El principio del reemplazo

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El principio del reemplazo

Lectura: Efesios 4:22-32

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre.” v.22

Cada fin de semana nuestra familia se dedica a limpiar toda la casa. Desde el más grande hasta el pequeñito tienen una labor en la limpieza de los ambientes. Se mueven muebles, camas y cualquier otro objeto para obtener una buena limpieza. Cuando llegamos al fin de toda la labor, disfrutamos de tener ambientes limpios y agradables.

En la vida cristiana tenemos que hacer este ejercicio constantemente. La palabra de Dios dice que debemos despojarnos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos. (v.22). Si queremos tener vidas victoriosas sobre los hábitos pecaminosos, debemos despojarnos de los deseos engañosos y sus actividades. Seguidamente, la Palabra de Dios añade: “renovaos en el espíritu de vuestra mente”. (v.23). Esto es, reemplazar nuestros pensamientos por los de Dios, a través de Su Palabra. Finalmente, la Biblia dice vestíos del nuevo hombre, creado según Dios. Debemos crear hábitos que agradan a Dios, y que son el resultado de poner los pensamientos de Dios en nuestro corazón.

El crecimiento espiritual no consiste sólo en desechar los deseos pecaminosos; también debemos desechar sus acciones y hábitos. La vida cristiana tiene que ver más en hacer lo que agrada a Dios, que dejar de hacer lo que no agrada a Dios. La clave para una vida victoriosa es desechar y reemplazar. Los pensamientos de Dios deben reemplazar los nuestros, y las acciones que le agradan deben reemplazar nuestros hábitos pecaminosos. Recuerde que no sólo es desechar lo malo; se trata de reemplazar lo malo con lo que agrada a Dios.

Edward Zacarías, Perú

Para una vida victoriosa el principio del reemplazo es vital.
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 15, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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