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Fibromialgia: una enfermedad invisible – 2

fibromialgia 3Por: Ps. Graciela Gares*

“Yo soy Jehová tu Sanador” (Éxodo 15:26)

Desde que en el 2010, abordáramos en este espacio esta patología, continúan llegando al blog de RTM los comentarios de personas afectadas por esta dolencia.

Cada 12 de mayo se celebra a nivel mundial el día de concientización respecto a este “síndrome (conjunto de síntomas) doloroso crónico”, que fuera reconocido en 1992 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como una nueva entidad clínica.

Aunque el tiempo ha transcurrido desde que comenzó a diagnosticarse este padecimiento, aún muchos afectados deambulan de especialista en especialista antes de conseguir el diagnóstico certero. Cuando se devela el misterio y se llega al diagnóstico, la medicina alopática actual plantea al paciente que su mal no tiene cura y que debe acostumbrarse a vivir con los diversos síntomas que le acompañan.

Si bien este sufrimiento afecta mayoritariamente a mujeres (de entre 30 y 50 años), hay también varones que lo padecen (85 % de mujeres, 15 % de varones).

Se trata de una patología desconcertante, tanto para quien lo experimenta como para los médicos a quienes el afectado consulta, y mucho más quizá para su entorno familiar y laboral, dado que el paciente presenta los llamados “dolores fantasmas”, que no se justifican con el hallazgo de lesiones orgánicas estructurales.

No obstante, los dolores son reales, invalidantes y afectan notoriamente la calidad de vida del individuo. Para algunos pacientes se torna muy difícil mantener su trabajo en medio de los empujes y remisiones de esta patología.

Los enfermos dicen que solo quien lo padece puede entenderlo. He aquí el testimonio de una paciente:

Hay días que no te podés levantar, hay días que te levantas bien, pero cuando estás con los empujes es muy difícil llevar a cabo el día. Los empujes pueden venir por estrés, por una discusión, porque te pusiste nerviosa por algo. Tiene mucho que ver lo que te está pasando en el momento, con el empuje.”

Etimológicamente, la palabra fibromialgia significa dolor en músculos, ligamentos y tendones. “FIBROS” = tejidos blandos del cuerpo, “MIOS” = músculos y “ALGIA” = dolor.  Se le conoce también como un reumatismo de las partes blandas del organismo.

Un especialista del Instituto Uruguayo de Reumatología, el Dr. Carlos Méndez explicó lo siguiente:

“El mecanismo del dolor funciona mal; eso implica que la persona siente dolores sin causa aparente y los percibe en las partes blandas”.

Otros autores  hacen énfasis en que estos pacientes tendrían un umbral doloroso más bajo (Simms et al., 1988) debido a una anormalidad funcional en el Sistema Nervioso Central, por un flujo sanguíneo regional cerebral más bajo que el normal (Mountz et al., 1995).

Nuevas hipótesis postulan la existencia de anormalidades bioquímicas, neuro-endócrinas y musculares que se asocian con la Fibromialgia.

No existe unanimidad científica que explique fehacientemente el origen de este mal.

La sintomatología se manifiesta con un dolor crónico y difuso que se acompaña con molestias en la palpación de ciertos puntos sensibles (18), llamados “tender points”. El paciente suele experimentar también otras molestias asociadas, como depresión, ansiedad, cefaleas, colon irritable, cansancio o trastornos del sueño (dificultades para conciliarlo, despertar múltiple o levantarse con sensación de no haber descansado nada), según el Dr. C. Méndez.

Los dolores suelen ser más intensos en la mañana al levantarse, mejoran durante el día y empeoran en el atardecer y la noche.

El agotamiento psíquico y físico suele durar días, sin alivio aunque la persona descanse.

Algunas investigaciones lo han definido como un padecimiento orgánico desencadenado por factores emocionales, pues se advirtieron eventos comunes que afectaron la vida de la persona antes de ser diagnosticada la dolencia:

“La fibromialgia aparece a veces después de eventos traumáticos, como accidentes o pérdidas de seres queridos. También puede surgir por estrés sostenido en el tiempo, a causa de violencia familiar, sexual o emocional”, explicó el Dr. Carlos Méndez.

En la primera entrega que hiciéramos sobre este tema, recibimos algunas opiniones discrepantes respecto a la relación que señalábamos entre Fibromialgia y la personalidad del enfermo.

Por ello, deseamos poner a consideración del lector los datos de investigaciones realizadas en España al respecto.

En una muestra conformada por 73 pacientes diagnosticados de Fibromialgia en el servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalajara (España), se halló que el 68,7% de ellos tenían problemas psicosociales y ambientales. La constatación se realizó dos o más años antes de diagnosticárseles el mal. (De Felipe García-Bardón V et al. Evidencia científica de los aspectos psicológicos en la fibromialgia. Reumatología Clínica, 2006; 2 Supl 1: S38-43).

