Día Internacional para la Prevención del Suicidio

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Día Internacional para la Prevención del Suicidio

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

 

Escuche aquí el programa:

 

 

 

Tomado de «Gospel Meditations for the Hurting», un devocional de 31 días.

“…Y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida” (1 R. 19:4).

El suicidio es inmencionable para muchos. No pueden imaginar el llegar tan bajo como para considerar tal opción. El suicidio debería ser impensable. Pero la realidad es que algunos de los grandes héroes de la fe han contemplado el suicidio.

  • Moisés – Nm. 11:14-15: «No puedo yo solo soportar a todo este pueblo, que me es pesado en demasía. Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal».
  • Elías – 1 R. 19:4 : «Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.»
  • Job – Job 3:1-3: «Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. Y exclamó Job, y dijo: Perezca el día en que yo nací, Y la noche en que se dijo: Varón es concebido». Job 7:15-16: «Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, y quiso la muerte más que mis huesos.  Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre; déjame, pues, porque mis días son vanidad».
  • Jeremías – Jer. 20:14-18: «Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho.  Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía,  porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre.  ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?».

Si hombres así pudieron pensar en la muerte como solución, sería necio de nuestra parte evitar el tema. Después de todo, ignorar un tema incómodo no hace que desaparezca.

John Bunyan está de acuerdo abordando con franqueza el tema del suicidio en «El progreso del Peregrino». Cristiano y Esperanza están atascados en el calabozo del Castillo de la Dudas, atormentados por Gigante Desesperación, y oprimidos por Necesidad, Golpes, y Culpa. Gigante les insta a poner fin a su sufrimiento: “Ya que jamás han de salir de este lugar, su único remedio es suicidarse, sea con cuchillo, cuerda o veneno; pues, ¿cómo habéis de querer una vida tan llena de amargura?”. Bunyan describe su lucha agonizante y su eventual liberación a través de las promesas de Dios escondidas en su corazón. Bunyan, un fiel pastor, ayudó así a su rebaño perseguido y empobrecido, instándole a aferrarse a las promesas de Dios en lugar de tomar trágicamente sus propias vidas.

En muchos aspectos, Bunyan retrata la condición de Elías en 1 Reyes 19. Podemos aprender mucho de su deseo de morirse y del rescate que Dios le dio de sí mismo. Las causas del desánimo de Elías son conocidas. Santiago 5:17 nos dice que el gran Elías fue un hombre sujeto a las mismas debilidades que todos nosotros. 1 Reyes 19 podría llamarse la “exhibición A”. Inmediatamente después de su triunfo sobre los profetas de Baal en el Monte Carmelo, Elías se derrumbó. Aunque algunos de los detalles de su situación fueron milagrosos y, por ende, únicos, los ingredientes básicos de su abatimiento suicida son atemporales. Él acaba de tener una “experiencia en la cima” —literalmente (1 R. 18)—. Había ganado una gran victoria, lo cual muchas veces lleva a un gran bajón. Espéralo.

Él había sido amenazado (1 R. 19:1-2). Estaba preparado para una batalla religiosa, pero no para la persecución que esta invitó. El profeta que se opuso valientemente a 450 profetas de Baal (quizá gastando así toda la determinación que había en su “tanque”), huyó corriendo de la malvada Jezabel. Había corrido de Jezabel, rápido y lejos (1 R. 19:3-4a). Exhausto en todo sentido (físicamente, mentalmente, emocionalmente, y espiritualmente), pidió a Dios que le matara (1 R. 19:4b). Irónicamente, el temor a morir en la mano de Jezabel le llevó a desear morir en la mano de Dios. El agotamiento es peligroso. Jim Berg ha dicho frecuentemente: “Soy tan espiritual como descansado esté”. Se sentía solo (1 R. 19:10). Evitó ser mártir, pero sucumbió ante el complejo de mártir. Supuso que todos los demás se habían inclinado a Baal. Su soledad fue cruel, y le aplastó.

  • La respuesta de Dios al desánimo de Elías es gentil. Con demasiada frecuencia, respondemos a la depresión diciendo a las personas que lean su Biblia, oren, y que salgan adelante. No tomamos en serio la oscuridad de su mente y corazón. Sin embargo, Dios responde con una tremenda compasión.
  • Dios se dirigió a las necesidades físicas de Elías, dándole descanso y comida (1 R. 19:5-7). Cabe notar que hacerse una revisión médica es una buena idea en tiempos de depresión prolongada. Posiblemente, una condición física esté causando o contribuyendo a tu abatimiento. Todos hemos pasado por eso.
  • Dios se revela a Elías (1 R. 19:11-13). La comunión con Dios ayudará a despejar las tinieblas. Lucha contra tus pensamientos destructivos, reemplazándolos en oración con verdades bíblicas.
  • Dios le proveyó de ayuda humana a Elías (1 R. 19:15-17). La depresión prospera en la soledad. Parte de la solución son otros creyentes, especialmente en tu iglesia. No luches contra pensamientos suicidas en privado mientras sonríes en público. ¡Sé lo suficientemente transparente como para buscar ayuda humana!

Si estás contemplando el suicidio, no eres el primero. Pero no debes sucumbir ante las promesas vacías de alivio. El suicidio es evitable. Pídele a Dios (y a amigos piadosos) que te ayuden. Permite que el Evangelio te de la perseverancia que necesitas para vivir para la gloria de Dios.

La gracia sea contigo.

 

1 Comment

  1. Ana dice:

    Un tema muy importante a tratar . Muchas gracias

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