¿Perdona Dios a un adúltero?

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¿Perdona Dios a un adúltero?

adulterioPor: Luis Palau*

Pregunta de un oyente:

Sr. Palau: Yo quisiera saber si Dios perdona a una persona que ha cometido adulterio varias veces.

Estimado caballero, a los ojos de Dios el adulterio, como cualquier otro pecado, sí puede ser perdonado. Pero tiene que haber un arrepentimiento sincero, de corazón.

Hace poco me encontré con un hombre con quien yo había estudiado en el seminario hace años. Su hogar ha sido quebrantado porque su esposa le fue infiel a él, y luego él, en su soledad, también hizo lo que no correspondía. Fue inmoral. A su pedido me senté a conversar con él, y cuando me contó su propia impureza, me dijo: “Mira, Luis, la verdad es que no siento una gran carga. Incluso ciertas experiencias hasta me producen deleite”. Me dio mucha pena, porque me temo que este hombre tiene lo que San Pablo llama una conciencia cauterizada, endurecida.

Dios está dispuesto a perdonar tanto el adulterio como cualquier otro pecado, porque la Biblia dice en Ia. Juan Capítulo l que “si confesamos nuestros pecados a Dios, El es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Pero también dice en Ia. Juan Capítulo 3: “El que permanece cerca de El, obediente a El, no anda en pecado; pero el que vive entregado al pecado nunca lo ha conocido ni le ha pertenecido”. O sea que Dios perdona, pero la persona tiene que estar dispuesta a dejar de practicar ese pecado.

Segundo, hay que tener a Cristo en el corazón para no volver a fracasar y para evitar el caer en pecado. Dice IIa. Corintios capítulo 5: “Al volverse cristiano, uno se convierte en una persona totalmente diferente. Deja de ser el de antes; surge una nueva vida!”. Y luego Pablo dice en Gálatas capítulo 2: “Yo estoy crucificado con Cristo; ya no vivo yo, ahora vive Cristo en mí”.

Amable lector, usted ha sido infiel a su esposa varias veces porque le falta poder para vencer la tentación. Millares de hombres están en la misma situación. ¿Cómo se puede resistir la tentación? Yo conozco un sólo método: Tener una mente pura; y para eso hay que empaparse de la Palabra de Dios. Para tener una mente pura además hay que tener a Cristo controlando, gobernando y dirigiendo el corazón. San Pablo decía en Filipenses capítulo 4: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¿Tiene usted a Cristo en su corazón? ¡Allí está el secreto de la victoria! Se lo aseguro.

*Dr. Luis Palau: Participa en la programación de RTM UY con su espacio “Cruzada” que se emite de lunes a viernes, 23:15 hs desde el inicio en 1981 por el 610 AM. Este artículo es la versión escrita del programa “Luis Palau responde”.

17 Comments

  1. Alejandra dice:

    Hola mi pareja y yo estamos viviendo juntos hace 11 años, tenemos un hijo de 9. Los dos caímos siendo cristianos. El era casado.
    Dios puede perdonarnos y restaurar nuestras vidas?
    Estamos a dias de casarnos.
    U mi pregunta es … estará bien casarnos??

  2. Josué Salguero dice:

    AMÉN!!!

  3. Antulove dice:

    Para ana si jesus dijo que en caso de adulterio la mujer se puede separar pero cada iglesia es diferente en la iglesia catolica no divorcian solo anulan .si te casastes por otra religion si divorcian por causa de adulterio y te puedes volver a casar con otro.el dicorcio y anulacion son 2 cosas distinta y creo que en la iglesia romana no anulan por adulterio. Solo te puedes separar sin dovorciarte dejar a tu esposo y irte a vivir sola asi es la cosa con la iglesia romana.solo te anulan si tu esposo te fue infiel antes de casarte si juro en el altar que te iba a hacer infiel y que solo te tenia a ti y fue mentira si descubrirtes que en el noviasgo te era infiel es desir se caso con tigo por la iglesia teniendote a ti y a otra.y te distes cuenta de eso despues de casada.

  4. Sagrario perez dice:

    Jehova Reina

  5. ana dice:

    Hermano quisiera saber si mi esposo comete adulterio lo perdone lo siguió haciendo por diez veces mas me puedo divorciar casarme con otro?

  6. Pol dice:

    Hola, necesito de su ayuda, yo me estoy separando de mi esposa porque nunca pudimos entendernos bien, la verdad nunca hubo comunicación, estuve saliendo con una mujer casada que yo amaba desde hace 20 años, como quien dice fue mi primer amor, ella se caso, yo también y nos volvimos a encontrar y empezamos una relación de vernos y tener intimidad, yo deseo mucho que ella se divorcio y poderme casar con ella, así ella lo siente, quererse divorciar y podamos estar juntos, ella nunca se imagino ser infiel a su esposo, pero la verdad yo la fui llevando a eso hasta que paso. Amo a esta mujer pero también tengo miedo al castigo de Dios, no he tenido fuerza de dejarla, no logro ver algo en mi esposa que me enamore, estoy enamorado de esta mujer casada. Le he pedido a Dios me de fuerza y sabiduría pero no puedo hacer a un lado a esta mujer y amar a mi esposa, si los dos nos divorciáramos y casáramos creen que tendríamos castigo de Dios, nos iría mal en nuestro matrimonio? Que consecuencias tendríamos de Dios y si algún día nos perdonaría. Necesito un sabio consejo que venga de Dios, gracias.

