Veinte años de estorbo

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Veinte años de estorbo

Lectura: Jeremías 20:7-11

“Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.” v.7

En el Seminario de estudios teológicos el rector, un hombre sencillo y muy profundo en el conocimiento de la Palabra de Dios, nos hablaba acerca de un hombre lleno de títulos, digno de honores, con una gran trayectoria en la obra cristiana. Este hombre se enorgullecía de sí mismo, de sus actos y hasta de su relación con Dios. Un día se presentó ante el Señor, y le dijo: “Señor, durante veinte años no he hecho otra cosa que servirte en todo lo que se me ha presentado; todo lo he hecho de manera excelente. ¿Qué más puedo decirte?” Al momento escuchó la voz de Dios respondiéndole: “veinte años estorbándome”.

El Cristiano, como indicio de madurez espiritual, anhela servir en la obra del Señor, al menos es ese el deber ser. Todos queremos ofrecer nuestros talentos; contribuyendo a la expansión del Reino de Cristo, es meritorio, además, es nuestro deber. Sin embargo, más allá del deber, de lo que se trata es de hacer la voluntad de Dios, y es en este punto donde algunos se repliegan. Hacer la voluntad de Dios es un acto de valentía, tienes que abandonar tu amor propio y seguir los pasos de Cristo en un terreno poco conocido.

Jeremías no pudo rechazar la seducción del reto que Dios le hizo. Para él fue como un fuego ardiente en sus huesos; sufrió el escarnio, pero no le fue un estorbo. ¿Hemos pensado si nosotros lo somos?

Cris Torin de Marquez, Venezuela

No estorbes, sé útil al Señor.
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 15, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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