De la misma publicación extraemos lo siguiente:

estos pacientes (presentan) ciertas características psicológicas como la dificultad de introspección y la alexitimia. La alexitimia es la incapacidad o dificultad para descubrir o reconocer las emociones —y expresarlas—, o el propio estado de ánimo. La alexitimia se caracteriza por una dificultad manifiesta del paciente para manejar adecuadamente su vida afectiva”.

En virtud de la experiencia psicológica en la atención de quienes padecen este mal, nos afiliamos al planteo del médico estadounidense John Sarno (Profesor de medicina de rehabilitación clínica de Nueva York y escritor), quien definió así las características comunes del perfil psicológico de quienes desarrollan el síndrome fibromiálgico:

  • Procuran agradar a los demás.
  • Son perfeccionistas, meticulosos, y con una elevada responsabilidad. Intentan ser mejores que los demás y exigentes consigo mismos.
  • Tienden a reprimir y esconder las emociones y sentimientos: no exteriorizan el enfado, la rabia, la tristeza o el llanto. Explotan hacia adentro.
  • Tienden a evitar la confrontación con los demás, eludiendo decir cualquier cosa que interpreten que puede molestar u ofender a otros.
  • Su carácter se muestra obsesivo, con tendencia a percibir amenazas o posibles peligros sobre eventos futuros.
  • Son personas sensibles, sentidas y analíticas.
  • Intentan controlar todos los factores que rodean su vida, y que por la naturaleza de los mismos son incontrolables. Se preocupan por lo que hacen o dicen los demás.
  • Intentan ayudar siempre a otros y preocuparse por sus problemas o situaciones, asumiendo frecuentemente responsabilidades que no les son propias.

 

La constatación de estas particularidades psicológicas en quienes luego desarrollaron la patología ha llevado a pensar que lo psíquico no sería ajeno al origen de este mal.

Y este planteo no es innovador. Todos conocemos múltiples trastornos orgánicos de causa emocional: jaquecas tensionales, gastritis y diarreas emocionales nerviosas, empujes de colon irritable, contracturas dolorosas nerviosas, disfonía o afonía de causa emocional, etc.

En palabras del Dr. Sarno: “La pena que no sale en lágrimas hace llorar otros órganos”.

O como lo expresara el psiquiatra venezolano Dr. Nelson Torres: “el cuerpo grita lo que la boca calla”.

Otros aforismos nos recuerdan lo mismo:

El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.

La presión sube cuando el miedo aprisiona.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.

En función de lo expuesto, según el Dr. John Sarno, el tratamiento de la fibromialgia debe dirigirse fundamentalmente al campo emocional.

En algunos países del mundo se han organizado asociaciones de pacientes con fibromialgia para informar, difundir y mejorar la calidad de vida de los enfermos.

En España existen más de 15 asociaciones en distintas ciudades.

En Estados Unidos, donde se estima que 10 millones de personas sufren este mal, la Fibromialgia Care Society, trabaja para lograr el cuidado multidisciplinario del paciente, contactándose para ello con los colegios médicos y con los hospitales. Nutricionistas, Fisiatras, Neurólogos, Counselors y Técnicos en Salud Mental integran los equipos de cuidado que apoyan al enfermo, así como también a su familia.

En nuestro medio, existe la Asociación de Fibromialgia, con sede en Montevideo y filiales en algunos departamentos como Colonia, Salto y Tacuarembó.

A título meramente informativo, consignamos que además del enfoque multidisciplinario que ofrece la medicina convencional, en Uruguay se ofrecen tratamientos complementarios a base de tinturas con principios activos de plantas (Fito-medicina) que prometen cierto alivio (Dr. José Azambuya).

Consultando las páginas web de diferentes organizaciones vinculadas a esta patología hallamos diversos consejos para mejorar la calidad de vida de los afectados:

En lo nutricional, se sugiere reforzar en la alimentación la presencia de alimentos ricos en magnesio (espinacas, espárragos, lechuga, levadura de cerveza y germen de trigo), en selenio (naranja, manzana, pepino, calabaza, ajo, cebolla, coles), en calcio (leche, vegetales de hoja verde como espinaca y acelga), en vitamina C (naranjas, arándanos, cerezas, fresas).

En lo emocional, quizá la persona necesite recibir durante algún tiempo una orientación psicológica para corregir errores de manejo de sus emociones. Así lo recomienda el Dr. J. Sarno.

En lo físico, se relatan buenas experiencias con ejercicios en piscinas de agua caliente. También, el aprendizaje de técnicas de relajación sería muy recomendable, dado que la tensión muscular agrava cualquier dolor.

