En la cárcel

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En la cárcel

Lectura: Juan 8:32

“…conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” v.32

Por primera vez en mi vida pisé el suelo de una cárcel.
Fue algo increíble ver como las puertas de hierro se abrían delante de mí y se cerraban detrás, hasta llegar a la sala al final de un largo pasillo.

Me invitaron a predicar en el Centro Penitenciario de Albacete; se celebraba el “Día del Preso” y muchas familias llegaron a la cárcel para estar unas horas con sus familiares internos. Tuve la ocasión de participar con los capellanes evangélicos que desarrollan este ministerio en la cárcel, y con un grupo de presos que asistieron y escucharon con mucha atención todo lo que les compartimos. Algunos de ellos oraron pidiendo ayuda y fuerzas al Señor para tener un cambio de vida real.

Fue una experiencia nueva y conmovedora que me tocó vi- vir, por la que doy gracias a Dios. Siempre es una bendición poder servir y ser de ayuda llevando el Evangelio, el amor de Jesucristo, hasta donde nos es posible. Lo cierto es que hay también muchas personas a nuestro alrededor que están presas, aunque parecen libres; viven esclavas de temores y miedos que no les dejan vivir en paz. Alguien me decía en una ocasión: “ojalá cuando me acuesto, que no me despertara por la mañana”. Expresaba con estas palabras lo difícil que es soportar los conflictos de la propia vida, hasta tal punto que lo mejor sería morir. Pero éste no es el buen ca- mino.

Solamente Jesús pude dar la verdadera libertad del pecado, de ataduras y esclavitudes, libertad que llega a lo profundo del corazón cuando le reconocemos, le buscamos y pedimos su ayuda.

José Luis Briones, España

Jesucristo nos hace verdaderamente libres
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