Unos tipos peligrosos

Noticias RTM 23 de setiembre de 2016
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28 septiembre 2016

Unos tipos peligrosos

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Por: Dr. Álvaro Pandiani*

Escuche el programa completo emitido el 27 de setiembre de 2016

 

El tema política y religión, política y fe, evangélicos en política, ha estado presente reiteradamente en nuestras reflexiones, pero eso ha sido así porque es un tema que, desde hace algo más de una década, se hizo cada vez más presente, cada vez más notorio, que prácticamente se impuso en la consideración de los cristianos evangélicos de nuestro país. Ha sido una virtud de los gobiernos de izquierda, y de su apertura a lobbys minoritarios que desde hace mucho tiempo procuran imponer formas alternativas de moral, familia y convivencia.

Cada vez más cristianos evangélicos quebramos el capullo para salir a hablar, a opinar y formar opinión, a protestar y poner en alto los dictados de nuestra fe, basados – creemos y seguimos creyendo – en la Biblia como Palabra de Dios, frente a las nuevas ideas – algunas muy novedosas, otras no tanto – propuestas para regir la vida en comunidad. Y algunos evangélicos, también, decidieron ingresar a la arena política, y ahora ocupan cargos electivos, en el Parlamento y otros lugares del gobierno.

El tema, un capítulo en el cada vez más demandante asunto de la relación entre el estado y los diferentes grupos religiosos, y en el difícil equilibrio entre religión, laicidad, secularismo y fe, fue ocupando cada vez más la agenda de los cristianos evangélicos; o por lo menos de muchos de ellos, sin que deje de haber otros, hermanos y hermanas, que mantienen su opinión acerca de que el cristiano no debe meterse en política, y tiene que limitarse a hacer la obra de Dios en la Iglesia. Algunos actores políticos actuales seguramente estarían muy contentos con esa postura.

Porque la creciente participación política de los evangélicos por supuesto que ha llamado la atención de otras fuerzas vivas de la sociedad, y la prensa se ha encargado de difundir la presencia y el quehacer de los “evangelistas” en la vida política del país; si es bueno porque es bueno, y si es malo mejor, porque nunca está de más algo de amarillismo.

En el actual contexto, no dejó de llamar la atención una nota de prensa el la cual se informaba que la senadora Lucía Topolansky había hecho referencia a los evangélicos que participan en política. Bajo el título “Topolansky critica operativa política de iglesia evangélica”1, la nota dice que el pasado 25 de agosto, que para todos los uruguayos es el día de la Declaratoria de la Independencia, y para el Frente Amplio es el día del Comité de Base, la mencionada senadora dio una charla ante una audiencia de unas veinticinco personas, en la cual dijo algunas cosas llamativas. Empezó manifestando: “Ha aparecido un fenómeno en toda América que es la operativa política de las iglesias evangélicas. En Uruguay intentaron hacer una bancada evangélica y el actual presidente de la cámara de Diputados cuando dio su discurso de asunción dijo que estaba Dios y después la ley; en un país donde la iglesia está separada del Estado”.

La senadora, siempre según la nota de prensa, llamó a “estar atentos… porque mueven mucha plata”; en relación a esto último, es necesario destacar que otra aseveración de la senadora Topolansky fue que las iglesias evangélicas “están exentas de cargas impositivas”. Pero la expresión más llamativa, tal vez podríamos decir su dicho culminante sobre las iglesias evangélicas fue: “por eso digo que hay que estar alertas, por eso digo que los peores fundamentalismos en política se dan cuando están pegados a la religión”.

