Lo más importante, el perdón

Deléitese
17 Mayo 2017
Lecciones para la vida – 9
17 Mayo 2017

Lo más importante, el perdón

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

Escuche aquí el programa:

Hoy vamos a tratar un punto muy importante en la vida de cualquier persona; pero se torna más importante cuando se es adulto mayor, porque en toda la vida que se ha acumulado, las experiencias, las pérdidas  y las circunstancias pueden haber llevado a guardar resentimientos en el corazón. 

Muchos adultos mayores están atravesando situaciones tristes, de soledad y abandono, lo cual les duele y aflige; eso puede generar rencor, molestia y  disgusto hacia sus hijos, sus nueras, sus yernos, sus hijas, sus nietos o sus bisnietos.

Es por eso que se hace necesario hablar del perdón. Dios mismo en la Escritura nos manda perdonar a los hombres, porque el perdón permite a las personas tener una vida libre.

 Mateo 6:14-15, dice lo siguiente:

14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;

15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Cuando una persona no perdona, lo que sucede en su interior es que la amargura genera un endurecimiento del corazón hacia los demás de tal manera que la persona se empieza a cerrar en un caparazón, se encierra para ya no sufrir, se ensimisma en sus pensamientos, ya no entra en ningún vínculo con alguien porque ya no quiere ser herido. Entonces  deja de amar y deja de sentir amor, ya no puede recibir el amor que otros le ofrecen; se llena de ira, de malos pensamientos y de desconfianza hacia los demás. Por eso, cuando alguien está pasando por situaciones muy tristes y  se siente abandonado y solo, es necesario que aprenda a perdonar, que aprenda a pasar por alto las ofensas.

 La ausencia de perdón está vinculada con la ira, el rencor, el recuerdo constante de lo sucedido… En cambio, el perdón supone dar un paso hacia adelante para poder avanzar a nivel vital y hacer las cosas de diferente forma. Perdonar significa dejar de estar estancado en el pasado.

¡Ponga un alto al resentimiento!

Definitivamente, cuando una persona es agredida, el que tiene la responsabilidad es el agresor. Es normal que podamos sentir  dolor si alguien nos insulta, nos hace menos, no nos toma en cuenta o nos quita algo. Sólo que uno no debe dejar que ese sentimiento le gane y empiece a gobernar sus intenciones y sus actos. Porque entonces esos sentimientos nos llevarán a responder mal por mal y a agredir a otros, e incluso a responder con agresión a aquellas personas que no nos han agredido.

La amargura que resulta de la falta de perdón está siendo estudiada por la ciencia médica que argumenta que es una de las causas de  infartos o ataques cardiacos. Aún por nuestra propia salud y bienestar, nos conviene perdonar. Es cierto que es triste estar solo, que ya no se le considere, que ya no se le tome en cuenta, que no se le hable por teléfono siquiera, pero responder mal por mal no va a resolver las cosas, al contrario, las cosas se van a poner más difíciles. Usted no se va a sentir bien de responder mal por mal y eso le va a agravar mucho su tristeza. Si usted ya tiene tristezas profundas y prolongadas, si usted está sufriendo depresión, el no perdonar puede llevarlo a acelerar ese proceso, lo puede llevar a que entre de lleno en depresión y  que ya no haya motivos para vivir.

Aprendiendo a Perdonar – Perdonar No Es Inherente a nuestra naturaleza.
Aprender a perdonar implica un proceso que se aprende, no una respuesta automática. Nuestra naturaleza pecaminosa (la carne) tiene una alta resistencia a poner de lado las ofensas. Prefiere tomar una ofensa y usar la energía que la ofensa trae consigo de todas las formas negativas. Cada parte de nuestra mente no renovada, nuestra mente carnal, tiene una preferencia a ofenderse, una propensión a guardar rencor, y buscar su propia forma de justicia. Nuestra carne, no renovada, desenfrenada, carente de iluminación y entendimiento, prefiere ser juez, jurado, y verdugo del ofensor.

Aprendiendo a Perdonar – Basados en Cristo
Aprender a perdonar sólo puede alcanzarse completamente después de haber aceptado a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, de otra manera estamos actuando simplemente de acuerdo a nuestra carne. Podemos aprender a “perdonar y olvidar” a un nivel carnal, como una buena obra, pero el perdón verdadero viene del Espíritu de Dios dentro de nosotros. Hasta que nuestra mente haya sido renovada, hasta que seamos iluminados por Su Santo Espíritu, permanecerá una resistencia, una enemistad entre nosotros y Dios, que gobernará cada una de nuestras decisiones (Romanos 12.2: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.)

 Tito 3:3-5 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.  Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,  nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.-

Aprendiendo a Perdonar – Reconociendo Dentro al “Viejo Hombre”
El aprender a perdonar comienza al entender lo que Dios dice en la Biblia acerca del perdón. Parte de nuestro proceso de aprendizaje incluye llegar a reconocer que nuestra carne es realmente hostil a Dios, debe ser doblegada con autoridad, re-entrenada. Nuestro “viejo hombre” debe ser desechado y debemos vestirnos del “nuevo hombre” (Efesios 4:22,24 : En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Colosenses 3:12-14 :  Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.)

 De acuerdo con las Escrituras nosotros somos los que debemos despojarnos de lo viejo, aprender de Dios y escoger Sus caminos. Afortunadamente, no se nos ha dejado solos para tomar decisiones por cuenta propia, porque Dios, nuestro Padre, ha enviado a Su Espíritu para ayudarnos. El Espíritu mora dentro de nosotros y nos enseña (Juan 14:26: Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.). Dios también nos ha dado Su Palabra Infalible, la Biblia, para enseñarnos cómo perdonar. Entonces el consejo para que usted pueda seguir disfrutando su vida es perdonar a todos aquellos que lo han abandonado; perdone a todas aquellas personas que lo han menospreciado, ya sean amigos, familiares, conocidos. Tenga siempre una actitud de perdón, un corazón bondadoso que no busque la venganza ni desquitarse. Esa actitud será agradable a los ojos de Dios y le traerá beneficios en su vida interior que se reflejarán en su exterior.

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