    • elarrosa dice:

      Estimado Pol: Es muy dificil dar consejo familiar por este medio, pues desconocemos su recorrido de vida y el proceso por el cual ha llegado a la presente situación. Le recomendamos buscar la ayuda espiritual de un consejero cristiano en la localidad donde vive en persona y analizar junto con él su historia de vida. Si usted nos informa donde es que se encuentra geográficamente podremos ayudarle a buscar a buscar una iglesia en su ciudad para ese fin. Oramos que el Señor lo ayude a encontrar esas respuestas que precisa para su caso en particular.

    • Ivan vidal dice:

      Amigo. Perdona me atrevo a responderte porque yo también pase por algo similar, ahora las consecuencias son muy grabes El padre constituyó el matrimonio como algo perpetuo así que estas a tiempo de salir del engaño del mal. Se que la conciencia no te deja tranquilo por eso recurres al consejo.
      En el amor de nuestro señor Jesucristo te digo que el castigo es grave. Solo busca en la web con respecto del adulterio. Es el diablo que quiere que tu alma se pierda
      Ayuna y ruega al Padre para que te quite ese deseo con llanto y súplica no te rindas

      • Aseni dice:

        El consejo està en el mismo Jesus. Solo hay dos caminos. Seamos guiados por Cristo al precio que sea. Su palabra dice que el que se divorcia y casa de nuevo comete adulterio. Tambien dice que el fornicario y el adultero, el mentiroso y el homicida no entraran al reino de los cielos. Es dura la palabra pero el que le ama obedece sus mandamientos. Mas vale carecer aqui y recibir eterna recompensa.

  7. cesar corletto dice:

    que pecado es más grave por decir así adulterio o. el hermano que no ama a un hermano .o negar a Jesús pedro lo begonias a Jesús 3 veses no 1 o 2 sino 3 y además je dejo una señal el canto del gallo uk creo que Dios peRonald si confesamos el pecado y no lo hacemos más pedro era un apostol llamado X Dios .pregunto si un pastor cae en adulterio pierde el pastorado cuabdo el llamado es irrevocable gracias

  8. Mariano dice:

    Sin ánimo de enseñarle consejería al Dr. Palau, y compartiendo todo lo que dijo, me parece que se quedó corto en la respuesta, suponiendo que esta fue la respuesta completa y no un resumen. Yo tampoco pretendo agotar el tema, no hay web ni consejo que sustituya un mano a mano con Dios. Permitame agregar algunas cosas que sería bueno exhortar al que consulta, siempre con el objetivo de restaurar, pero también solucionar de raíz el problema y considerar a todas las personas involucradas.

    El oyente no lo pregunta, pero antes repasemos algunas cosas que son olvidadas hoy en algunos círculos evangélicos:

    – La víctima del adulterio no está obligada a permanecer en el matrimonio. Sí deberá perdonar y pasar por ese duelo (Mateo 6:14), pero no está obligada a continuar (Mateo 5:32). Si además de perdonar se restaura la relación, mejor. Pero no está obligada a hacerlo, ni la iglesia se lo debe “exhortar”.

    – Asumo que el lector no es un pastor. Pero si lo es o pensaba serlo, y cometió adulterio, quedó descalificado permanentemente como pastor, obispo, anciano o como se llamen las autoridades en su denominación (1 Timoteo 3:2). Lo mismo en cuanto al diaconado (1 Timoteo 3:12). Si hay genuino arrepentimiento, no hay instrucciones en la Escritura que lo deshabiliten de otros oficios o tareas, en los cuales podrá servir si el Espíritu lo capacita y si la congregación y las autoridades así lo consideran. Tome esta prohibición como un regalo de Dios, y una oportunidad de descansar a Su sombra. A Dios le interesa más lo que pasa en su corazón que la imagen o posición que tiene ud. ante los demás. Esto que le voy a decir es casi blasfemo hoy en el mundo evangélico, pero atesorelo: A Dios le interesa más su salud espiritual, su santificación y la salud de su congregación -por conformista que parezca- que si ud. “lleva a Cristo a las naciones” o “alcanza a la ventana 10/40”. Ni ud. ni yo somos imprescindibles, ni para Dios ni para los hnos. Piénselo.