Probablemente lo que a muchos rechine sea el mismísimo arranque del asunto, con el título de la nota de prensa. Dicho título habla de la operativa política de la iglesia evangélica, y es inevitable que moleste a quienes no se sienten ni representados ni mucho menos comprometidos con los evangélicos que ocupan cargos al que llegaron por el voto de la gente. No hay que achacarle a la autora de la nota más que el desconocimiento de que las Iglesias Evangélicas, a diferencia de la Iglesia Católica – la cual es la Iglesia Católica – forman un conjunto abigarrado de confesiones, denominaciones y congregaciones. La propia senadora Topolansky dice, correctamente, iglesias evangélicas, en plural. Sin embargo el singular – la Iglesia Evangélica – aunque surja de un simple desconocimiento de quien titula la nota, por lo menos a quienes nos ponemos suspicaces con la prensa nos hace sospechar la intencionalidad de atribuir a todos los evangélicos – a todos – su participación en una estrategia política única, que nos compromete con un accionar partidario y con los fundamentalismos negativos invocados por la parlamentaria mencionada. Nada más lejos de la realidad. Más correcto habría sido titular las iglesias evangélicas; más correcto aún habría sido titular algunas iglesias evangélicas, por lo dicho: muchas congregaciones cristianas miran de lejos y con desaprobación la participación de algunos hermanos en política partidaria y cargos de gobierno. En el acierto o en el error – eso puede ser y es muy opinable – pero lo cierto es que no tienen nada que ver con lo que dice la senadora. Y todavía más correcto sería si la senadora hubiera tenido que hablar de algunos evangélicos, y no de iglesias evangélicas, pues aún quienes creemos positivo que los evangélicos participen en la vida pública de la comunidad y del país, consideramos que la Iglesia, como ámbito sagrado de encuentro con Dios y predicación del evangelio, debería mantenerse aparte de la política de partidos. Pero en las últimas campañas electorales quedó demostrado que no todos piensan igual.
Otra afirmación interesante de la senadora es que en Uruguay “intentaron hacer una bancada evangélica”.

Para empezar, la expresión bancada evangélica surgió de una mala interpretación de – otra vez – la prensa, cuando informó del acto desarrollado el año pasado para consagrar a los evangélicos en el Parlamento. La prensa aplicó a estas tres personas la misma locución que se aplica a parlamentarios evangélicos en otros países, sobre todo en Brasil. En realidad, difícilmente tres diputados en noventa y nueve puedan llamarse una bancada. Ahora, estos tres diputados evangélicos están ahí, mantienen su banca, y si intentaran hacer una bancada evangélica sólo tendrían que aislarse del resto de su partido – los tres pertenecen al Partido Nacional – y presentar sus propios proyectos de ley.

Pero ese no es el caso. Sin embargo, la prensa una vez más insiste con la expresión bancada evangélica, en la nota que venimos comentando y también cuando ofrece datos sobre los tres legisladores evangélicos en el artículo Diputados evangelistas replican a Topolansky: “Está cargada de odio”2. Sobre que el diputado Amarilla haya dicho en el Parlamento que Dios está antes que la Constitución o las leyes del país, según la nota de prensa recién citada el diputado Benjamín Irazábal, también evangélico, aseveró: “En ningún momento el diputado Amarilla dijo que iba a poner la ley de Dios sobre la ley de la tierra, dijo que se iba a someter a la Constitución y a la ley y las iba a cumplir”. Quien desconfíe de lo dicho, deberá solicitar la versión taquigráfica de la Cámara de Diputados. Aquí no vamos a agregar otro comentario sobre esto.

Antes de irnos a la pausa, una observación sobre la referencia de la senadora a la exención de cargas impositivas de que gozan las iglesias. Esta referencia nos retrotrae al intento, por parte del Banco de Previsión Social en 2007, de imponer cargas tributarias a las iglesias, intento que fue luego abandonado. Este recuerdo, y la alusión a que las iglesias evangélicas “mueven mucha plata” induce a pensar si acaso algunos actores del gobierno, en la presente situación de estancamiento económico, resultados de gestión negativos y perspectivas de incrementos de la carga fiscal, no estarán considerando intentar nuevamente gravar las congregaciones religiosas con nuevas cargas tributarias. Habrá que estar atentos a esto.

