escribir en contra de la tenencia de mascotas pues no hay nada de malo en ello.
    En cambio, en el artículo cuestionamos la tendencia creciente a sustituir la compañía humana por la compañía de un animal. Es una tendencia mundial. En internet, pueden verse investigaciones realizadas por sociólogos (no sólo psicólogos) sobre este problema. Un par de reportes y Uds. pueden consultar más informes en la web:

    “Las personas tienen más empatía por los perros maltratados que por los humanos adultos. Esa es la conclusión de un estudio presentado ayer en la reunión anual de la Asociación de Sociología de Estados Unidos.” Jack Levin, profesor de Sociología y Criminología de la Universidad Northeastern es autor del estudio. (El País digital – 20.05.2014).

    “Mientras ha decrecido la natalidad mundial, el número de mascotas ha crecido más que exponencialmente, porque una mascota, en gran parte de los supuestos, puede ser más satisfactoria que un niño…
    En la actualidad, según una encuesta de la American Animal Hospital Association, el 84 % de los propietarios norteamericanos de mascotas se considera padre o madre de su animal, y el 78 % lo saluda en primer lugar al llegar a casa, frente al 13 % que saluda primero a su cónyuge.”

    En lo personal observo similar tendencia en Uruguay.

    Favor relean el artículo; no se habla de “utilitarismo” sino de utilidad. No es un término peyorativo como algunos lo entendieron. Tampoco es valoración subjetiva.

    Vean este ejemplo simple: si vamos a tomar sopa, un tenedor nos resultará inútil; precisamos una cuchara. Con esto no decimos que un tenedor no sirva para nada. Solo no satisface mi necesidad en esta ocasión.
    Con la misma óptica, la inter-relación con el animal no sustituirá al vínculo humano. Dios no lo pensó así. Ese es el punto planteado.

    No discutimos cuán beneficioso puede ser una mascota acompañando a alguien que tenga que estar solo contra su deseo, o como compañía de un niño, un anciano o incluso en una familia.

    En el caso de las relaciones de violencia familiar, la víctima está llamada a aprender a rodearse de vínculos humanos sanos, poniendo límites, exigiendo ser respetada y dándose ella misma el lugar que le corresponde, según la dignidad de ser creación de Dios.

    Elrusoperes recordaba el pasaje “mirad las aves del cielo…”. Cuánta confianza acerca del cuidado de nuestro buen Dios nos da ese versículo! Pero veamos bien que ni allí ni en otro lugar del texto bíblico se nos propone amar a los animales (sí cuidarlos). Si me equivoco, corríjanme por favor aportando cita bíblica precisa. Creo que Dios sólo nos insta a amarle a El y a nuestro prójimo.

    En lo personal he pensado que podría estar dándose una involución en los vínculos humanos lo que podría explicarse (ojo que no lo afirmo) por aquella afirmación de Jesucristo sobre los últimos tiempos: “ por haberse multiplicado la maldad el amor de muchos se enfriará”(Mateo 24:12).

    Bendiciones a todos.

  13. elrusoperes dice:

    Hace más de 20 años, en un seminario de liderazgo, un predicador dijo que había hermanos, obsesionados con el ministerio de lucha espiritual, que veían cabezas de dragones por todos lados.
    A veces me da la sensación que a los psicólogos les pasa algo similar; en todo y por todos lados ven un disturbio psicológico. Estoy totalmente de acuerdo con Carlos en eso.
    También en otra cosa que plantea: me desagradó mucho el concepto del utilitarismo aplicado a los animales. Parece que el animal es útil cuando el hombre se sirve del mismo para ser fuente de comida, lana, o ponerlo a trabajar (¿Cómo los caballos que tiran de los carros de los hurgadores, por ejemplo?), pero sino, no sirven para nada, y si un dueño los quiere, los cuida y los alimenta, entonces hay un disturbio psicológico oculto.
    Me irritó mucho este artículo; hace varios días que estaba por dejar un comentario, pero no había tenido tiempo. No tengo mascota, ni soy activista a favor de los animales, pero me irritó.
    Las mascotas pueden morder o arañar, y hasta pegarte alguna pulga, pero los que te pasan una zoonosis son los animales de granja (justamente, los animales “útiles”), o los animales salvajes.
    Por supuesto que los seres humanos, y la interacción humana, son más importantes y valiosos. Pero vuelvo a estar de acuerdo con Carlos: para algunas personas la compañía de un humano resultó un infierno (por ejemplo un marido borracho y golpeador), y prefieren acompañarse por un gato, antes que por una lacra de ese tipo. Es verdad que hay que amar a nuestro prójimo, es un mandamiento del Señor; pero recordemos: a vivir en paz nos llamó Dios (1 Corintios 7:15).
    Dijo Jesús: mirad las aves del cielo… vuestro Padre Celestial las alimenta (Mateo 6:26); hasta que llegaron los psicólogos, y le mandaron una psicoterapia al Padre Celestial.
    Graciela, siempre te apoyo y admiro tus artículos y enseñanzas. Pero en esta le erraste feo.

