El balido

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El balido

Lectura: Proverbios 11:25

«El alma generosa será prosperada; el que saciare, él también será saciado» v. 25

Muchos somos copia fiel de las ovejas; sobre todo en su balido: “¡Meee…!”. Nuestras oraciones y peticiones a Dios suenan algo así: “bendíceme, prospérame, ayúdame, guíame, tócame, úsame, renuévame, úngeme, sáname, libérame”. Muchas de nuestras oraciones se centran en nuestra persona, familias, círculo íntimo, trabajo. Es cierto que cada día necesitamos más de la presencia del Señor en nuestras vidas, pero el llamado que nos ha hecho es amplio y abarca el mundo entero.

Dice su Palabra que “Él nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo Jesús”, por lo tanto no es que estemos por ser bendecidos, ¡ya somos bendecidos! Y el objetivo de la bendición recibida es ser de bendición a todas las familias de la tierra. La bendición que hemos recibido debemos extenderla a los demás en forma triple: espiritual, física, y material. Como dice el apóstol Pablo, “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcance a los gentiles”. Hay un ciclo de la bendición y es este: “Dad, y se os dará…” (Lucas 6:38); “Pero yo os digo: (Recuerden lo siguiente) un agricultor que siembra solo unas cuantas semillas obtendrá una cosecha pequeña. Pero el que siembra abundantemente obtendrá una cosecha abundante”.

Cuando nuestra mirada está en ser bendecidos, obstaculizamos la bendición de Dios para nosotros, esto sucede por la ley espiritual que Dios estableció y no puede ser cambiada. La única manera en que podemos recibir bendición, es cuando tenemos la mirada en compartir la bendición que hemos recibido. Tú eres bendecido para bendecir a otros; no detengas las bendiciones de Dios para todos.

Enrique Azuaga, Paraguay

Dando generosamente bendecimos a otros.
Meditación publicada en el libro devocional de RTM Alimento para el Alma – volumen 16, para conseguir una copia de la edición impresa visítenos en Soriano 1335 (Montevideo, Uruguay) o en su librería cristiana más cercana.

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