Farándula

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Farándula

Una reflexión acerca de nuestros “modelos” a seguir

Por: Salvador Dellutri*

El 17 de febrero de 1673 moría en París Jean Baptiste Poquelin, más conocido como Molière, dramaturgo y actor francés que hoy se cuenta entre los grandes escritores de la literatura universal. El problema es que en París se había dictaminado que los actores cómicos no debían recibir asistencia religiosa ni ser enterrados en sagrado. La viuda de Molière tuvo que recurrir al rey, quien logró que fuera enterrado durante la noche para que pasara desapercibido. Sucede que en aquella época, los actores tenían fama de promiscuos, ya que muchos de ellos eran lo que hoy llamamos faranduleros.

¿Qué es la farándula? El término deriva de un vocablo alemán y significa vagabundo; designa a una formación teatral ambulante formada por tres mujeres y siete hombres con un repertorio de entre ocho y diez comedias. Hoy llamamos farándula a comediantes mediocres que se hacen famosos porque exhiben una vida privada escandalosa. Los llamamos mediáticos: personajes sin ningún talento, motorizados únicamente por sus escándalos y que se hacen famosos, ocupan escenarios y promueven espectáculos mediocres generando disputas, altercados, grescas y exponiendo su desenfreno. Las drogas y prostitución son elementos fundamentales de este mundo. Nada tienen que ver con los verdaderos actores, que no necesitan del escándalo porque basan su fama en su reconocido talento.

Los faranduleros son una fauna particular: ventilan los detalles más oscuros de su vida privada, porque saben que sus ganancias están ligadas al morbo del público. Muchos de ellos eran desconocidos que intempestivamente llegaron a la fama como consecuencia de un escándalo, casi siempre de tipo sexual, mientras que otros escalan atacando y difamando a figuras de merecida fama; ignoran la diferencia entre lo privado y lo público; no adhieren a ninguna escala de valores y se burlan de los principios morales. Su única preocupación es convertirse en el centro de la atención.

El fenómeno persiste porque hay muchos intereses moviéndose detrás. Una ficción televisiva cuesta mucho dinero, pero con muy poca inversión, un grupo de periodistas del espectáculo cubren varias horas de pantalla con el show que gratuitamente les brindan estos personajes. Un espectáculo teatral mediocre no necesita hacer inversiones en publicidad: con un escándalo tienen garantizada pantalla y público por toda una temporada.

Esto es muy pernicioso para la sociedad: un escándalo mediático desvía la atención de lo importante y hace que lo trivial oculte lo esencial. No es nuevo: los romanos gastaban un tercio de su presupuesto en circo; eso mantenía tranquila a la plebe y embotaba el pensamiento. Los gladiadores más famosos eran especialmente cuidados, porque la tranquilidad del imperio estaba en mantener al pueblo entretenido. El grave problema es que este tipo de conductas naturaliza la inmoralidad, modifican los valores y generan la idea de que la promiscuidad es una forma de vida válida. Muchos se deslumbran y tratan de alcanzar la meta a cualquier precio. Hay quienes están dispuestos a hacer cualquier concesión con tal de ser parte de este ambiente.

Detrás de bambalinas, se ocultan vidas vacías, personas inmaduras e incapaces de establecer una relación durable. En muchas oportunidades, la desolación y angustia propicia el acercamiento a estimulantes o drogas.

Como dice María Helena Walsh en la letra de su canción El viejo varieté:

Prepárense,
frac trajinado y harapo de lamé.
Siempre es igual:
cartón pintado y un fondo musical.
Disimular,
el espectáculo debe continuar.
La concurrencia espera
sonrisas por afuera
y por adentro ganas de llorar.

Vale la pena reflexionar y sacar nuestras propias conclusiones.

 

*Salvador Dellutri: Pastor, Profesor, Periodista, Conferencista y Escritor de libros como: “El mundo al que predicamos”, “En Primera Persona”, “Las Estaciones de la alegría”, “Hay que matar a Jesús”, “El desafío posmoderno”, “La aventura del pensamiento”, “La Fe y el sentido de la vida”, “Ética y Política”,  “En primera persona” entre otros. Produce dos programas de Radio Trans Mundial, “Tierra Firme” y “Los Grandes Temas”.

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