Un liderazgo compasivo

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Un liderazgo compasivo

Por: Esteban Larrosa*

El asesinato a quemarropa de un policía que realizaba un servicio de vigilancia en una pizzería de Pocitos ha conmocionado a la sociedad uruguaya. Al mismo tiempo, las declaraciones sobre el triste episodio del Sub-Secretario del Ministerio del Interior, Jorge Vázquez, provocaron otro tipo de reacción: indignación y mucho malestar. ¿Por qué? Por ceñirse a subrayar la letra de la ley que describe ese tipo de servicio que brindaba el efectivo policial como una actividad ilegal. Al elegir este camino, Vázquez dejó de lado todo el drama humano y social que estaba planteado en esa terrible escena puesta en las pantallas de los principales canales de televisión y que nos impactó a todos.

La percepción que la población está teniendo hacia diversos agentes sociales que están en puestos de preeminencia, se resume en una frase muy repetida: “Les falta compasión.” El formalismo organizacional, el proteger su posición y priorizar los procedimientos, reglas y estatutos hace correr el riesgo que quienes se encuentran en posiciones de administración y gestión se vuelvan impermeables a la necesidad del otro, obturando esta capacidad humana básica que es la empatía. A pesar de ello y la responsabilidad que les compete, no carguemos todas las tintas sobre el número dos del Ministerio del Interior. Hoy día existe esta gran carencia en muchas de las clases dirigentes, tal vez en nosotros mismos, y esta es la de ejercer un liderazgo compasivo.

Una necesidad globalizada.

En medio de una de las campañas electorales por la presidencia de los EEUU, leí un editorial del prestigioso New York Times en el que subrayaba la necesidad que surgiera para la actual crisis de la principal potencia mundial un nuevo liderazgo político. En sus propias palabras: “Este país necesita un liderazgo sensible, un liderazgo compasivo, un liderazgo honesto y un liderazgo fuerte.”

Antes de ello, llegó a mis manos un artículo titulado: “The Compassionate Organization in the 21st Century” que traducido sería “La Organización Compasiva en el siglo XXI”. Sus autores, Debra Stephens y Ronald Hill dicen que la organización compasiva del siglo 21 “debe crear un ambiente estimulante y dinámico que esté abierto a nuevas ideas, que sea amigable a sus miembros, y focalizado en el éxito personal y organizacional.”

A comienzos del 2009, un autor de trasfondo musulmán (Louay M. Saffi) publicó el libro: “Leading with Compassion” que traducido es: “Liderando con Compasión.” El autor recurre a las tradiciones proféticas de esta religión para recuperar esta preciada virtud. Un tipo de liderazgo capaz de “inspirar a las comunidades, potenciar sus miembros, y desarrollar tradiciones que estimulan la cooperación, el apoyo y socorro mutuo.”

En un curso de liderazgo y organizaciones que seguí durante dos años, el tema apareció reiteradamente en la discusión con personas que funcionan como consultores organizacionales, mostrando la carencia con que las instituciones asesoradas trataban a su gente y sus clientes.

Luego, he presenciado diversas conversaciones entre gerentes, empleados y diversos mandos medios en variados ambientes organizacionales que demuestran un hambre tremenda de compasión en sus relaciones.

¿Por qué?

Es que el sistema actual nos devora, no nos valora como personas, sino que nos trata como engranajes de las sofisticadas maquinarias corporativas e instituciones, ya sean públicas o privadas, y que cuando ya no servimos nos remplazan sin ningún tipo de misericordia o consideración.
La filosofía del use y tire la hemos exportado al trato con las personas, haciéndolas sentir simples objetos de la frenética sociedad de consumo que deshecha las cosas y las personas como simples pañuelos descartables.

Por ello, es que luego de entregarnos de alma y cuerpo a la técnica, el consumo, y una acelerada carrera hacia la cumbre del éxito y la realización personal, pisando cuanta cabeza sea necesaria, nos encontramos al punto de agonizar por falta de una mano compasiva y que se interese realmente en quién soy y mis necesidades de manera solidaria.

