Becerros de Oro

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Becerros de Oro

Lectura: Éxodo 32:1-8

“Mía es la plata y mío es el oro, declara el Señor de los ejércitos.” Hageo 2:8

Dios nos invita constantemente a evaluar la dirección que estamos tomando y con ello, y la oración necesaria, (como para recordar nuestra identidad) a redireccionar los pasos para no alejarnos de Él. Aun así, somos propicios a fundir becerros de oro atribuyéndoles poderes que sólo Dios posee. Dios es totalitario para nuestro bien, omnipotente, sin rival. Nos dio libertad con Cristo y en ocasiones parecemos esclavos, como si aún estuviéramos presos en un Egipto espiritual. Faraón nos persigue, pero Dios continúa abriendo las aguas para que crucemos en seco el mar de las pruebas (de Dios) y tentaciones. Faraón intentará perseguirte una vez más para herirte y para embriagarte con sus promesas de ganancia y vida fácil si construyes altares a tu becerro de oro. ¡Entroniza al Señor! El cristiano que se sienta perseguido, tiene de qué gloriarse.

Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos. (2 Timoteo 3:12). Debemos estar atento a los faraones que nos asedian con su artillera pesada y poner nuestra confianza en Jesús. El salmista lo dijo: Algunos confían en carros y otros en caballos, pero nosotros en el nombre del Señor nuestro Dios confiaremos (Sal 20:7).

Huye de la tentación de fundirte becerros de oro vivir en endiosamiento confinando al Dios de los cielos- para vivir una vida abundante. O becerro de oro o Cordero proveedor. Dios no juega a la lotería. Él es dueño del oro y la plata (Hageo 2:8) y sabe de qué tenemos necesidad.

Faustino J. Zamora V, Cuba

No busques en tus afanes lo que sólo puedes encontrar en Dios.

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