“El Señor te bendiga”

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“El Señor te bendiga”

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

Escuche aquí el programa:

 

Extractado de Aviva Nuestros Corazones.

Hoy quiero que estudiemos una de las bendiciones más maravillosas en toda la Palabra de Dios. Si tienes tu Biblia, por favor ábrela en Números capítulo 6, versículo 22:

Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: ‘El SEÑOR te bendiga y te guarde; el SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el SEÑOR alce sobre ti su rostro, y te dé paz.’ Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”.

Esta es una bendición sacerdotal. Dios habló a Moisés, y le dijo: “Esto es lo que vas a decirles a Aarón y a sus hijos que deben hacer”. Ahora, ¿quién fue Aarón en relación a Moisés? Aarón fue el hermano mayor de Moisés. Pero Aarón también tuvo un papel muy especial: él fue el primer Sumo Sacerdote de Israel. Así que Dios le dijo a Moisés: “Ve a tu hermano y dile que como sacerdote sobre mi pueblo él es el que debe bendecirlos”. Él debe ofrecer una bendición sacerdotal.

Ahora bien, al estudiar esta bendición, veremos que se basa en una relación de pacto. Las personas que están siendo bendecidas, no son los moabitas ni los amonitas ni los hititas ni todos los “itas” que viven en la tierra de Canaán, hacia donde los hijos de Israel se dirigen. Hay un sentido en el que Dios bendice a justos e injustos. Él manda la lluvia a los que somos sus hijos, así como también a aquellos que no son sus hijos y Él le regala el sol a ambos también. Hay algunos favores y algunas bendiciones generales y comunes que Dios ofrece a todos, pero hay ciertas bendiciones que Dios reserva para aquellos que son Sus hijos. Esta fue una bendición especial para Israel. A la luz del Nuevo Testamento, es una bendición que se puede aplicar a nosotros como hijos de Dios también.
Dios es la fuente, el manantial de toda bendición. La bendición es una idea de Dios. Dios lo pensó. Dios piensa en ello. Él es quien tomo la iniciativa de bendecir a los hijos de Israel. Y él es quien toma la iniciativa de bendecirnos en nuestras vidas.

En cuanto al contexto inmediato en el libro de Números, vemos que los hijos de Israel están en el desierto. Acaban de salir de Egipto, donde fueron esclavos por 400 años. Han sido librados por Dios a través del derramamiento de la sangre del cordero Pascual. Dios los ha librado de Egipto. Él los llevó a través del Mar Rojo, los libró de sus enemigos, los egipcios. Ellos han estado en el monte Sinaí, donde han recibido la Ley de Dios, y ahora es el momento en que van entrar en la Tierra Prometida. Lo que Dios sabe en este momento pero los hijos de Israel desconocen, es que van a pasar los próximos 30 años (tal vez como dos millones de judíos) deambulando por la tierra a través de este desierto árido. Dios sabe que van a necesitar esta bendición. Ellos iban a necesitar provisión. Iban a necesitar de la presencia de Dios. Iban a necesitar la bendición de Dios. Ellos no podrían sobrevivir sin eso. Dios sabía que iba a ser difícil. Él sabía que llegarían a lugares donde no habría agua, o donde no habría nada de comer, o donde serían amenazados por los enemigos. Dios les dijo de antemano, “He preparado una bendición para ustedes”. Esa era una bendición que acompañaría a los hijos de Israel y que los cubriría durante todos esos años de vagar por el desierto, y luego más adelante en la tierra prometida y durante todas las batallas que enfrentarían allí.

Esta bendición era un recordatorio:

  • del amor de Dios por Sus hijos
  • de Su devoción hacia ellos 
  • de Su atención
  • de que Dios estaba pensando en ellos
  • de que Él estaba consciente de ellos
  • de que Él tenía sus ojos puestos sobre ellos
  • de que Él conocía sus necesidades, incluso antes de que ellos las supieran.

Al leer esta bendición, no solo vemos que Dios bendijo a los hijos de Israel, sino que también Dios nos está bendiciendo con estas palabras del Antiguo Testamento; palabras que se repetirán en esencia en el Nuevo Testamento, y también se nos da un modelo que podemos usar.