  14. Carlos dice:

    Es una realidad de nuestro la existencia de personas solas, cuyas vidas particulares no les permite tener hijos, y menos aún asumir la responsabilidad de una crianza seria y comprometida, por lo cual comienzan a visualizar con simpatía la compañía de una mascota.
    No pertenezco a ninguna organización de defensa del derecho de los animales y desde hace mucho tiempo tampoco poseo mascotas, pero lo que me inquieta es la argumentación que se esgrime en el artículo.
    Discrepo con la clasificación que se hace, catalogando por un lado a animales de “poca utilidad” y por otro a los animales de utilidad: para el alimento, transporte, abrigo, defensa, etc. Discrepo porque me parece una clasificación descalificadora para con la obra de nuestro gran Creador. Habría que tener claro que Dios no creo nada de “poca utilidad” en este magnífico universo en el cual nos colocó; que ello no se consiga visualizar con claridad es harina de otro costal, pero ningún ser de esta divina creación es de “poca utilidad”. “La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo”.
    Por todos es conocido la existencia de casos, dónde las personas verdaderamente se sienten muy bien frente a la compañía de animales, logrando una estabilidad emocional perdida y en casos de ciertas patologías se consiguen progresos motrices gracias a la práctica de terapias sustentadas en la interacción con animales.
    Pienso que el efecto placebo es una recompensa a una expresión de Fe, y entre cristianos sabemos lo que la Fe puede lograr. Ahora bien: ¿Alguien puede afirmar con autoridad que Dios no ha utilizado o utiliza como vehículo a otro ser de su creación? Los recursos del señor son infinitos, sorprendentes e increíblemente estimulantes y van desde lo material a lo inmaterial. Aquel que lo ha vivido sabe de qué hablo.
    Con respecto a los efectos negativos por la convivencia con mascotas yo podría decir que hay denunciados efectos mucho más negativos y de extrema gravedad por la convivencia con seres humanos que con un perro o un gato. El contagio bacteriano y viral es más frecuente entre humanos que entre animales y personas, además el animal no ejerce violencia doméstica contra el humano, bastaría con ver las noticias de las 20 hr para comprobarlo.
    Soy una persona que por mi actividad laboral estoy obligado a mantener lazos con el mundo de la tecnología y puedo afirmar que hasta el día de hoy no ha aparecido en el mercado el “Amorómetro” (dispositivo electrónico capaz de medir o cuantificar el amor), aunque afirmaciones cómo: “Este desmedido amor hacia los animales podría encubrir algún tipo de sufrimiento psicológico en su dueño” parecería indicar que ya ha sido lanzado al mercado y en Uruguay no nos enteramos, o bien es una expresión más de ese afán obsesivo que habitualmente exhiben los psicólogos por encontrar un sufrimiento o frustración con raíz en la niñez.
    Amemos a nuestro prójimo, amemos a nuestro Dios, y por transitividad y respeto, amemos a toda su creación. Porque una ofensa hacia la creación es una ofensa directa a Dios.
    Cuando Dios toma el control de nuestro corazón amamos a nuestro prójimo pero también amamos y respetamos a ultranza toda su obra, y toda su creación que es increíblemente magnífica y grandiosa.

  15. viviana dice:

    Me parece tan interesante su articulo ,ya que es terrible ,ver como las personas ponen encima de los humanos el amor hacia las mascotas y esta bien y oportuno aclarar este punto tan importante a la luz de las Sagradas Escrituras.Muchas gracias hermanos.

  16. DLB TENGO UNA PERRA A LA CUAL QUIERO MUCHO Y ES MI COMPAÑERA PERO NUNCA SE ME PASO X MI CABEZA QUE PUDIERA SUSTITUIR EL AMOR HACIA MI FLIA O AMIGOS VIVO SOLA HACE YA CASI 11 AÑOS LA PERRA ESTOY CONSIENTE QUE ME ENTIENDE ME OBEDECE TAMBIEN SABE CUANDO NO ESTOY BIEN HACE 6AÑOS QUE LA TENGO LA TRAGO MI HIJO CON 2 MESES ME RESULTA INTERESANTE EL ARTICULO NO DIFIERO PERO TRATO DE ENTENDERLO MEJOR MIS SALUDOS PS.,GRACIELA

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