Su cerebro: úselo o piérdalo

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Su cerebro: úselo o piérdalo

cerebroPor: Ps. Graciela Gares*

El comienzo de cada año impone el retorno a las aulas para niños y jóvenes.

El cerebro durante la infancia es sumamente permeable a los estímulos del ambiente y por ello, cualquier aprendizaje en esa etapa se graba fácilmente. Se habla entonces, de una “ventana de aprendizaje idóneo” asociada a un período de mucha plasticidad y receptividad cerebral. Esta característica se constata también en la adolescencia y juventud, mientras continúa el desarrollo mental.

En este siglo XXI los jóvenes están siendo desafiados por una amplísima oferta educativa. A las opciones tradicionales de carreras u oficios a seguir (magisterio, escribanía, abogacía, doctorado, carpintería, mecánica, relojería, etc.), hoy se suman nuevas licenciaturas, nuevos oficios, y tecnicaturas (técnico en Computación, en Ciencias Agrarias, en Salud Ocupacional, o en Tiempo libre, animación y recreación). Ante tantas opciones ningún joven debería quedar al margen de capacitarse y desarrollar su potencial.

Los adultos también se ven desafiados a educarse a lo largo de todo su período activo, ante la alta competitividad laboral.

Y la nota distinta, la constituye el hecho de que los ancianos también deberán volver a entrenarse, pues las autoridades de gobierno de nuestro país han anunciado la entrega de tablets (o tabletas electrónicas) a cada jubilado. Las tablets son computadoras portátiles, que en el caso de las que recibirán los mal llamados “pasivos”, tendrán programas adaptados a los intereses de esa franja etárea, con sitios con información sobre salud, entretenimientos, cursos, información periodística, así como un botón de acceso directo a servicios, según informó la prensa.

Quizá algunos abuelos hayan pensado en regalar la tablet a sus nietos pues no se consideran capaces de aprender a manejarla. Pero la buena noticia que nos llega de científicos alemanes (de la Universidad de Hamburgo y del Hospital Universitario de Jena) es que los mayores de 50 años, si aprenden nuevas habilidades, pueden lograr reactivar su desarrollo cerebral. La estructura anatómica del cerebro adulto puede sufrir cambios aún en edades avanzadas, según el neurólogo Arne May de la Universidad de Hamburgo.

“Pese a que las estructuras cerebrales degeneran con la edad, ello no implica que las capacidades cognitivas deban menguar…. Es más, si el rendimiento en determinadas áreas del cerebro disminuye con los años, otras regiones potencian su actividad para compensar el deterioro. Gracias a su plasticidad funcional, nuestro encéfalo es capaz de neutralizar en parte las variaciones estructurales derivadas del envejecimiento.” (Revista Mente y Cerebro 51, 2011).

La Dra. Jaeggi – de la Universidad de Michigan -, sostiene que “nuestro cerebro es más plástico (o moldeable) de lo que pensábamos”. Por ello se habla de la plasticidad de este órgano. La ciencia actualmente cree que nuestro cerebro cambia en función de su actividad, es decir, se moldea en función de las experiencias de nuestra vida cotidiana.

El cerebro es el órgano central del sistema nervioso, encargado de regular y mantener diversas funciones del cuerpo y constituye asimismo el asiento de la mente y la conciencia del individuo. Es un órgano de gran complejidad, cuya corteza contiene millones de neuronas.

Los investigadores afirman que el cerebro está diseñado para desarrollarse durante toda la vida, pero al igual que un músculo debe ejercitarse.

Se ha comprobado que si un individuo pierde funciones cerebrales a raíz de un accidente o una lesión, su sistema nervioso podrá re-adaptarse para volver a desarrollarlas. Lo mismo ocurre cuando la persona intenta adquirir nuevos conocimientos, resolver problemas o recordar detalles o eventos. El cerebro se readapta física, funcional y químicamente cuando intentamos mejorar alguna habilidad. La neuro-plasticidad o plasticidad cognitiva es el proceso por el cual las neuronas amplían y mejoran sus interconexiones a partir de una experiencia de estimulación sensorial y cognitiva. El cerebro remodela y fortalece las conexiones (sinapsis) entre sus neuronas cada vez que intentamos memorizar o aprender algo nuevo, mejorando nuestras habilidades cognitivas.

Por ello, la capacidad intelectual de una persona podría incrementarse a partir de las experiencias, las cuales podrían ser tan importantes como la genética, según el profesor E. Mercado de la Universidad de Búffalo, en Nueva York. Más importante que el número de neuronas, sería el número de sinapsis o conexiones entre las mismas.