    Yendo a la restauración en sí:

    – Sea práctico, no vuelva a reincidir en los hábitos, costumbres y rutinas en los que estaba cuando cayó. Ya sea desde el tiempo y lugar donde ud. pasa en internet, o una actividad que lo lleve a estar a solas con otra mujer que no sea su Sra., ciertos vínculos laborales o ministeriales, y cualquier otra cosa que lo exponga a la tentación, tales como el stress por exceso de compromisos, o cuestiones no tratadas con un consejero o profesional. Recuerde que el adulterio puede comenzar y concretarse en la primer mirada (Mateo 5:28), mucho antes del acto en sí. Jesús nos enseño a sacarnos si es necesario una mano o un ojo si nos llevan a pecar (Mateo 5:29). Claro que es una hipérbole -una exageración-, porque manos, ojos y cualquier otro miembro son sólo carne y en sí no nos llevan a pecar, y además amputárnoslos no nos frenarían del pecado. Pero el recurso ilustrativo del Señor muestra la importancia de perder si es necesario cosas como dinero, amistades, fama, “oportunidades ministeriales”, tiempo u ocio, allí donde nos sean de tropiezo.

    – Como dice el Dr. Palau, además de leer la Palabra, lea en concreto lo que dice la Escritura sobre quién es Dios, y quien es ud (o yo), para tener una composición de lugar sana. Dios es infinitamente santo, justo, y demandador de justicia. Nosotros somos naturalmente depravados, enemigos de Dios, rebeldes y merecedores de su justa ira. Hayamos caído o no en adulterio, seamos perpetradores o víctimas, o si no tenemos nada que ver. Antes de ser traídos al Señor, toda nuestra vida de acciones y pensamientos estaban manchados por algún tipo de orgullo y autosuficiencia. Pero la buena noticia es que Cristo pagó en la cruz no sólo por los pecados que habíamos cometido antes de convertirnos, sino por todos los pecados que haríamos, que eran futuros en ese momento. Al tiempo que somos totalmente responsables por nuestros actos, no somos personas que libremente optamos por hacer bien o hacer mal, y que un día elegimos ser cristianos. No es así: somos brasas arrebatadas del fuego (Zacarías 3:2). Por lo tanto, humillese y acérquese en genuino arrepentimiento ante Dios, sabiendo que Él es perdonador, y cuando lo vea a ud. ya no verá su pecado, sino la justicia perfecta de su Hijo quien pagó completamente por ud.

    – Una vez hecho esto, sepa que Dios, sin ser el autor del mal, hace que todo trabaje para Su gloria. Y en tono con esto, pídale en oración humildemente que le muestre si este pecado que se repitió, es síntoma de algún otro pecado más de fondo. Romanos 1 nos explica que los seres humanos fuimos “entregados” a diversos pecados sexuales y de otros tipos, por poner otras cosas en el lugar de Dios. O sea, la raíz de muchos pecados es la idolatría. Recuerde que un ídolo no tiene porqué ser una imagen umbandista o católica. Puede ser cualquier cosa, incluso buena y deseable, que ocupa o roba parte de nuestro gozo y atención a Dios. Puede ser desde el placer sexual, la belleza o la juventud, a cosas más sutiles como: el deseo de control, conocer nuestros límites, las ganas legítimas de tener alguna bendición, la soberbia, o el deseo ser librado de algún problema o angustia. Llevemos toda necesidad, carencia o dolor que tengamos a Él, en oración franca, en clamor y en verdadero quebrantamiento. No somos llamados a ser “cristianos superman”, exitosos, sanos, prósperos. Todo lo contrario, Su poder ser perfecciona en nuestra debilidad.

    Dios lo bendiga a ud., a su cónyuge y su congregación. Orando por ud., gracia y paz.

    • elarrosa dice:

      Mariano: es verdad que el Dr. Palau se quedó corto, pero es como dice el pie del artículo. El mismo es una transcripción de un micro programa que dura 4 minutos y el texto refleja la respuesta de Palau en esos escasos minutos, por ello es que no puede desarrollar todo el tema y menciona lo básico. Gracias por tu ampliación que viene bien para discutir en este ámbito donde el tiempo de radio tiene sus limites. Esteban

    • Muñe dice:

      Una pregunta ??? Si mi esposo cometio o sigue cometiendo adulterio y yo vivo con el estoy en adulterio igual.que el ???

    • Cristian dice:

      Muy bueno m senti identificado

    • Mario Carbajo dice:

      Que bueno tú comentario. Si ,supongo que es un extracto el consejo del Hno Palau. Pero ,considero buena tu exposición. Slds desde Necochea,Argentina . Hoy ,11 de Abril de 2017. Espero estés bien.

    • Armando bellido dice:

      Gracias apreciado hermano, Dios lo usa grandemente pues ahora veo mucho.mas clar, bendiciones sobre.Ud

    • Mariano Ifrán dice:

      Ví el comentario resurgir en las novedades, 2 años más tarde, leo y se me cae la cara de vergüenza por lo que puse. No es que encuentro errores doctrinales, pero sí en la intención, por pretender responder por internet una cosa así. Como bien dice Esteban más arriba, querido/a hno/hna que está pasando por esto (adulterio, divorcio): está bien que lea artículos en la red y escuche en RTM para tener una idea general del tema, pero principalamente *busque consejo* para su problema. Hágalo empezando en su propia congregación si es posible, en sujeción a sus líderes y en compañerismo con sus hnos., donde lo conocen mejor a ud. y a su situación. Y siempre en oración y en obediencia a la Palabra. Bendiciones y gracias.

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