Las arrugas de Sábato

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Por: Salvador Dellutri*

Llegamos a la casa en Santos Lugares cuando ya había caído la noche. Salió a recibirnos Elvira, su compañera de los últimos años, nos hizo pasar y al entrar, sentado en un amplio sillón estaba Ernesto Sabato. Me saludó con afecto e inmediatamente comenzó una charla amena y, como siempre, enriquecedora; pero lo que me impresionó esa noche eran sus arrugas. La cara de Sabato no me resultaba desconocida, pero nunca había reparado en ese detalle.

Durante la conversación no tuve tiempo de reflexionar; estaba lúcido y la charla era tan interesante que solo tiempo después, al rememorarla, volví al detalle de las arrugas.

Dicen que a partir de los veinte años comienzan a insinuarse pequeñas arrugas en el rostro por diversos motivos: la genética, el cuidado de la salud, la gestualidad. Pero creo que las arrugas de Sabato me impresionaron porque vi en ellas el mapa de su propia vida; una vida larga de intensas y variadas luchas. Luchas interiores para mantener su honestidad intelectual que lo llevaron primero a abandonar su porvenir como físico cuando trabajaba en los laboratorios Curie de París, y simultáneamente renunciar su militancia comunista. Por esa honestidad tuvo que soportar el vacio de sus maestros que habían puesto sus esperanzas en ese físico brillante, que ya estaba trabajando en una de las mecas de la ciencia. Pero también  los juicios condenatorios de sus antiguos camaradas que cegados por la ideología no veían, o no querían ver, la falacia de ese fantasmagórico ideal que estaba llevando a millones a la pobreza y la muerte. ¿Cuántas arrugas cosechó en esos años de miseria y sufrimiento?

Luego vinieron otras luchas, algunas de ellas quedaron plasmadas en sus libros. Finalmente fue convocado para  integrar al grupo de notables que investigaría la desaparición de personas en Argentina. Durante meses escuchó testimonios espeluznantes, codeándose con el sadismo, la perversión y la muerte. Finalmente entregó el informe que llevó como titulo Nunca más y un prólogo que la historia rescatará por su lucidez. ¿Cuál de esas arrugas de su frente se dibujaron durante ese descenso a los infiernos humanos?

Mientras tanto no cesó de hacer oír su voz en todos los ámbitos, desafiando la incomprensión, los celos y las calumnias de quienes querían doblegarlo de cualquier manera. Llevó durante toda la vida su angustia por todos los sufrientes y desheredados hasta el extremo de entrar en túneles oscuros de depresión.

Pero esa noche estaba locuaz. Sabía que le faltaba poco para el final y había resistido hasta el fin; estaba esperanzado porque creía que su lucha no había sido en vano. Había salido su último libro: La Resistencia donde hacía un dramático llamado a rebelarse contra la decadencia, y con mucha generosidad me autografió un ejemplar. Mientras con mano temblorosa luchaba con la pluma tratando de escribir la dedicatoria lo miré en silencio y comencé a entender: Sus arrugas no eran las propias de la vejez, eran el itinerario de un alma que transitó desde un acendrado ateísmo a un “cristianismo anárquico”, como el mismo lo definiera aquella noche. Cada arruga había sido cincelada por el dolor, el sufrimiento, las desilusiones y la suma de todas denunciaba su sabiduría.

Moisés, el caudillo del Éxodo, escribió: Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigan al corazón sabiduría. Hay arrugas producidas por la gestualidad, otras por el vicio o la vida desordenada, otras que vienen por la vejez. Pero las arrugas son inevitables; el bisturí no rejuvenece pero puede ridiculizar.

¿Qué arrugas queremos tener? El enojo y la risa marcan nuestro rostro. Pero también puede marcarlo la sabiduría. Que nuestra vida sea tan plena, tan cercana a Jesucristo, que las huellas de su presencia surquen nuestro rostro mostrando que no hemos vivido en vano y que su cercanía ha dejado en nosotros la marca de la sabiduría.

 

*Salvador Dellutri: Pastor, Profesor, Periodista, Conferencista y Escritor de libros como: “El mundo al que predicamos”, “En Primera Persona”, “Las Estaciones de la alegría”, “Hay que matar a Jesús”, “El desafío posmoderno” entre otros. Produce dos programas de Radio Trans Mundial, “Tierra Firme” y “Los Grandes Temas”.

 

 

 

2 Comments

  1. Claudia Chevez dice:

    Me imagino que el caminar de estos hombres de Dios a sido largo y nosotros estamos disfrutando todo ese conocimiento Gloria a Dios por darles larga vida

  2. Gabriel dice:

    Para quienes tenemos dificultad en el entendimiento cabal de las Escrituras, èstos articulos asì como los de los demàs participantes, nos es de gran ayuda y regocijo. A Rtm y redactores gracias por la generosidad de dejarlos a nuestro alcance , asì como por la busqueda permanente de generarlos desde diferentes enfoques. Y a Dios, gracias por mostranos a su Hijo y su Palabra por diferentes medios . La paz y gracia estè con la Iglesia del Señor.

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