El científico español Ramón y Cajal decía que “Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro” y luego agregaba: “El secreto para llegar es muy sencillo; se reduce a dos palabras: trabajo y perseverancia”

Él explicaba que había sido un estudiante que no brilló mucho en las aulas, y que no poseía talento ni vocación por la ciencia, pero había obtenido logros en el terreno de la investigación que le depararon el Premio Novel de Medicina 1906, a fuerza de voluntad y patriotismo (discurso Ramón y Cajal, 1897).

Ser escultor del propio cerebro implicaría que a través de las experiencias vamos tallando y rediseñando la fisiología de ese órgano. Aprender algo que nos resulte nuevo, sorprendente y significativo, transformará la anatomía cerebral, mejorando su rendimiento.

En cambio, si elegimos vivir vidas pobres, rutinarias, sin animarnos a emprender nuevos e interesantes desafíos, nuestro cerebro se amoldará a esa pobreza de estímulos y sub-utilizará su potencial, aumentando su deterioro.

Importa aclarar que, además de estas prácticas para estimular el desarrollo de este órgano, no debemos olvidar otras necesidades que el mismo tiene. Mucho oxígeno, actividad física, suficiente agua y una alimentación adecuada que le provea de nutrientes. El agua representa entre el 70 y 80 % de la masa cerebral.

También debemos tener en cuenta que el desarrollo cerebral requiere de las interacciones sociales. Nuestra inteligencia progresa interactuando con la inteligencia de otros sujetos. Durante los procesos de aprendizaje, se nutre la mente de quien aprende y también de quien enseña. La inteligencia humana se cultiva viviendo en sociedad dado que se enriquece a partir de influencias del entorno.

Al referirnos al asombroso potencial de esta área de nuestro organismo no podemos evitar referirnos a nuestro Hacedor, pues toda obra habla de su creador. En este caso, la complejidad del órgano habla de la encumbrada inteligencia de quien lo diseñó.

La dinámica de funcionamiento cerebral quizá explique la sed de conocimiento que el ser humano evidencia a lo largo de toda su existencia. No nos cansamos de intentar conocer o descubrir algo nuevo. La necesidad continua de adquirir nuevos saberes parece intrínseca al hombre. Dios nos dotó de un cerebro diseñado para ser desafiado continuamente.

El potencial del órgano indicaría que no hemos sido creados para vivir vidas simples, elementales, sino para enfrentar y resolver desafíos complejos. Nos convoca a vivir por encima del nivel medio, superando la mediocridad, no limitándonos a hacer lo que todos hacen o lo que la cultura resigne para nuestra edad. Nos desafía a hacer cosas nuevas y distintas.

El salmista de la antigüedad se preguntaba por qué los pueblos piensan cosas vanas (Salmo 2:1) y afirmaba con convicción: “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad” (Salmo 94:11).

En la actualidad nuestras mentes son inducidas a ocuparse de objetivos intrascendentes como competir con los demás, aparentar, adquirir bienes materiales superfluos o alcanzar fama. Perseguir tales metas determina que llevemos existencias grises y vanas.

También, el diablo se preocupa de incitar a las personas para que pongan sus cerebros al servicio del mal, delinquiendo, estafando o ensayando conductas deshonestas.

Pero el ser humano, creado a imagen de Dios, está convocado a vivir una vida nueva y distinta a la que impera en la cultura actual.

El apóstol Pablo escribió lo siguiente a la iglesia primitiva: …”les encargo en el nombre del Señor, que ya no vivan más como los paganos, los cuales viven de acuerdo con sus inútiles pensamientos y tienen oscurecido el entendimiento…..Uds. deben renovarse en su mente y en su espíritu”(Efesios 4:17)

Quienes reconocemos a Dios como nuestro Hacedor y a Jesucristo como nuestro Salvador defraudaríamos a ambos si no ponemos nuestra mente al servicio de fines trascendentes, es decir aquello que dé fruto para esta vida pero también para la eternidad.

Cristo resumió el todo de la vida del hombre en dos mandamientos:

Amarás al Señor con todo tu corazón, mente y fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.

Que toda labor de nuestro cerebro, sea planificando, creando, investigando, estudiando o diseñando, tenga como fin último glorificar al Dios que nos creó y también nos redimió.

….”piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es bueno y merece alabanza” (Filipenses 4:17 – La Biblia).

* Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

2 Comments

  1. Rosa dice:

    Excelente material. Tengo sesenta años y estoy tomando clases de italiano.
    Estuve tentada a no hacerlo pero este articulo me anima. Gracias!

  2. Arturo de la Cruz Torres dice:

    Me motiva y me enriquece. No quiero perder mi cerebro.

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