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Escogidos últimos

Lectura: 1ª Corintios 1:25-29

“…Y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte” v. 27

Cuando jugamos fútbol en el barrio, suelen escoger primero a los que mejor dominan este deporte y a los que no lo dominan o no tienen el talento, se los deja para el final, mayormente para completar el equipo.

Recuerdo una vez de joven, cuando jugábamos un campeonato en el que nuestro equipo no tenía suplentes o por lo menos no un buen suplente. Estábamos empatando el encuentro, y de pronto sucedió algo inesperado: uno de nuestros jugadores se lesionó y tuvimos que cambiarlo. Cuando vimos quién entraría, todos nos preocupamos ya que era uno de los que se escogen al final. Pero algo sorprendente pasó: este muchacho no deseado y escogido solo para completar el equipo, anotó dos goles con los que nos hizo ganar el encuentro. Al finalizar el encuentro, muy contentos, lo cargamos en hombros.

Cuando Jesús vino a la tierra y formó su equipo que proclamaría el evangelio, no buscó a los mejores, a los conocedores de las escrituras, a los que enseñaban en las sinagogas, escribas o fariseos. Él seleccionó a hombres iletrados y del vulgo (Hechos 4:13), es decir hombres que no fueron instruidos en las escuelas rabínicas y sin instrucción en teología. Si necesitáramos formar un equipo para anunciar las verdades del reino, estos serían los menos indicados; serían los últimos en ser escogidos.

Y es que Dios transforma pastores de ovejas en reyes, presidiarios en gobernantes, pescadores en evangelistas, pues no depende de las virtudes o talentos que una persona tenga, depende de la gracia de Dios quien mira lo que el ojo humano no ve.

Eduardo Alfaro, Perú

Dios escoge y capacita a los suyos.
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 16, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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