Añadiendo a tu fe

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Añadiendo a tu fe

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

Escuche aquí el programa:

¿Hay que añadir algo a la fe?

2ª Pedro 1: Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra:

2 Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,

por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;

al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;

a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.

Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Hay una labor delante de nosotros; hay más trabajo que hacer.

Un Pedro ya anciano escribe a los creyentes de la 2da. generación y los iguala con él y con los demás: recibieron una FE tan preciosa como la nuestra (1:1) Y el apóstol, como un padre toma de la mano a un hijo y le enseña a dar sus primeros pasos; encamina a los nuevos creyentes a crecer en la vida cristiana, vida que comienza con un acto de fe.

Esa fe que nos ha llegado a través de conocer a Cristo, de haberle aceptado como Salvador y Señor, esa fe que como dice Hebreos 11:6 nos permite agradar a Dios, es la base de nuestro conocimiento como creyentes; dice Pedro: Está bien, ahora ya creyeron, pero no se queden sólo con eso, al creer en él somos PARTICIPANTES DE LA NATURALEZA DIVINA. Esa es la mejor definición de cristiano que encontramos en la Escritura (vs 4). Hemos nacido a la familia de Dios y tenemos su naturaleza dentro de nosotros. Esa es la diferencia entre tener una religión y tener una relación con Dios.  Hay personas que tratan de vivir externamente como un cristiano, pueden tener “apariencia de piedad”, quizás por su ropa, o por la ausencia de adornos o maquillaje, o por la ausencia de “marcas”; quizás han podido escapar de las contaminaciones del mundo;  pero si  les falta en su interior la naturaleza divina que sólo viene por la fe en el Hijo de Dios, aun pudiendo escapar de las marcas del mundo, no pueden escapar de sus corrupciones, es decir,  son lavados por fuera pero en su interior no han cambiado. Eso es religión.

Sin embargo, cuando tenemos una RELACIÓN con Dios que comienza cuando depositamos nuestra fe en Él como Salvador y Señor, vamos experimentando un proceso interior. La limpieza inicia dentro de nosotros y se va exteriorizando.

Pedro inicia este capítulo animándonos por todo lo que Dios ya ha hecho por nosotros.

Él nos ha dado recursos increíbles.

  • Nos ha dado todo lo perteneciente a la vida y a la piedad.
  • Nos ha dado Su divino poder.
  • Nos ha dado Su naturaleza divina.
  • Nos ha dado Sus preciosas y grandísimas promesas.
  • Nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir la vida cristiana.

Hay algo más allá de ser salvos, del nuevo nacimiento: hay crecimiento. El apóstol nos insta a que pongamos todo empeño en crecer espiritualmente y nos enumera los pasos que debemos seguir. Pero hay un “cómo”: obrando con toda diligencia.  La versión Reina Valera dice, “poned toda diligencia en añadir a vuestra fe”.

Esa palabra diligencia significa “estar apremiado,” “hacer lo mejor de uno,” “hacer algo con gran esfuerzo”. No es un esfuerzo a medias. No es un intento sin ganas. Es un esfuerzo intenso. Y nosotros no podremos crecer espiritualmente sin un esfuerzo intenso. Tenemos que actuar con gran esfuerzo en base al poder que Él nos ha dado. Es Su poder, Su fuerza, Su motivación, pero tenemos que cooperar con ser diligentes en hacer el gran esfuerzo de vivir la vida cristiana en dependencia de la vida divina que Él ha puesto en nosotros.

En los versículos  5 al 7, el apóstol Pedro nos da un proceso, un patrón de crecimiento cristiano. Él dice “suplementa tu fe”, “añádele a tu fe”,  necesitamos apoyar nuestra fe, sostenerla, levantarla. Significa suministrarle “en gran medida”. Nuestra fe necesita ser provista de otras gracias cristianas. Y a continuación encontramos la lista de siete gracias que debemos agregar a nuestra fe:

  • virtud
  • conocimiento
  • dominio propio
  • perseverancia
  • piedad
  • afecto fraternal
  • amor

Warren Wiersbe, en su comentario de este pasaje, dice:

Pedro no nos sugiere que agreguemos estas virtudes a nuestra fe de la manera en que se agregan las cuentas en el hilo de un collar. Más bien cada virtud nos ayuda a desarrollar la próxima.

Así que él recomienda que desarrollemos la fe, expandamos la virtud; que la virtud debe expandirse al conocimiento y el conocimiento al dominio propio y el dominio propio a la perseverancia, y la perseverancia a la piedad, y la piedad a la fraternidad, y la fraternidad al amor.

Es como pensar en la construcción de una casa construida sobre la base de la fe. La fe es el inicio. Vimos antes que Pedro escribió esta carta a aquellos que habían obtenido la fe mediante la justicia de Jesucristo. Estos son creyentes. Ya la base está puesta en sus vidas. Ellos obtuvieron esa fe de Dios. Esto es fundamental. Es su fe que sostiene toda la estructura de la vida cristiana. Ese es el inicio; la base de su vida cristiana.

No puedes seguir avanzando sin ella.Hebreos capítulo 11, versículo 6: si quiere venir a Dios tiene que creer …”porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que es galardonador de los que le buscan”.  Fe en las promesas de Dios, fe en Cristo como nuestro sustituto y nuestro Salvador; fe en la Palabra de Dios, en las grandes y preciosas promesas que leímos en 2da de Pedro. 

Pero cuando leemos este pasaje  vemos que tenemos que añadir a nuestra fe.

VIRTUD:

RAE: actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos. // Eficacia// Fuerza, vigor, valor. // Integridad de ánimo y bondad de vida.

Quiere decir que nuestra fe tiene que producir efectos, se muestra en hechos, es una fe viva. Los demás tienen que poder ver la fuerza, el vigor y el valor de mi fe a través de mi manera de vivir.

CONOCIMIENTO:

Entendimiento de Dios y de su Palabra que nos da inteligencia para vivir. El conocimiento de la voluntad de Dios, de sus normas para nuestra vida nos llevará a actuar con excelencia.

Jn.17:17: Santifícalos en tu verdad. Tu Palabra es verdad.

Hay más, pero si trabajamos durante la semana en estas dos “añadiduras” de nuestra fe, estaremos listos para agregar las siguientes. Que Dios nos ayude a ponerlas en práctica! 

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