¿Cómo gestionas tus emociones?

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¿Cómo gestionas tus emociones?

Parte 1:

Parte 2:

Parte 3:

Parte 4:

Por: Ps. Graciela Gares*

Les proponemos comenzar el año con un mensaje que nos empodere en materia de salud. Hablemos de cómo gestionar bien nuestras emociones.

¿Qué son las emociones? Son estados afectivos que nos sobrevienen súbita o bruscamente, como reacción a las experiencias que vivimos. Su importancia radica en que determinan conductas y además inciden sobre nuestra salud. Nos referimos a la alegría, la tristeza, el miedo, la ira, la sorpresa, la vergüenza, etc.

¿Vale la pena ocuparnos de las emociones? Algunos piensan que estas sensaciones pasajeras que nos invaden en el transcurso del diario vivir solo se relacionan con los teleteatros románticos de la tarde y atañen solo a las mujeres. Muchas personas, en particular varones, intentan ocultar sus emociones para evitar mostrarse vulnerables y eso les torna más rudos, fríos. La ciencia ha ido descubriendo con el pasar del tiempo cuánto pesan las emociones en relación al funcionamiento interno del cuerpo humano. La psico-neuro-inmuno-endocrinología es la ciencia que estudia la conexión entre la mente y el cuerpo, analizando la interacción entre el sistema nervioso y otros sistemas diversos como el endócrino, el inmunológico, etc.

Se ha descubierto que existe una conexión entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que ocurre en nuestro cuerpo, es decir, cómo se afecta la fisiología de los órganos. Las emociones suelen originarse a partir de nuestros pensamientos y llegan a ejercer enorme influencia sobre el organismo, de modo que vale prestarles atención. Tienen tal poder de acción que algunas llegan a inhibir el funcionamiento de un órgano, activar o hiperactivar otros, y aun se conoce que hay órganos que reducen su tamaño o se agrandan bajo su influencia. ¡Esto es sorprendente! ¡Las emociones moldean nuestro cerebro!

Un conocido cirujano explicó que un órgano que reside en el cráneo y es parte de la estructura cerebral (el hipocampo), suele reducir su tamaño por muerte de neuronas a raíz de un estrés intenso. Como reacción a ello, otro órgano alojado en la cavidad craneal, la amígdala (o los núcleos amigdalinos) entra en fase de alarma y se agranda su tamaño. Todo ello sin que nosotros nos demos cuenta, aunque experimentemos luego sus efectos. A nivel cerebral también se sabe que se interrumpe la intercomunicación entre los dos hemisferios del cerebro a causa de un estrés intenso o prolongado. El influjo emocional dispara procesos químicos al estimular la secreción de sustancias llamadas hormonas y neurotrasmisores que ingresan luego al torrente sanguíneo, llegando a distintas partes del cuerpo. Las emociones negativas vinculadas a estados de miedo, ansiedad, hostilidad, soledad o depresión, se vuelven tóxicas cuando se cronifican, es decir permanecen en el cuerpo por tiempos prolongados. En cambio, las emociones asociadas a estados de felicidad, bienestar y plenitud son saludables y sanadoras.

Veamos sus repercusiones en la salud de organismo:

  • La cardiología hoy reconoce que la presión arterial puede elevarse súbitamente ante un enojo intenso, reflejando así su impacto emocional.
  • El sistema inmune puede verse bloqueado durante horas por emociones fuertes y duraderas vinculadas a estados anímicos de tristeza, ansiedad o depresión. Y ello nos predispone a enfermar pues un sistema inmune paralizado deja de defender al organismo frente a los gérmenes patógenos, por ejemplo.
  • También tendría disparadores emocionales la disfunción llamada colon irritable o enfermedad inflamatoria intestinal, caracterizada por dolor intestinal, urgencia en evacuar y diarrea.
  • La gastritis a menudo se asocia a nervios que alteran el área digestiva, donde reside una red neuronal importante.
  • El funcionamiento de la glándula tiroides también resulta perturbado cuando ocurre un descontrol emocional.
  • Cuando la mente es afectada por un torbellino de pensamientos perturbadores, no solo el individuo pierde la paz, sino que es probable que el colesterol eleve sus cifras más allá de lo normal.

Por esto concluimos que vale la pena que hombres y mujeres prestemos atención al mundo emocional y aprendamos a gestionarlo saludablemente.

¿Cuál es el mecanismo de acción a través del cual lo que sentimos puede afectar el funcionamiento de nuestros órganos?

Provocando la secreción de sustancias que ingresan luego al torrente sanguíneo. Nos interesan en particular dos sustancias: el cortisol y la dopamina.

