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Relación personal

Lectura: Salmo 23

“El Señor es mi pastor, nada me faltará” v.1

Este salmo muestra una relación íntima entre David y el Señor. Dialoga serenamente el hombre de fe con el Dios todopoderoso. Es una de las porciones favoritas de la Biblia que haríamos bien en guardar en nuestra memoria porque es consuelo y sostén en los momentos cruciales de la existencia.

La clave del salmo está precisamente en el posesivo “mi” que define la relación. “Mi pastor…” es un posesivo de pertenencia, le pertenecemos a Él. Revela una elección personal y una voluntad dispuesta al seguimiento.

Cuando David dice “El Señor es mi pastor” está diciendo que cada mañana al levantarse mira hacia el Señor, que caminará por el camino que El le trace y que en las decisiones buscará su orientación. Se sitúa en el lugar de la oveja poniendo toda su confianza en Él. Eran tiempos de falsos dioses. David renuncia a todos ellos para enfocarse en el Señor.

Nosotros también vivimos tiempos de idolatría. No podemos repetir esas palabras y simultáneamente tener ídolos políticos, artísticos o deportivos, tomarlos como modelo y vivir pendientes de ellos como si fueran guías y salvadores.

El Señor dijo: Mis ovejas oyen mi voz… saben distinguirla de las otras voces, la valoran y disciernen entre la voz del Pastor y la de los extraños.

Todo el salmo depende de las primeras cinco palabras, si las borramos el resto pierde sentido: Los delicados pastos, las aguas de reposo, el confortamiento del alma, el aliento de la vara y el cayado, la mesa tendida y la esperanza eterna, todo obedece a una sola frase: El Señor es mi pastor. Es una declaración de fe de la cual depende toda nuestra vida espiritual.

Salvador Dellutri, Argentina

El Señor me pastoreará siempre
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 16, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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