¿Somos los evangélicos, o al menos son algunos evangélicos, unos tipos peligrosos? ¿Tiene sentido que una senadora de la República llame a sus partidarios a “estar alertas” sobre la presencia y accionar de los cristianos evangélicos en política y cargos de gobierno? ¿Por qué alertas? Porque, en palabras de la senadora, los peores fundamentalismos en política se dan cuando están pegados a la religión. El cuco aquí, aquello ante lo que hay que “estar alertas”, es el fundamentalismo. No simplemente el fundamentalismo religioso, sino un fundamentalismo político pegado a la religión. Y aquí necesariamente debemos tratar de interpretar que quiere decir con pegado; ¿a qué se refiere? Podría ser que la intención fuera atribuir a la ideología política – en este caso de diputados de la oposición – las características del fundamentalismo religioso. Eso ya de por sí es ofensivo, pues los fundamentalismos de cualquier estirpe, hoy por hoy, cuentan con muy mala prensa, al menos en el mundo occidental. Podría referirse a que el ideario de los diputados mencionados cuenta con la sanción aprobatoria, o por lo menos con el beneplácito y el apoyo, de las organizaciones religiosas evangélicas. Como se dijo antes, basta conocer un poco el universo del cristianismo evangélico para saber que es muy poco probable que algún parlamentario de esa fe cuente con la aprobación y el apoyo de todos los evangélicos.

En mi opinión, la alusión de la senadora apunta más al “peligro” de que los postulados y dogmas de la religión se infiltren en las ideas y en el trabajo de los legisladores cristianos, y a través de ellos, se pretenda que esos dogmas pasen a regir la vida y la conciencia de los habitantes del país, por imposición desde las esferas del gobierno. Como recordó la senadora, en nuestro país la Iglesia está separada del Estado. Ese extraordinario paso adelante – no sólo para el Estado, sino también para la Iglesia – no puede ser revertido compulsivamente desde un gobierno que imponga a sus ciudadanos un dogma religioso en particular.

Ahora, ¿qué es el fundamentalismo? ¿Qué fue en su principio, y por qué ahora es casi sinónimo de algo negativo? Cerca de mi casa hay una iglesia evangélica – no importa cuál – que hace muchos años tenía en su fachada, entre otras cosas, un cartel que la anunciaba como “iglesia bíblica y fundamentalista”. Hoy, la palabra “fundamentalista” ha desaparecido. ¿Por qué el ser fundamentalista es un sayo que queda incómodo? No hay que retroceder mucho más allá de comienzos del siglo 20 para encontrar los comienzos del fundamentalismo, comienzos que se dieron, no en el islam, sino en el cristianismo; concretamente, en el cristianismo evangélico, y más concretamente, en el cristianismo evangélico norteamericano. Según Bruce Shelley, en el artículo sobre el tema en el Diccionario de Historia de la Iglesia: “El fundamentalismo debería ser entendido primeramente como un intento de proteger las doctrinas esenciales o elementales (los “fundamentos”) de la fe cristiana amenazados por los efectos erosivos del pensamiento moderno”3.

Aquí se debe aclarar que por pensamiento moderno se refiere a productos de la actividad intelectual del siglo 19, entre los que cabe destacar el evolucionismo, el estudio de religiones comparadas, y la crítica de la Biblia, que incluso ingresó en los seminarios protestantes estadounidenses. Frente a esto, los fundamentalistas fueron cristianos conservadores – pastores, teólogos, profesores de seminario – que se opusieron al abandono, por parte de los modernistas, de los que se consideraban como fundamentos del evangelio. ¿Cuáles eran esos fundamentos del evangelio que se deseaba proteger? Por un lado se habla de “la concepción virginal, la resurrección y la deidad de Cristo, su expiación sustitutoria, su segunda venida y la autoridad e inerrancia de la Biblia”3; pero también aparece otra lista que incluye como tales fundamentos, los siguientes: “la naturaleza pecaminosa del hombre, la incapacidad para salvarse aparte de la gracia de Dios, lo indispensable de la muerte de Jesús para la regeneración del individuo y la renovación de la sociedad, y la autoridad de la revelación bíblica”3.

