Agua de Vida

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Agua de Vida

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

Escuche aquí el programa:

El Agua: Líquido vital

El agua está presente como parte fundamental de nuestra vida. Los siguientes datos así lo muestran:
• El ser humano utiliza un promedio de 200 litros diarios de agua
• El agua en los seres humanos representa entre un 65% a un 70% del peso corporal y se encuentra en los huesos, la sangre, tejidos musculares y en todos los fluidos del cuerpo humano.
• Los vegetales que consumimos contienen alrededor de un 95% de agua.
• El tomate contiene un 95%
• La manzana contiene un 85%
• El melón contiene un 98%
• La papa contiene un 80%

El ser humano necesita un mínimo de cinco litros de agua diarios para subsistir. Sin embargo, considerando los aspectos de higiene personal y usos domésticos, se calcula en un promedio de 200/250 litros según datos de la OMS (Organización Mundial de la Salud).
El agua es un líquido vital. Lo necesitamos para vivir, para poder cumplir todas las funciones bioquímicas de nuestro organismo.
¿De dónde sale toda el agua que necesitamos?
Hay cerca 1,4 billones de kilómetros cúbicos de agua en la Tierra. Además, la atmósfera sostiene cerca de 12.000 kilómetros cúbicos de agua a cualquier hora, mientras los ríos y los lagos de todo el mundo almacenan cerca de 120.000 kilómetros cúbicos. Cada día cerca de 1.200 kilómetros cúbicos de agua se evaporan del océano, la tierra, las capas de hielo, etcétera. Mientras, una cantidad semejante de lluvia cae en la tierra. Está claro que en la Tierra hay agua suficiente para sostener la vida de todos los seres vivos, pero la administración ineficaz de los recursos, la contaminación, la inadecuada planificación de la población, ha hecho que grandes cantidades de personas no tengan agua potable disponible.

En el libro del Apocalipsis 14:6, 7, se dice quién provee el agua que hay en este planeta:

“Vi entonces a otro ángel que volaba en lo alto del cielo. Llevaba buenas noticias de valor eterno, para la gente de todos los países, razas, idiomas y pueblos.
Decía con fuerte voz:
“Honren a Dios y alábenlo;
ha llegado el momento
en que él juzgará al mundo.
Adoren al Creador
del cielo y la tierra,
del mar y los manantiales de aguas”.

Agua: símbolo bíblico

El agua es mencionada en la Biblia casi 400 veces. Es usada para simbolizar realidades espirituales y principios que nos ayudan a entender mejor nuestra relación con Dios, el Padre celestial.
Por ejemplo, el agua es símbolo de limpieza emocional y espiritual. Cuando Jesús de Nazaret tomó una palangana, y la llenó con agua, comenzó a lavar los pies de los discípulos, incluyendo los pies de Judas Iscariote.
Jesús evidentemente hizo esto para enseñarnos algo. Él es capaz de lavarnos, de limpiarnos, de hacer que los pecados, aunque sean de un rojo intenso, sean más blancos que la nieve y la lana. ¿Es posible, independientemente del pasado que uno haya tenido, ser completamente limpio ante Dios? Sí, esa es una de las funciones sacerdotales de Jesucristo a favor nuestro. El relato citado arriba sobre el lavar los pies, nos enseña que hombres y mujeres comunes y corrientes, independientemente de la historia de su vida, como los 12 discípulos, pueden ser lavados con la preciosa sangre de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Jesús: fuente de agua viva

Jesús es la fuente de agua viva. Él se coloca así mismo como símbolo de agua, y no cualquier agua: agua viva. Los hombres y mujeres solo pueden tener vida, y tenerla en abundancia y plenitud, además de la vida eterna, gracias a Dios y por medio de su Hijo, Jesucristo, el Agente Principal de la vida. En una ocasión, Jesús le dijo a una mujer samaritana que estaba junto a un pozo, cerca de Sicar, que el agua que Él le daría se convertiría dentro de quien la bebiera en ‘una fuente de agua que brotaría para impartir vida eterna’, ( Juan 4:7-15). Es decir, que si bebemos del Padre y del Hijo, bebemos agua viva, y nos convertimos en una fuente de agua que imparte vida. Una persona que bebe de Dios y de ese manantial divino que es el Espíritu Santo, dijo Jesús que de su interior fluirían “corrientes de agua viva”. Así que una persona que se alimenta y llena su mente, su corazón y practica en su vida lo que aprende de Dios, fluyendo en la guía de su santo espíritu, es capaz de ser un manantial de agua viva del cual otras persona pueden beber y nutrirse.

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