Al cortisol suelen llamarle la hormona del estrés, pues interviene en la respuesta autodefensiva del organismo. Es la que nos prepara para luchar o huir en situaciones de peligro. Es una hormona producida por la glándula suprarrenal, entre otras causas, en respuesta al estrés. Una vez que ha sido secretada tiene una vida media en el organismo de 60 a 90 minutos. Pero si es secretado de modo prolongado, debido a que la persona vive en un estado de estrés permanente o crónico, comienza a causar daños al interior del organismo. Entre otros órganos, afecta las células del hipocampo cerebral. El individuo podrá experimentar problemas de memoria, dificultad para el aprendizaje, elevación de la presión arterial, contracturas musculares, daño cardíaco, o alguna perturbación anímica o mental como la depresión. Se han verificado también, casos de infertilidad temporal en la mujer o abortos. Asimismo, puede incrementar el apetito, aparejando a la larga obesidad o afectar el funcionamiento del sistema digestivo.

Vale la pena aclarar que la hormona cortisol es un componente natural y sano en la fisiología del cuerpo humano. Cuando se secreta en una situación de peligro nos posiciona en condiciones de huida o defensa para preservar la vida. Pero su presencia permanente en sangre (a causa de vivir en un estrés continuo) la vuelve corrosiva y tóxica para los órganos que afecta.

La dopamina, en cambio, es conocida como el neurotrasmisor del placer. Un neurotrasmisor es una sustancia química encargada de traspasar señales de una neurona a otra. La dopamina es secretada por el cerebro y se libera en situaciones placenteras. Entre sus funciones está favorecer la memoria, la concentración, la atención y la creatividad. De hecho, mejora la interconexión de las células del sistema nervioso (neuronas). Favorece también las conductas sociales del individuo. Se hallaron niveles bajos de dopamina y serotonina en las personas deprimidas o con patologías como el trastorno bipolar. El nivel de dopamina en sangre disminuye ante estados emocionales de tristeza, miedo, enojo o duda y se incrementa en estados anímicos de confianza, optimismo y alegría.

Entonces, según los sentimientos que alberguemos habitualmente en nosotros ya podemos irnos definiendo como personas generadoras de cortisol o de dopamina.

La ciencia reconoce que la exposición al estrés continuo o a emociones negativas (ira, rencor, miedo, duda, desconfianza) desregulan la producción de neurotrasmisores en nuestro organismo. En cambio, reducir el estrés, respirar bien, hacer ejercicio, escuchar o ejecutar música, reír, hacer jardinería, sociabilizar, respetar las horas de sueño, evitar la cafeína (presente en el café y las gaseosas), expresar afecto (amor por elección no por sentimiento), procurar estar alegres, son factores que reducen los niveles de cortisol.

De todo lo expuesto aprendemos la importancia de regular nuestros estados emocionales.

La buena noticia es que cada persona puede gestionar sus emociones de modo natural, es decir, sin drogas, e impedir que le hagan daño. Es inevitable sentir emociones, pero de nosotros depende darles albergue o expulsarlas de nuestro interior. La psicología ha desarrollado la herramienta del “mindfulness” o “mente plena” que consiste en una técnica de relajación que puede ser practicada en cualquier momento del día para neutralizar el estrés. Consiste en aprender a detectar los músculos en tensión y distenderlos, cuidando la respiración profunda y centrando el pensamiento en el aquí y el ahora, es decir, renunciando voluntariamente a pensar en el pasado o en el futuro.

Hoy la ciencia reconoce que respirar correctamente cambia la química hormonal. Cultivar la vida interior y meditar reduce el estrés. Pero la clave para lograr la verdadera paz interior ya nos ha sido revelada por el Creador y diseñador de la raza humana, en Su Palabra. Dios dotó al ser humano de un órgano maravilloso llamado cerebro, que cada día experimenta cambios físicos y químicos en función de cómo vivimos la relación con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con nuestro Creador.

La Biblia contiene un sinnúmero de herramientas y consejos de Dios para gestionar bien las emociones, sentimientos y pensamientos. Recordemos algunos de ellos:

  • El corazón alegre es una buena medicina pero el espíritu afligido seca los huesos” (Proverbios 17:22)
  • Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama” (Filipenses 4:8)
  • No se aflijan por nada” (Filipenses 4: 6)
  • Tengan fe en Dios” (Marcos 11:22). La confianza como antídoto ante la duda, el temor

Cultiven el contentamiento, la alegría y el agradecimiento:

  • Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto” (1 Timoteo 6: 7, 8)
  • Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús” (1 Tesalonicenses 5: 16 – 18)

¡Cuánta sabiduría y cuidado de Dios se oculta detrás de todos estos mandamientos! Dios nos hizo criaturas con emociones y sentimientos. En esto también somos semejantes a Él. Jesús se entristeció y angustió en Getsemaní (Mateo 26:37), lo suponemos enojado al correr a los mercaderes del templo (Mateo 21:12), se conmovió ante la sepultura de su amigo Lázaro (Juan 11:38) y se alegró con ellos en las bodas de Caná de Galilea (Juan 2: 1 -11).

Recordemos cada día de este año, que la salud de nuestro cerebro y en general de nuestro ser depende (en buena medida) del estado de ánimo que elijamos conscientemente para vivir.

 

*Ps. Graciela Gares – Participa en la programación de RTM Uruguay que se emite por el 610 AM – Columna: “Tendencias” – Lunes 21:00 hs.

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