En el versículo 22 leemos: “Entonces habló el SEÑOR a Moisés, diciendo: Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel, les diréis”… y está textualmente la bendición. Tenemos esta oración, que en realidad está en forma poética, en hebreo. Son tres frases, cada frase dividida en dos partes. Tres coplas. “El SEÑOR te bendiga y te guarde.” Esa es una copla. La segunda es: “El SEÑOR haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia.” Otra copla. Luego la tercera copla, “el SEÑOR alce sobre ti su rostro y te dé paz”.

Nota la repetición en esta bendición. Esa es una de las formas más comunes en la poesía hebrea. En primer lugar, te darás cuenta de dos ocasiones en las que esta bendición habla sobre el rostro de Dios. Las palabras cara, rostro o faz, son la traducción de la misma palabra hebrea para la palabra “cara”. Es una imagen de la presencia de Dios. Dos veces habla de la palabra cara, faz o rostro o presencia de Dios. Al leer esto, nos damos cuenta de que cuando algo se repite en la Escritura, sobre todo en el estilo de la poesía hebrea, significa que ahí hay un énfasis. Al ver la repetición aquí: el Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, el Señor te muestre Su rostro, Su cara, Su presencia sobre ti, nos damos cuenta de que la bendición suprema es la de disfrutar de Su presencia. La bendición suprema es entrar a la presencia de Dios. Ese es el objetivo de los propósitos redentores de Dios, que podamos tener una comunión íntima con Él. Así que la bendición aquí es obtener el favor de Dios; que puedas experimentar Su presencia. Esto se destaca al ver la forma en que se repite la idea de buscar Su rostro.

Al final tenemos el versículo 27: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré“. Así que Dios le dice al sacerdote: “Bendice al pueblo, y al hacerlo, yo los bendeciré”. Romanos 12: 14 dice : “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis.”

¿Y qué de nuestros seres queridos, nuestros amigos y hermanos? Piensa esto por un momento. ¿Qué pasaría en la vida de tu familia, de tus hijos, de tus amigos si Dios hiciera solamente las de cosas que tú hablaras sobre estas personas? Si Dios fuera a bendecir o a maldecir en la misma medida en que tú bendices o maldices a la gente que te rodea, y si Dios fuera solo a cumplir las cosas que tú pediste, los buenos deseos que expresaste, las oraciones de bendición que oraste por las personas, ¿qué tanto serían bendecidas estas personas? Al hablar de bendecir, dirás: “El problema es que, yo no soy un sacerdote”. Bueno, de acuerdo con el Nuevo Testamento, todos hemos sido constituidos sacerdotes para Dios. No dependemos de algún clérigo para llevar a cabo esta función. Esto es algo que como creyentes del Nuevo Pacto todos podemos hacer. Podemos hablar bendición en la vida de los demás. Esta oración es realmente uno de los mejores regalos que podemos otorgar a los demás, tenemos que utilizar nuestras palabras, nuestra boca para bendecir.

Ahora bien, hay otras maneras en que puedes bendecir.

  • con actos de servicio y amabilidad
  • con un espíritu dulce
  • con otras expresiones de amor

Al pensar en las personas que Dios te ha llamado a bendecir, asegúrate de que estés hablando bendición sobre sus vidas. “Dirás a ellos, el Señor te bendiga y te guarde…”. Si pudieras pedirle a Dios cuatro cosas para ti, piensa en todas las cosas que quieres, todo lo que necesitas, todas las cosas que te gustaría ver que Dios hiciera por ti. Pero si tuvieras que limitar la lista, reducirla a cuatro cosas, sabiendo que Dios te daría las cuatro cosas que pidas, ¿qué incluirías en tu lista? Piensa por un momento en las personas que amas: tu esposo/esposa, tus hijos, tus nietos, tus padres, tu pastor, tus amigos. Si solo pudieras pedir cuatro bendiciones para ellos, ¿qué estaría en tu lista?

Una oración como esta es de gran ayuda, porque nos recuerda qué es lo realmente importante; lo que debemos tener en nuestra lista. Esta no es la única bendición en la Escritura, y no es la única forma ‘correcta’ por la que podemos pedir. Pero nos recuerda que esto es lo que realmente importa. Esta es la lista de Dios. Esta es Su lista de cómo Él quiere bendecir a Su pueblo.

1 Comment

  1. Víctor Quezada lopez dice:

    Gracias por las enseñanzas de las sagradas
    Escrituras

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