Intentando una síntesis de las dos listas de “fundamentos” que recoge Bruce Shelley en su artículo, quedan como doctrinas esenciales del cristianismo: la autoridad de la Biblia, la pecaminosidad del ser humano y su necesidad de un Salvador, y en cuanto a Cristo, su nacimiento virginal, su deidad, su muerte expiatoria, su resurrección y su prometida segunda venida. En realidad, también hay otras doctrinas que el cristianismo evangélico considera “fundamentales”, como por ejemplo la salvación sólo por la fe en Cristo, la Santísima Trinidad o el destino eterno de las almas humanas; pero aún ciñéndonos a la lista mencionada, si miramos con atención resulta que todas son doctrinas enseñadas en las iglesias evangélicas, y creídas por todos – o al menos, la gran mayoría – de los cristianos evangélicos. En mayor o menor medida, a todos se nos enseñó a creer en estas doctrinas en las iglesias evangélicas, pues el cristianismo evangélico es una fe Cristocéntrica y Bibliocéntrica.

Por lo tanto, se enseña como artículos de fe – a ser creídos por todos aquellos que profesan la fe, o que se convierten a Jesucristo, o que entregaron su vida a Cristo – tales fundamentos surgidos de las Escrituras. Sobre la pecaminosidad del ser humano, Eclesiastés 7:20: no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque; Romanos 3:23: todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios. Sobre la incapacidad del ser humano de salvarse a sí mismo, Salmo 49:8: la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás; Romanos 6:23: la paga del pecado es muerte. Sobre la concepción virginal de Cristo, Isaías 7:14: la virgen concebirá, y dará a luz un hijo; Lucas 1:27: una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María. Sobre el sacrificio expiatorio, Marcos 10:45: el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos; 1 Pedro 3:18: Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Sobre la salvación sólo por la fe, Efesios 2:8, 9: por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Sobre la resurrección de Jesucristo, 1 Corintios 15:3, 4, 20: primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Sobre su segunda venida, 1 Tesalonicenses 4:16: el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; Hechos 1:11: Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo. Sobre la autoridad de la Biblia, 1 Timoteo 3:16: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia.

Ahora, todas estas doctrinas pertenecen al universo de creencias cristianas del protestantismo evangélico, incluso hoy día. Los primitivos fundamentalistas evangélicos de hace aproximadamente un siglo, frente a las nuevas ideas en filosofía y teología que atacaban la única base sólida de la fe – las Sagradas Escrituras – decidieron aferrarse a su convicción de que la Biblia es la Palabra de Dios, y desde esa base firme interpretaron la realidad de su mundo y continuaron anunciando el evangelio de Jesús. Para sus opositores, esto fue conservadurismo extremo y obstinación; tanto, que Shelley nos dice: “la imagen del fundamentalismo llegó a estereotiparse como de mentalidad cerrada, beligerante y separatista”3. Pero lo que para los modernistas de aquel entonces era “mentalidad cerrada”, seguramente los conservadores lo veían como algo positivo: una lealtad inamovible a Dios, expresada en fidelidad a los enunciados del libro considerado la revelación de Dios a la humanidad: la Santa Biblia.

¿Es esta clase de fundamentalismo el peligro ante el cual una senadora de la República llamó a sus partidarios a “estar alertas”? Tal vez para muchas personas sí; no olvidemos que también hay un fundamentalismo laico y ateo que desprecia y denigra todas las creencias religiosas. Sin embargo, el verdadero fundamentalismo religioso, tal como actualmente es entendido, es algo de lo que no solamente deben cuidarse los adherentes de un partido político. Incluso nosotros, los creyentes evangélicos, debemos estar alertas ante el fundamentalismo religioso. Ese tema trataremos en la próxima entrega, cuando hablemos de unos tipos muy peligrosos.

1) www.elpais.com.uy/informacion/topolansky-critica-operativa-politica-iglesia.html
2) www.elpais.com.uy/informacion/diputados-evangelistas-replican-topolansky-cargada.html
3) Shelley Bl, Fundamentalismo, en Diccionario de Historia de la Iglesia; Editorial Caribe, Nashville, TN, 1989; Pág. 462 – 63

* Dr. Álvaro Pandiani: Columnista de la programación de RTM en el espacio “Diálogos a Contramano” que se emite los días martes, 21:00 hs. por el 610 AM. Además, es escritor, médico internista, profesor universitario y ejerce el pastorado en el Centro Evangelístico de la calle Juan Jacobo Rosseau 4171 entre Villagrán y Enrique Clay, barrio de la Unión en Montevideo

11 Comments

  1. miguel dice:

