El frasco de fruta

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El frasco de fruta

Lectura: Lucas 12:13-21

“…y lo que has provisto, ¿de quién será?…” v.20

En cierta ocasión me regalaron un muy costoso frasco de fruta en almíbar. Como faltaba poco para cumplir las bodas de plata con mi esposa, decidí esperar esta celebración para destaparlo, y lo dejé en un lugar visible en la sala de mi apartamento. Una noche, intentando prender la luz, mi hijo derribó el frasco que estaba cerca del interruptor; se hizo añicos. En aquel momento pensé: no debemos esperar para disfrutar lo que Dios nos da, nuestra vida es efímera, nadie puede garantizar el tiempo de vida, si disfrutáramos de sus bendiciones, quizás nunca las desaprovecharamos; Sus misericordias son nuevas cada día, comer y disfrutar del fruto de nuestro trabajo es sabiduría como lo enseñó Salomón; lo que atesoramos, ¿para quién será?, a veces no disfrutamos ni lo más esencial, un abrazo, un beso, un te quiero, lo dejamos para después, ¿lo podremos hacer? ¿Estamos seguros de hacerlo más adelante?, cuántas veces fallece un ser querido de imprevisto, hablamos hace unos minutos y luego recibimos la noticia de su deceso, ¿qué tal que seamos nosotros los que partamos?

Disfrutemos en la vida esos pequeños, pero invaluables momentos que Dios nos regala, aprovechémoslos; no tenemos eternidad, debemos disfrutar cada día como si fuera el último. No estoy hablando de derrochar, pero sí de disfrutar; si Dios nos entrega un recurso es para nuestro bienestar, para disfrutarlo. Conocemos personas que han vivido en estrechez económica, a pesar de poseer terrenos de mucho valor, que deciden no vender. ¿Por qué razón? cariño, apego, etc. ¿Quién tiene la culpa? Aun para disfrutar los bienes y bendiciones hace falta sabidura.

Mario Gil Gómez, Colombia

Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 15, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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