Todo esto reafirma, aún más, el convencimiento de este escritor, que la actual crisis mundial tiene su base en la pérdida de valores del mundo occidental, forjados por la cultura judeocristiana, y que hoy son despreciados tan livianamente, sin percatarse que en ello está su actual tragedia.

Volviendo a las raíces.

Uno de los escritores del evangelio, Mateo, dice que Jesús “al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:36).

Es interesante notar lo que dicen los estudiosos sobre el término griego que utiliza el autor para expresar los sentimientos de Cristo, literalmente significa: “Se le enternecieron las entrañas.” Generalmente nosotros ubicamos el amor en el corazón. Decimos: te amo con todo mi corazón, para expresar un sentimiento muy profundo por la otra persona. Sin embargo, en la cultura hebrea, los sentimientos de amor y lástima se ubicaban en las entrañas. De allí tal vez, es que recibimos y adoptamos el término cada vez menos utilizado: “Te amo entrañablemente”.

La palabra griega traducida “compasión”, en el texto citado, supone una respuesta visceral a la difícil situación de los demás, lo que permite conectar con su dolor. Sí, la identificación con el dolor de los demás, nos debería lleva a la adopción de medidas concretas en su nombre. En eso es que el cristianismo se basó para realizar su revolución hace 2000 mil años, en la compasión de Cristo por todas las gentes.

El mundo de hoy precisa un liderazgo al que se le enternezcan las entrañas, que deje de obrar fría y calculadamente, solo fijándose en los indicadores macro-económicos de su estado de resultados, los datos estadísticos, los beneficios políticos y olvidando que trabaja con y para la gente. Que liderar es servir y expresar el amor al prójimo, es una conmoción visceral que nos mueve a darnos a quien lo necesita.

Solo viviendo y sintiendo como Cristo, podremos llegar a desarrollar un liderazgo compasivo, porque veremos a la gente como la veía Jesús: Con las entrañas enternecidas.

*Lic. Esteban D. Larrosa – Director RTM Uruguay

4 Comments

  1. Excelente comentario!!! Muy claro y exacto!!! Humanización está faltando que se demuestra en compasión!!! La forma y ejemplos bíblicos con los cuales ha rematado o finalizó el artículo no debe ser motivo de análisis de quienes comentamos el comentario porque terminamos -como siempre- en debates y comentarios que generan -nuevamente- la falta de compasión o el yoismo donde todos queremos tener el éxito y la fama y se pasa al olvido del primer comentario que ese realmente el exitoso y esto no se trata de competencias! Lo que vale es ver que nos está pasando y no para ser utilizado en campañas políticas sino para encontrar entre todos la solución y en la falta de compasión cada uno verá como lo trabaja para recuperarla. Por lo pronto, este Vazquez parece lo hizo y al menos, a la viuda de coronel le dio otra respuesta, más humana. Salud!

  2. Gabriel dice:

    “Y Jehovå dijo a Caín:Donde está Abel,tu hermano? Y el respondió: No sé.Soy yo acaso guarda de mi hermano? Y Él le dijo:Que has hecho?La voz de la sangre de tu hermano clama a mi desde la tierra. Génesis 4 8
    Seis cosas hay que odia el Señor, y siete son abominación para Él:ojos soberbios,lengua mentirosa,manos que derraman sangre inocente,un corazón que maquina planes perversos,pies que corren rápidamente hacia el mal…Proverbios 6 17
    Oportuno y ajustado el artículo para poder decir que el Evangelio es vigente y necesario para el hombre que ha decidido vivir sin él. SEÑOR que tus mandamientos estén en nuestro corazón,que modifiquen nuestras conductas hacia el bien,de día y de noche,y tu consuelo llegue a otra familia que ha visto como un ser querido los ha dejado en forma violenta.En el bendito nombre de tu hijo,Jesús.Amén.

  3. Darwin castro dice:

    Exelente reflexión es el espejo de nuestra sociedad de hoy, con la perdida de valores, nos va atrapando esta forma de ver el mundo cada día se aparta mase de Dios , no vuelven por las sendas antiguas y lo que hacen es que cada vez mas se aproxime la venida del Señor nuevamente

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