    Felicitaciones a Radio RtmUrurguay por los 35 años y a todas las buenas personas que lo hacen posible, para muchos que vivimos lejos tras-fronteras de su comunidad es como un faro que enrumba nuestro camino, una luz sobre la mesa. También extender la felicitación por reconocer el programa Diálogos a Contramano dándole un enlace de audio, eso permite transmitir en el mensaje también emociones e intenciones, el viejo refrán lo vi por la radio. En esta época de multimedia nos facilita y permite hacer dos cosas, no realmente pero si avanzar, trabajar y escuchar la predicación de la palabra de Dios. Dios los Bendiga.

  2. Un tipo dice:

    Hoy 30 de setiembre,escuche el tema,TIPOS PELIGROSOS.ahora bien,sabemos q criticas mas fuertes vamos a soportar,nada me extraña,hoy escucho en la tv,que en Maldonado un juez proceso a un hombre x golper a un ladron q habia robado en su casa. En la misma zona a un policia q hirio a un ladron q le robo,al policia el juez lo proceso,veo q se esta revirtiendo peligrosamente en la justicia las deciciones,me gustaria q arribaran ese tema,en base a la palabra de Dios,gracias y bendiciones.

  3. Esteban Horvath dice:

    Es claro, al menos para mi, que la senadora Lucia no se refiere a todas las iglesias evangélicas. La iglesia Misión Vida desde hace unos 10 años atrás como mínimo esta practicando, a pesar de anunciar a Jesús, lo que se puede llamar fundamentalismo religioso al por ejemplo, manipular a sus miembros para que voten al Partido Nacional como tambien demonizar al Frente Amplio de manera persistente. Lamentablemente no es solo Misión Vida que ha caído en estas prácticas. No tiene nada de malo que cristianos participemos en política, por el contrario es necesario que participemos en ella para ser sal y luz, para buenas obras, para que lleguen las Buenas Nuevas a la sociedad toda. Retomando el fundamentalismo. Fundamentalistas son todas aquellas iglesias que,-aun llamándose evangélicas,- predican inculcando el miedo en lugar de anunciar el evangelio y de formar ciudadanas/os íntegros, responsables que amen a Dios y al prójimo para llegar a una sociedad mejor o al menos intentarlo.

  4. Gabriel dice:

    ¿Quièn no ha dado forma a un dios o fundido un îdolo para tener ganancia? Isaìas 44:10.
    Cuando hablamos del Dios de la Biblia o de Jesucristo sabemos que provoca molestias al mundo secular, que quizas sea menos riguroso cuando se “endiosa” a ideas o ideologìas,, fotos, banderas, canciones, o el mismo orgullo sin tanto celo. Oportuno el retomar y aclarar el tema a propios y ajenos en forma preclara. Aprovecho saludarles, agradecerles a quien esciribe el artìculo y los aportes de las visitas, y que la paz y gracia estê con nosotros, mientras aguardamos la venida del Señor-

  5. Salvador Dellutri dice:

    Muy buena reflexión. El Dr. Pandiani es un hombre lúcido que sabe discernir, cosa que lamentablemente parece no ser una virtud de alguno periodistas, y poner objetivamente las cosas en su lugar. Muchos evangélicos no estamos de acuerdo con que se involucre a las iglesias en temas políticos partidarios. En las iglesias evangélicas hay pluralidad de ideas políticas y nadie puede arrogarse su representación. Gracias Dr. Pandiani por aclarar el asunto.

  6. Ana dice:

    Felicitacion al Dr. Pandiani . imperdibles sus reflexiones. Dios les bendiga. Ana de Malvin

  7. Rita dice:

    Seria muy bueno q saliera a luz q en el palacio Legislativo hacen ritos umbandistas. No lo sabian?

    • Álvaro Pandiani dice:

      Sí, Rita, hace años que se corren rumores de eso.
      Llama la atención que nunca salió a la prensa, como sí salió, varias veces, que los evangélicos han hecho reuniones de oración en el edificio anexo del Parlamento.
      En todo caso, la reflexión va en otra dirección, como podrá usted comprobar en las siguientes entregas.
      Dios la bendiga.

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