La Reforma y la libertad de conciencia

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La Reforma y la libertad de conciencia

Por: Lic. Esteban Larrosa*

La Reforma Protestante del siglo XVI emergió en un momento que la sociedad había amalgamado completamente el poder político con el religioso, confundiendo las áreas de influencia y haciendo que la fe cristiana terminara siendo absorbida por un sistema opresivo y corrupto. Durante siglos, el sistema trató de impedir tiránicamente la capacidad de expresar libremente lo que la Biblia, la conciencia, y la razón mostraban con claridad.

Durante cuatro siglos, cristianos comprometidos con el evangelio de Jesús, como Pedro Valdo, Francisco de Asis, John Wycliffe, Juan Huss entre otros, se arriesgaron incluso hasta la muerte por amor a la verdad, marcando la senda por la cual se debería corregir el extravío.
A partir del 31 de octubre de 1517, cuando se publicaron las 95 tesis de Martín Lutero, se logró quebrar el manto de ignorancia que trataba de sostener el sistema opresor, y el mundo occidental pudo respirar nuevamente con la libertad que da el mensaje bíblico.
Un poco más tarde, en abril de 1521, en su comparecencia ante los poderes imperiales congregados en la Dieta de Worms, Lutero concluyó su participación diciendo: “Si no se me convence mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón – porque no le creo ni al papa ni a los concilios ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos – por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable. ¡Dios me ayude, amén!”

La Reforma protestante contribuyó significativamente a la libertad de expresión, basándola en estos aspectos distintivos que marcó el monje agustino:

1) La Supremacía de las Sagradas Escrituras, La Biblia, siendo esta la medida objetiva para juzgar todas las cosas.
2) El uso de la razón para enfrentar argumentos y contrastarlos críticamente.
3) La libertad de conciencia para hablar y accionar en consecuencia con ella.

De estos principios de la Reforma se benefició todo el mundo occidental, abriendo la puerta para que luego en los siglos XVII y XVIII se desarrollaran las ideas de la Ilustración como las nociones de la libertad humana, el derecho a la libre expresión y aún los derechos humanos.

Hoy, enfrentamos la misma tentación a la que sucumbió la iglesia asimilada al imperio romano, la de ser un instrumento manipulador en manos de los poderes políticos demagógicos y populistas (tanto de izquierda como de derecha), que corrompen el mensaje del evangelio, y esclavizan las conciencias. Cada vez que esto ocurrió, desde Constantino hasta el día de hoy, la fe cristiana perdió su impacto liberador en la sociedad.

Por ello, volvamos al origen, en que el mensaje del evangelio en su versión más pura proclamó la libertad contra todo tipo de esclavitud que genera el pecado en la raza humana. Jesucristo nos sigue interpelando cuando afirma que: Si ustedes permanecen en mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos; y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres (Juan 8:31-32 RVC).

*Lic. Esteban D. Larrosa, Director de RTM Uruguay.

1 Comment

  1. Álvaro Pandiani dice:

    Excelente.
    Coincido, no habría noción de derechos humanos hoy, si hace 5 siglos la Reforma Protestante no hubiera vuelto a abrir la Biblia.
    Gracias!!

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