Espiritualidad hambrienta

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Espiritualidad hambrienta

Lectura: Eclesiastés 3:10-11

“…ha puesto eternidad en el corazón de ellos.” v.11

En las Cuevas de Altamira, el Yacimiento Atapuerca, o cualquier otro hallazgo arqueológico pueden encontrarse señales que demuestran la espiritualidad del ser humano en busca de la transcendencia. ¿Cuál es la raíz de esta espiritualidad? El libro de Eclesiastés nos habla sobre el sentido de la vida. Seguro que a todos nos suena la frase “vanidad de vanidades, todo es vanidad”. Es de Eclesiastés. Pues allí también podemos encontrar esta afirmación: “ha puesto (Dios) eternidad en el corazón de ellos”.

La eternidad habita en el corazón del ser humano, somos eternos, hemos sido creados para vivir eternamente. Por más que intentemos negarlo o ignorarlo, nuestra naturaleza se impondrá tarde o temprano y nos llevará a la dimensión espiritual, a buscar lo transcendente y a hacernos preguntas sobre el sentido de nuestra vida. En un entierro, en un atardecer, ante la carita de un bebe recién nacido o el cuerpo tirado de un asesinato a sangre fría, nacerá en nosotros la inquietud de conectar con la fuente de la vida, de hablar con el más allá y de escuchar la voz interior.

Dios ¿Por qué? Pero todos esos elementos de la espiritualidad pueden ser una trampa si rechazamos al autor de la vida, al único que ha demostrado ser Dios venciendo a la muerte, a Jesús. Hay muchos caminos donde expresar nuestra espiritualidad, pero solo hay uno que vence al pecado: Jesús. Hay muchas religiones y creencias, pero solo hay una persona que puede llenar de paz el corazón: Jesús.

Acércate a él y lo comprobarás.

José Pablo Sánchez, España

La espiritualidad es un sentido humano hambriento que sólo Jesús puede saciar

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