El experimento uruguayo

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El experimento uruguayo

Por: Ps. Graciela Gares*

Parte 1:

Parte 2:

Parte 3:

El mundo mira a Uruguay. Comenzó la venta en farmacias de marihuana (cannabis psico-activo) con fines recreativos para adultos.

La ley N° 19.172 aprobada en el año 2013 y reglamentada posteriormente (Dec.  P. E. N° 120/014) declara en su enunciado el interés general de mejorar la salud pública y para ello pretende controlar el consumo de la droga, tomando a su cargo la producción, distribución y venta de la misma en todo el país.

Se argumenta que ante el fracaso a nivel mundial de las políticas anti-drogas y contra el narcotráfico, convenía regular, esto es, asegurar la calidad de la sustancia que llega a los consumidores (controlando el porcentaje de tetra hidro cannabinol), quitarle mercado al narcotráfico, así como detectar y atender a los consumidores problemáticos.

Están legalmente autorizados a adquirir la droga los mayores de 18 años (residentes de modo permanente en el país) que se integren a algunas de las siguientes categorías: sean auto-cultivadores (individuales), miembros de clubes cannábicos o compradores en farmacias. Todos deben estar registrados. Hoy se estima en 60.000 el número de consumidores.

Los  adquirentes en farmacias la obtendrán a un precio sensiblemente inferior al del mercado ilegal, pudiendo acceder a 10 gramos semanales y hasta 40 gramos mensuales para uso personal.

Para algunos observadores, se trata de una legislación “progresista”, que transita en la misma línea de la aprobación del divorcio por sola voluntad de la mujer, del aborto (dar muerte al propio hijo), o el matrimonio gay. Uruguay ha sido pionero en la región consagrando leyes al respecto.

Nos preguntamos si alguna vez alguien evaluará las consecuencias de estos presuntos “avances”, mediante investigaciones serias que releven las gravísimas secuelas emocionales del divorcio en los hijos, los millares de niños muertos en el vientre de sus propias madres por abortos o las vidas que se arruinarán por el consumo de drogas.

Desde nuestro punto de mira, no es extraño que un país altamente secularizado tenga un alto número de suicidios y muchos de sus habitantes necesiten drogas para vivir.

La regulación del consumo de la marihuana se ha catalogado como un “experimento” uruguayo. Varios periodistas de países extranjeros llegaron a nuestro suelo para observar “in situ” el comienzo de la venta legal de esta droga. Algunos manifestaron que venían a aprender de la situación uruguaya ya que la medida adoptada nos coloca a la vanguardia de las políticas liberales sobre drogas.

Pero el experimento no nos pertenece sólo a nosotros. 
El multimillonario George Soros saludó el “ensayo” uruguayo y respaldó que nuestro pequeño país oficie de “laboratorio” para realizar esta experiencia, ya que entiende que el mundo debe emprender el camino de la regulación. Nuestro anterior presidente, el Sr. Mujica, declaró haberse reunido con Soros previo a la aprobación de la ley uruguaya.

Dicho magnate estadounidense pertenece al grupo Bilderberg que reúne a los grandes capitales, la elite política y financiera del mundo (tildados “los amos del mundo”), un foro que pretende regir la civilización actual. De modo que el experimento uruguayo podría catalogarse como mundial.

En lo personal, lamentamos que nuestro país sea utilizado como “conejillo de Indias” para experiencias de resultado incierto como la que hoy estamos abordando. Aún más, cuestionamos que se haya consultado a extranjeros en vez de plebiscitar mediante consulta popular a los propios uruguayos, quienes deberemos afrontar las consecuencias que la experiencia traiga aparejadas. Hasta parece cuestionable la consulta desde el punto de vista de la soberanía uruguaya.

Si bien todos estamos de acuerdo en que el flagelo de la drogo-dependencia que azota a occidente se le ha “ido de las manos” a los distintos gobiernos, nos parece necio considerar que quienes detentan el poderío económico mundial estén dotados de la sabiduría necesaria para resolver el problema.