“La eficacia del tratamiento se encuentra en un abordaje multidisciplinario, uso de fármacos, actividad física, masajes, estiramientos, higiene postural e intervención psicológica. El refuerzo psicológico se basa en la combinación de terapia cognitivo-conductual acompañada de diversas técnicas de relajación.” (BIOCIENCIAS – Revista de la Facultad de Ciencias de la Salud, Madrid, Vol. 4- año 2006).

Pensando en los recursos con que contamos desde la fe, creemos que Jesús, Dios y hombre perfecto, puede servirnos de modelo ideal para aprender a manejar sabiamente nuestras emociones.

La Biblia declara que los hombres fuimos creados a imagen de Dios. Dios es una persona (no una influencia o meramente una energía). Uno de los atributos del ser persona es la posibilidad no sólo de pensar, sino también de sentir y expresar emociones y sentimientos. Las ideas y emociones que se generan en nosotros requieren ser exteriorizadas a través de palabras, gestos o acciones.

En ocasiones podemos elegir reprimirlas, negarlas, no hacernos cargo de ellas, proyectarlas o atribuirlas a otras personas. Pero si ello se torna un patrón de funcionamiento permanente, la emoción reprimida podría canalizarse a través del cuerpo.

Jesús lloró literalmente ante la tumba de Lázaro (Juan 11:25), sus discípulos le vieron conmoverse profundamente y estremecerse (Juan 11:33). También exteriorizó su tristeza al contemplar la ciudad de Jerusalén, donde ocurrirían hechos trágicos (Lucas 19:41).

Se enojó mucho ante la hipocresía de los religiosos de su época y lo expresó con palabras duras (Mateo 22:18, 23: 13 – 17).

También mostró su indignación y su celo por los asuntos de su Padre, arrojando con violencia las mesas de los cambistas del templo (Marcos 11:15).

Miró tiernamente al joven rico, exteriorizando así su compasión por él (Marcos 10:21).

Recordémosle también decir sin ambages, ni rodeos: “mi alma está muy triste hasta la muerte” (Marcos 14:34).

Es decir, Cristo (Dios hecho hombre) no reprimía, no negaba ni ocultaba en su interior sus emociones y sentimientos, sino que los expresaba oportuna y adecuadamente y en esto se constituye para nosotros en un modelo de vida afectivo – emocional saludable.

Expresar lo que sentimos no equivale a dejarnos llevar por nuestras emociones. Sin dudas, no debemos dejar que nada nos domine (1ª Corintios 6:12), ejerciendo dominio propio. Pablo le dijo a los efesios: si se enojan no pequen (Efesios 4:26). No les prohibía sentir y expresar el enojo, pero sí les aconsejaba mantener esa emoción bajo control.

Otros pasos conducentes a sanear la mente y emociones de quienes padecen el síndrome fibromiálgico son:

Dejar el perfeccionismo y la auto-exigencia exagerada y aceptarse tal cual son.

Abandonar el deseo de agradar a los demás, sustituyéndolo por agradar solo al Creador.

No asumir responsabilidades que no les correspondan. Aceptar sus propios límites.

Entregar el control de todas las circunstancias de sus vidas a Dios, hallando así descanso para sus almas.

Todos estos pasos, no resolverán un cuadro fibromiálgico cuando éste ya está instalado, pero sí podrían contribuir en lo inmediato a desactivar o disminuir empujes, prolongando los períodos de alivio y empoderando al paciente respecto a la mejoría de su salud.

A largo plazo, junto a las restantes herramientas terapéuticas (nutricionales, farmacológicas y actividades físicas) lograrían desactivar este síndrome doloroso crónico, que hoy día deteriora la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo.

*Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

2 Comments

  1. Zaida Matus dice:

    Buenas mi nombre es Zaida Matus estamos junto con mi esposo como misioneros aca en Uruguay, desearia hacerles una consulta, cada año hacemos una reunion para mujeres donde tocamos un tema de interes social y luego de un tiempo de compartir se predica la palabra, en esta ocasion estamos interesados en hablar de la fibromialgia, pero no he logrado conseguir quien pueda dar la charla, me dieron el link de este articulo y tenia la esperanza de ver si uds al haber publicado acerca del tema tienen conocimiento si algun experto pudiera venir a ayudarnos con esto, la activiada es el próximo 11 de junio, realmente agradeceria su ayuda. Muchas bendiciones.

    • elarrosa dice:

      Zaida, gracias por la consulta. EStoy remitiendo la misma a la Ps. Gares con quien hicimos el programa para darle una respuesta a la brevedad. Dios la bendiga ricamente en la preparación de esa actividad.

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