¡Vive con entusiasmo!

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¡Vive con entusiasmo!

De la sección “Renovando el Espíritu” del programa “Los años no vienen solos”.

Escuche aquí el programa:

 

 

 

Extractado del sitio: «Avanza por más»
Autor: Esteban Correa

Continuamos con la reconstrucción y levantamos la muralla hasta media altura, pues el pueblo trabajó con entusiasmo”. Nehemías 4:6
David y todo Israel danzaban ante Dios con gran entusiasmo y cantaban al son de liras, arpas, panderos, címbalos y trompetas”. 1 Crónicas 13:8

La raíz de la palabra entusiasmo en su original griego enthousiasmos significa: “inspiración divina”. Es por eso que cuando perdemos el entusiasmo en la vida, es quizás porque perdimos la inspiración divina, porque quizás estamos desconectados del Espíritu Santo. Todas las cosas que tengamos que hacer debemos hacerlas impulsados desde la misma presencia del omnipotente, inspirados cada día por el Señor. ¿Cómo hacemos eso?

Luego de estar en su presencia, en comunión, las cosas cambian… Dios nos entusiasma, nos anima, nos motiva y nos lleva a realizar acciones de fe. El Señor se manifiesta con su vida y esa vida nos mueve. El reino de Dios es un reino de continuo movimiento, lleno de la vida eterna, de la verdad revelada, del avance continuo y del progreso hacia mejores cosas. Por eso necesitamos estar renovados en su presencia continuamente. No se trata solamente de si tenemos o no a Jesús en el corazón, sino el hecho de renovarnos en su presencia; de darle lugar, de escucharlo y obedecerlo. Las grandes cosas siempre vendrán luego de un impulso de la mano de Dios.

Muchas veces vivimos distraídos, apurados, ansiosos, preocupados pensando en un montón de cosas. Tratando de resolver situaciones difíciles con nuestras fuerzas, nos cansamos porque nos olvidamos de que tenemos de nuestro lado al mayor consejero. Somos renovables, necesitamos renovación, así como nuestro pan diario. Hay diferentes formas de recibir entusiasmo e inspiración divina. Por un lado debemos recibirlos por las personas y ministerios que Dios puso para impartir la Palabra, que nos enseñan a tener una vida victoriosa. Pero también es importante que recibamos nosotros directamente de Dios. Las dos cosas son igualmente necesarias. Si dependemos solo de que otros nos traigan una Palabra o de que oren por nosotros, estamos recibiendo siempre de forma “indirecta”. Debemos también dar otro paso más para ir a la madurez, para ser perfeccionados y es tener una relación directa con Dios, sin intermediarios.

¿De qué llenamos la vida? ¿A qué cosas le dedicamos mucho tiempo? El Señor es la fuerza vital que necesitamos, Él es la Fuente absoluta de vitalidad y fortaleza. Cada vez que estamos con Él nos llenamos de esta fuerza poderosa. Sin su ayuda soy tan débil … pero tan fuerte cuando Él me llena

¡Diga el débil Fuerte Soy!” Joel 3:10
Para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí”. Colosenses 1:29

Muchas veces nos entregamos a la depresión, al vacío, al desaliento, a mirar las cosas desde la óptica terrenal o almática, pensamos como una persona sin fe, sin Dios. Nos volvemos melancólicos, nostálgicos, las emociones nos empiezan a llenar, van y vienen tantas emociones por nuestra mente y corazón… pero todo eso solo nos distrae para que nos ocupemos en cosas vanas. Muchas veces buscamos a Dios en última instancia, cuando debería ser lo primero. Miremos hacia arriba, echemos mano de su poder, arrojémonos en sus brazos, Él responde siempre al hambre y sed de estar en su presencia.

Consejos para renovarnos y vivir en el entusiasmo sobrenatural

1. Estar dispuesto y disponible
Dios no nos forzará, no es su estilo. Él más bien nos invitará a un encuentro porque siempre nos respeta. La voz de Dios nos llama desde adentro a un encuentro, nos atrae con lazos de amor, nos constriñe con dulce delicadeza y muchas veces nosotros no respondemos a ese suave llamado. Pero lo vuelve a intentar porque nos ama. Él sabe que necesitamos estar con Él de una forma especial. Estar dispuestos y disponibles para tener un encuentro con el Señor es fundamental. Siempre que decidamos estar un tiempo en su presencia Él nos llenará y renovará.

2. La actitud interior abrirá la puerta
No se trata de ser un erudito bíblico para que Dios nos atienda. Solo necesita la disposición del corazón, necesita que acudamos a Él con ganas, con hambre, sabiendo que encontraremos una respuesta, una ayuda, esto es Fe. Dios nos impulsará a crear, a enfrentar situaciones con valentía, a emprender. Renovémonos en su presencia para vivir en un entusiasmo sobrenatural.

3. Entregando la ansiedad y la preocupación
Podemos arrojar sobre Dios nuestras ansiedades y preocupaciones. No hay situación que Él no conozca. No existe situación que Él no pueda resolver. Por eso debemos entregar nuestras cargas contándole todo a Dios, exponiéndole a nuestro Padre los problemas que nos aquejan, nuestro Padre bueno tendrá su oído disponible para nosotros.

Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes“. 1 Pedro 5:7
Pero los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán“. Isaías 40.31

4. Alabanza y Adoración
Hay ciertas melodías y adoraciones que nos conectan directamente con la presencia de Dios. Nunca te quedarás indiferente ante la presencia de Dios. Al enemigo le molesta la adoración genuina, las personas oprimidas por el enemigo se fastidian. El espíritu del mundo rechaza abiertamente a Jesús, pero hay personas que son tocadas porque su corazón está hambriento y saben que necesitan a Dios con urgencia.

No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. Al contrario, sean llenos del Espíritu. Anímense unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales. Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:18-22 (NVI)

5. Confesar y entregar el pecado
Todo pecado y atadura que afecte nuestra vida debemos entregarlo a Dios en confesión. Al estar en su presencia debemos poner nuestro interior a la luz de su presencia y permitir que nos limpie con la sangre preciosa de Cristo (1 Juan 2:1).

6. Escuchar su voz
Otro aspecto importante es estar receptivo y atento. Adorar, confesar, contar nuestras cargas, pedir sabiduría y también escuchar. Escuchar es tan importante como todo lo demás. Muchas cosas Dios nos hablará meditando su palabra o estudiando un libro; otras por medio de personas que nos aconsejan. Pero hay algunas cosas que el Señor las pondrá en nuestro corazón cuando pasamos tiempo con Él; son cosas íntimas reservadas para la intimidad con Él. Sueños muy personales, directivas. No importa que no entendamos bien, nuestro espíritu las recibe y luego nos tocará escudriñar todo lo que Dios nos dijo para poder comprenderlo.

 

Recordemos:
Estar conectados con nuestro Señor y ser llenos del Espíritu Santo nos impartirá un entusiasmo tal que solo podremos tener ánimo, alegría y avanzar para que nuestra vida no se detenga.

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