¿Mensajero o tirano?

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¿Mensajero o tirano?

Lectura: Jeremías 6:19

“Yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos.” v.19

Solemos tener a menudo, incluso desde que somos bien pequeños, cierta confusión o mal entendimiento acerca de lo significan los conceptos de acción, reacción y repercusión por nuestros actos. En nuestro ADN parece estar firme la tendencia a buscar las responsabilidades de lo que nos sucede fuera, y no dentro de nosotros. Parece que nosotros no tenemos nada que ver en lo que nos sucede. Ya desde pequeños solemos pensar que son nuestros padres o maestros los que nos castigan, que son tiranos y arbitrarios, y evitamos reconocernos que hemos sido nosotros mismos quienes hemos atraído males sobre nosotros, por nuestros propios actos.

Nos pasa, no solo cuando somos pequeños, sino también cuando somos adultos. Y a pesar de que debiéramos haber aprendido cómo suceden estas cosas, solemos hacer el mismo razonamiento infantil para explicar lo que nos acontece. En esos casos, culpamos a otros y también a Dios, que parece habernos fallado al no servirnos de parapeto para todo. ¡Cómo si esa fuera Su función, o Su obligación!

Según nuestro texto hoy, el Señor TRAE la desgracia sobre este pueblo infiel, pero es FRUTO DE las maquinaciones de ese pueblo, y no de Dios. Este es un tema recurrente en Jeremías, lo cual no debe confundirnos, llevándonos a pensar que siempre que hay prueba es como consecuencia de un pecado concreto. Sería erróneo obviar que, en demasiadas ocasiones, sufrimos en nuestra carne lo que nosotros mismos hemos atraído sobre ella, y Dios simplemente permite que acontezca para nuestro propio aprendizaje.

Lidia Martín Torralba, España

Señor, Tú eres siempre bueno conmigo, también en la disciplina.
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 16, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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