Cuando el ser humano se ve superado por las circunstancias debe mirar al cielo, a su Creador y reclamar, como lo hiciera Salomón en la antigüedad, el conocimiento divino que precisa para gobernar una nación.

A propósito, recordamos un incidente relatado en el texto bíblico cuando Josué un gobernante del pueblo israelita debió tomar una decisión importante y no consultó a su Dios (Josué  9:14 – La Biblia). Josué resultó engañado por los gabaonitas y acabó haciendo la paz con los enemigos que debía destruir.

Tiempo después otro profeta bíblico Isaías también se preguntó: “¿No consultará el pueblo a Dios?”.

Volviendo al contexto  social uruguayo nos preguntamos: ¿en qué se sustenta la demanda de marihuana?

La droga es buscada por sus efectos psico-activos (“pegue”) que generan sensación de bienestar (estimula la liberación del neurotransmisor dopamina, hormona generadora de placer), distensión, hilaridad y euforia.

Varios consumidores la definen como un producto ansiolítico, calmante de la ansiedad.

Pero pocos hablan de los efectos secundarios que también están presentes y afectan a los consumidores: pánico, problemas de concentración y memoria, problemas cognitivos (distorsión de la percepción que afecta la capacidad de juicio), síndrome a-motivacional (desinterés, indiferencia), disminución de la fertilidad por afectación del Sistema Nervioso Central y del sistema hormonal. Ello sin considerar otros daños orgánicos derivados del consumo habitual.

El consumidor sufre un deterioro de sus vínculos sociales asociable, en algunos casos a vivencias paranoicas, irritabilidad y agresividad.

La Sociedad de Psiquiatría del Uruguay advirtió lo siguiente:

“La marihuana puede inducir episodios psicóticos agudos: experiencias e ideas delirantes, alucinaciones, etc. Además es un factor de riesgo para la esquizofrenia, precipitando el inicio de la misma en edades más tempranas, en un número pequeño pero significativo de jóvenes, actuando como factor crítico aunque no único.

El consumo puede inducir la aparición de trastornos del estado del ánimo e incidir sobre su frecuencia e intensidad y si bien los estudios no son concluyentes, acentuar el riesgo de autoeliminación. La marihuana puede desencadenar crisis de pánico, y en los dependientes la prevalencia de trastornos de ansiedad es elevada.

La comorbilidad entre trastornos de personalidad y uso de sustancias-frecuentemente cannabis- es también importante.

También presenta efectos adversos físicos: taquicardia, hipotensión postural, bronco-dilatación, aumento de riesgo de enfermedades respiratorias (EPOC y cáncer de pulmón), alteraciones inmunitarias, de las hormonas sexuales y del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal.

Algunos estudios mostraron que los niños expuestos durante el embarazo disminuyeron su capacidad verbal y memoria, en la edad escolar fueron más hiperactivos, y en la adolescencia tuvieron mayor dificultad para actividades que requieren integración visual o atención sostenida.”

Es difícil pensar que alguien se exponga a todos estos riesgos sólo por placer.

¿Cómo debemos mirar a la persona que va a la farmacia a buscar la droga?

A pesar de las manifestaciones y alardes de ser individuos liberados y felices, se trata de personas que necesitan de una “muleta química” para enfrentar la cotidianeidad de sus vidas. Ellos tienen un severo sufrimiento emocional, mucha tristeza, ánimo depresivo y crisis existencial, pues no le reconocen un sentido valioso a sus vidas.

Ello no los hace peores ni mejores que los demás ciudadanos y más que rechazo o cuestionamiento deberían despertar nuestra compasión como la que exhibía Jesucristo ante los que sufrían.

Todo adicto es un ser que busca a Dios y aún no lo ha encontrado.

Respecto al experimento uruguayo, algunos resultados negativos del experimento ya podrían anticiparse:

La Sociedad de Psiquiatría de Uruguay advirtió que habría “aumento inevitable del consumo per cápita como aconteció en Holanda cuando se desarrollaron políticas benignas y tolerantes hacia su consumo.”

