El camino, el destino y la recompensa

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El camino, el destino y la recompensa


Por: Esteban Larrosa*

 

 

 

Los uruguayos hemos sido adoctrinados en estos últimos 10 años en que “el camino es la recompensa”, pero quitándole a esta frase el halo de “mantra” que se le ha dado en el ambiente de la selección uruguaya de fútbol, y con todo lo bueno que ello significa para esta generación, debemos preguntarnos: ¿Un camino a dónde?

Alejandro Lerner lo plantea muy bien en los siguientes versos:

Que difícil se me hace mantenerme en este viaje
Sin saber a dónde voy en realidad

Si no sé a dónde voy en la vida, ¿qué recompensa puedo alcanzar al final de mi camino? Por eso Lerner habla de la confusión que le crea no saber a dónde se dirige, si el viaje es de ida o de vuelta, “si el furgón es la primera, si volver es otra forma de llegar.”

Para quien está en una seria búsqueda de sentido y propósito esta perspectiva lo termina llevando a una falta de certezas y convicciones, sumiéndolo en creer que no hay nada al final del camino. Es condenar al individuo a caminar sin destino, sin esperanza de nunca arribar a ninguna parte, de un navegante errante que nunca llega a ningún puerto, condenado a un deambular perpetuo, de empujar la piedra a la cima para que esta vuelva a rodar al llano y volver a iniciar esa tarea de nunca acabar.

La fe en Jesucristo, de acuerdo a al evangelio de Juan capitulo 14, no acepta esta manera de entender el camino de la vida. Nos dice que no se puede saber el camino si no conocemos el destino, y a consecuencia de esto podeos afirmar que si no conocemos el destino, cualquier camino que tomemos da igual.

Cuando Alicia se encuentra atrapada en el país de las maravillas, tiene un diálogo que ilustra esta necesidad:

“Minino de Cheshire, ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
-Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.
-No me importa mucho el sitio… -dijo Alicia.
-Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes -dijo el Gato.
– … siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.
– ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!”

Es totalmente lógico, si no conocemos el destino, ¿cómo podríamos identificar el camino que debemos tomar?

Los caminos sin una perspectiva de marchar hacia un destino trascendente no nos dan más que recompensas pasajeras y su fin es la muerte dice Salomón. El camino cuya meta es la casa del Padre, no nos asegura que su tránsito será sencillo y sin problemas, pero es un camino de esperanza y vida eterna, signado por la verdad, sabiendo que luego que partamos de esta vida hay un hogar al que vamos.

Vuelvo a Alejandro Lerner y su canción “Todo a Pulmón” donde concluye:

Que difícil se me hace seguir pagando el peaje
De esta ruta de locura y ambición
Un amigo en la carrera una luz y una escalera
Y la fuerza de hacer todo a pulmón.

Hoy más que nunca, los seguidores de Cristo, los del Camino, debemos ser esos amigos en el transitar de esta vida, que iluminan en la oscuridad y brindan una escalera para salir del pozo, mostrándole a nuestro mundo que Jesús es el camino la verdad y la vida, y que nadie viene al Padre, sino por Él (Juan 14:6).

Nota: El texto del artículo es un resumen del concepto general de la columna en audio, recomendamos escucharla completa para entender la línea de pensamiento del autor.

________________

*Lic. Esteban D. Larrosa – Director de RTM Uruguay.

3 Comments

  1. Sandra dice:

    ¡Gracias, Esteban! ¡Dios te bendiga!

  2. HERMOSO TODO DA PARA MEDITAR MUCHO GRACIAS ESTEBAN

  3. Aram Markarian dice:

    Brillante reflexión Esteban !!!

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