También puede preverse la continuidad del negocio del narcotráfico en nuestro medio, ya que los menores de 18 años que no tienen acceso a la droga legal la continuarán consiguiendo en el mercado ilegal. Asimismo, los adultos que demanden una dosis mayor a la que le asigna el marco regulatorio estatal, probablemente completen su dosis adquiriéndola ilegalmente.

También es dudoso que se logren efectivizar los controles que la ley prevé. Un Estado que falla en controlar las faltas de sus ciudadanos en los espacios públicos (infracciones del tránsito, problema de la basura en sus calles, etc.) difícilmente podrá controlar infracciones en los espacios privados (que no se cultiven más de 6 plantas al interior de los hogares, o más de 99 en los clubes cannábicos o que no se venda a menores).

¿Qué alternativas quedan entonces para lidiar con el flagelo social de la droga?

Creemos que apuntar a la disminución de la demanda, es decir, que no existan clientes para el negocio de las sustancias psico-activas.

Para ello es preciso tener en cuenta que los factores de riesgo para involucrarse en adicciones son las disoluciones familiares, el abandono parental de los hijos, la educación con falta de límites o demasiado autoritaria y violenta, el fracaso educativo, la baja autoestima, contra-valores como el consumismo y materialismo, la falta de perspectivas de futuro y el vacío espiritual y existencial, entre otros.

Es preciso por tanto implementar políticas de Estado que generen escenarios que fortalezcan las estructuras familiares a fin de que puedan cumplir a cabalidad sus objetivos, promuevan valores culturales trascendentes (trabajo, solidaridad, honestidad) y fomenten la espiritualidad de las personas.

De hecho, las experiencias exitosas de recuperación de adictos en nuestra sociedad están siendo protagonizadas mayoritariamente por centros cristianos (que ofician de segundo hogar) donde se enseña al adicto a creer y experimentar el amor de Dios hacia él, perdonar y perdonarse, esforzarse, respetar y respetarse y proyectar su vida en clave de servicio a Dios y a su prójimo.

Allí se cumplen las palabras de Jesús: “Así que si el Hijo (Cristo) los libera serán verdaderamente libres. Conocerán la verdad y la verdad les hará libres.”  Juan 8: 32, 36.


*Ps. Graciela Gares
– Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

1 Comment

  1. Gabriel dice:

    “Y no nos deje caer en tentación, sino libranos del mal. Porque tuyo es el reino , y el poder, y la gloria por todos los siglos. Amén”. Mateo 6 13.
    Sí, parecer ser que no somos tan originales como se nos quiere hacer ver, cuando detrás de todo están sociedades secretas entrelazadas con poderes políticos, financieros, religiosos en forma de corporatocracia que están por encima de nuestras decisiones democráticas(?).Así, nuestras farmacias también coinciden en sus mostradores y sus farmanuarios decisiones que se toman en forma mundial, con apariencia perniciosa de acuerdo a estudios críticos como resulta del libro “Mala farma” o dentro de las opiniones la del Dr. P. Gotzche. Y si de ser “conejillo de Indias” se trata no podemos olvidar
    al Inst. Tavistock gestor de programas experimentales a quién se le atribuyen siniestros fines en todo lo que tiene que ver con nuestro diario vivir, que se le adjudica desde fomentar guierras hasta crear ídolos.Recordemos siempre o transmitémosle al que no es cristiano que Jesús:

    Nos promete sanar quebrantados del corazón, libertad a los cautivos(Lucas 4 18),del pecado(Romanos 6 18),no sujetos a esclavitud(Gálatas 5 11) y que nueva criatura somos. Que no nos dejemos influenciar por las cosas vanas de la vida que traen ansiedad , que hay consecuencias que son directas de nuestra desobediencia. y que Él nos escucha antes de que hablemos.” Y Él os dió vida a vosotros, cuando estabais muerto en vuestros delitos y pecados en los cuales anduvistes en otro tiempo siguiendo la corriente de éste mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia” Efesios 2 1 .Utilicemos las palabras de Dios para que el rebaño aumente y oremos a nuestro Padre que nos de fuerza para ser obedientes. En el nombre de Jesús. Amén

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